Durante el fin de semana largo, varias personas denunciaron que se enfermaron luego de comer en un bar céntrico.
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De la celebración al inodoro sin escalas, así de traumática fue la experiencia culinaria de un grupo de tucumanos que este fin de semana largo comieron en un bar céntrico. La alegría de los festejos no tardó demasiado en convertirse en malestar entre los comensales que denunciaron haberse intoxicado con la comida del restaurante ubicado en la esquina de corrientes y 25 de mayo.
Se sabe que diciembre es el mes de los festejos y las reuniones: con compañeros de oficina y de la facultad, de la escuela y del fútbol de los martes. Todos buscan despedir el año, juntarse, cenar con amigos y colegas, brindar. Para Matías Ismael Lucena, un joven carpintero de 24 años, la excusa para celebrar era el cumpleaños de Lucía, una compañera del secundario a la que no veía desde hace un par de años. El jueves, llegó a las 22 al restaurante y comió unas porciones de pizza y medio lomito. A las 1.30, cuando quiso ir a otro bar, ya se sentía mal, le dolía el hígado; malestar que atribuyó a un posible exceso con las comidas. Para cuando volvió a su casa, el cuadro se había agravado: vómitos, diarrea y una hinchazón en el estómago. Estaba pálido y con la boca seca. Desde entonces hasta ayer sólo pudo levantarse de la cama para ir al baño. Hoy supo que muchos de sus amigos habían sufrido un malestar similar. De los 15 que participaron del cumpleaños, 10 terminaron enfermos. “Estoy re caliente. Es la primera y la última vez que voy ahí. Mirá si iba a ese bar con mi mujer y mi hijo”, contó Ismael. El joven envió un mensaje a la cuenta de Facebook del bar quejándose pero hasta ahora no recibió ninguna respuesta. Otros ya habían manifestado su descontento a través del mismo medio. El muro del perfil del bar en la red social no tardó en poblarse de quejas.
Ese mismo jueves, pero al mediodía, el arquitecto de 32 años Ezequiel Alejandro Escandar, almorzó con su esposa en el mismo bar. Pidieron unas pastas salteadas. A la noche, empezó a sentir espasmos en el estómago. Luego, el dolor se extendió por todo su cuerpo y tuvo mareos. Como hace menos de un mes que cambió de trabajo, prefirió no faltar el viernes por la mañana, pero cada vez se sentía peor. Tuvo una jornada terrible. Para el sábado, a los dolores se sumaron los 39 grados de fiebre. Su mujer tenía síntomas similares. Entonces supo que había sido la comida del bar la que lo había enfermado. A pesar del malestar que tuvo que sufrir, la postura de Ezequiel es conciliadora respecto a los responsables del restaurante: “Es algo que te puede pasar en cualquier lado. A veces comés en una sanguchería roñosa y no te pasa nada. Este es un lugar nuevo, pero lo cierto es que vos a la cocina no la ves”. Él cree que pudo haberse tratado del caso de algún alimento contaminado, falta de higiene en las verduras o lo que se conoce como contaminación cruzada, es decir, que se hayan utilizado para cocinar los mismos elementos que antes se habían usado para preparar carne cruda. Ezequiel decidió no iniciar acciones legales contra el bar, pero espera algún tipo de explicación de parte de sus dueños: “si otros toman acciones contra el bar, ellos sabrán. Yo espero que me llamen y me pidan una disculpa”.
Otras personas que comieron en el lugar durante el fin der semana largo padecieron síntomas parecidos y debieron ser internadas porque se encontraban deshidratadas. Algunos de los afectados, que prefirieron no dar sus nombres, realizaron la denuncia en la Dirección de Bromatología de la provincia. Por su parte, los responsables del bar no respondieron a las consultas realizadas por el tucumano al respecto.