Pilar Bellomio y Bernardo Neville, radicados en Londres desde hace ocho y nueve años respectivamente, compartieron su visión luego de los atentados. "La vida sigue".
Foto: La Vanguardia
Un nuevo atentado terrorista en Inglaterra dejó al mundo en alerta ante los constantes ataques que se viven en diferentes regiones, sobre todo en Europa. Ante esto, eltucumano.com se contactó con dos tucumanos en Londres: Bernardo Neville (40), empresario, vive allí desde hace nueve años, y Pilar Bellomio, profesora de inglés, radicada allí desde hace ocho años.
Bernardo Neville tiene en Londres una empresa de venta de empanadas llamada Chango, con dos puestos fijos y varios itinerantes (uno de ellos, apostado a veinte metros del puente donde se inició el atentado).
“Hay más posibilidades de morir en Argentina por un accidente de tránsito que de morir en Londres por un atentado terrorista. En ese sentido, la vida sigue. La gente no vive con miedo, al contrario, se siente resguardada porque la Policía de acá es bastante buena, han truncado muchísimos atentados de los cuales uno por supuesto ni se entera, a través del espionaje. Pero los más inevitables suceden.
Como este, que proviene de una nueva modalidad terrible, en la que una persona sale en un vehículo cualquiera a matar gente y es imposible de prevenir, ni siquiera a través del espionaje, que sí logra truncar el terrorismo organizado. Este individuo radicalizado no necesita organización, solo un vehículo y pensar que eso está bien y que se irá al cielo con Alá.
Acá no nos va a parar un atentado y eso es una realidad. La gente no vive pensando en que puede morirse, lo vive como algo que puede suceder, sin que la vida cambie por eso. Yo cerré mi local por un día y ya volvimos a funcionar con normalidad. A ese día y el día después se lo vive con un poco de angustia, pero nada más que eso.
Sin embargo, no podría hablar de cómo afecta a toda la población, porque a cada uno lo toca de formas diferentes. A mí, por ejemplo, solo me afectó económicamente porque tuve que cerrar un local. Pero hay gente que ha perdido familiares. Pero, en general, la vida sigue”
Pilar Bellomio, profesora de inglés radicada en Londres desde hace ocho años, tiene una visión bastante similar del asunto.
“La gran mayoría de las personas llevan consigo desde la cuna algún temor: miedo a la oscuridad, a las alturas, a ciertos insectos; que luego ─a medida que nos enfrentamos a ciertas vicisitudes─ se van transformando en miedos mayores: miedo a lo desconocido, a tomar decisiones, a ser desplazado. Superarlos es todo un desafío, pero el resultado es gratificante ya que generalmente implica un nuevo aprendizaje y nos termina fortaleciendo.
Desde hace unos años he decido embarcarme en una nueva aventura y dejar mi querida ciudad natal para establecerme en Londres. Siempre me gusto la metáfora de esta gran ciudad como una mujer; una dama misteriosa plagada de historia que más de un tucumano visito o añora hacerlo.
Muchos estarán de acuerdo que tiene un atractivo particular – que si bien parece melancólica por sus largos inviernos y lluviosos días grises – le gusta mostrarse coqueta con sus autobuses rojos de dos pisos, sus curvas remarcadas por el Rio Támesis , su lujoso y antiguo reloj “Big Ben” y siempre vestida de sus imponentes edificios y palacios. Ayer, desafortunadamente, no pudo evitar lo inevitable y se volvió a vestir de luto tras el ataque ocurrido en los alrededores del parlamento dejando 4 muertos y más de 40 heridos.
Desde hace unos años estos tipos de acontecimientos han despertado una búsqueda de mayores medidas de prevención y seguridad: los constantes anuncios por algún objeto o maleta no identificada en los trenes y estaciones, las alarmas de evacuación– a lo mejor activadas por algún descuidado –, la vigilia permanente de las cámaras de seguridad y la gran cantidad de policías armados en diversos lugares públicos y turísticos son parte de mi vida cotidiana.
Sin embargo, hoy, luego de haber sufrido un conmovedor episodio no solo porque se llevó la vida de personas y atento contra la de varias sino por el lugar simbólico donde se llevó a cabo, sus ciudadanos continuaron con sus actividades como lo hacen diariamente: los ministros se reunieron en sesión parlamentaria, los turistas colmaron las calles, los trabajadores asistieron a sus lugares de trabajo y no hubo excusa para que los niños y adolescentes poblaran las escuelas.
Me gusta saberme como esta ciudad, una mujer que si bien esta siempre alerta, nunca se detiene, no se alarma, y del temor se fortalece”.