Los especialistas recomiendan estar atentos a los síntomas que pueden presentarse en días de altas temperaturas.
Los tucumanos se prepararan para vivir temperaturas cercanas a los 40°C los próximos días, como un anticipo del verano que comenzará el próximo 21 de diciembre. Teniendo en cuenta que las elevadas marcas pueden afectar la salud, -sobre todo la de bebés, niños, embarazadas, ancianos y enfermos crónicos-, es recomendable seguir algunas recomendaciones para evitar que sufran un golpe de calor.
Los expertos del Ministerio de Salud de la Nación (MSN) señalan que el golpe de calor se produce por "el aumento de la temperatura del cuerpo por una exposición prolongada al sol (insolación clásica) o por hacer ejercicios en ambientes calurosos o con poca ventilación) al punto que el cuerpo pierde agua y sales esenciales para su buen funcionamiento". En estas situaciones el cuerpo tiene dificultades para regular su temperatura por los mecanismos habituales como la sudoración por lo que se produce un aumento de la temperatura corporal. El golpe de calor puede presentarse en el momento o después de varios días de alta temperatura.
Por eso, es importante estar alerta y consultar al médico en caso de que aparezcan los siguientes síntomas: temperatura mayor a 39º C (medida en la axila); sudoración excesiva; piel seca; agotamiento, cansancio o debilidad; mareos o desmayo; dolores de estómago, falta de apetito, náuseas o vómitos; dolores de cabeza (sensación de latido u opresión). En los bebés además se puede evidenciar la piel muy irritada por el sudor en el cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y la zona del pañal e irritabilidad (llanto inconsolable en los más pequeños).
Cualquier persona puede ser víctima de un golpe de calor. Sin embargo se debe tener especial cuidado con los bebés y niños menores de 1 año (ya que su cuerpo tiene menor capacidad para regular su temperatura); los bebés que padecen de fiebre por otras causas, o diarrea; y los niños obesos o desnutridos.
Específicamente en el caso de los más chicos, se aconseja darles el pecho de manera más frecuente y, cuando tienen más de 6 meses, ofrecerles continuamente líquidos, especialmente jugos naturales; vestirlos con ropa holgada, liviana, de algodón y colores claros o incluso desvestirlos; bañarlos y mojarles el cuerpo con frecuencia; proponer juegos tranquilos evitando que se agiten; evitar que se expongan al sol especialmente en el horario del mediodía o bien, protegerlos de sus efectos si no se puede evitar la exposición: con el uso de ropa adecuada (sombreros, ropa de manga larga) y protectores solares adecuados.
Además, se recomienda mantenerlos en lugares bien ventilados o bien con aire acondicionado (ya sea en casa o lugares públicos) cuando la temperatura ambiente es muy elevada. Nunca permanezca con ellos dentro de un vehículo estacionado y cerrado.
En caso de que un bebé o un niño sufra un golpe de calor es importante actuar rápidamente. En primer lugar se debe intentar bajar la temperatura del cuerpo, con agua tibia que lo refresque. Además es importante ofrecer agua fresca (o incluso agua con una cucharadita de sal); trasladarla a un lugar fresco y ventilado. Tener en cuenta que no se debe administrar medicamentos antifebriles; ni friccionar la piel con alcohol.
El golpe de calor puede ser muy grave, en especial para los bebés y niños pequeños. Por eso, ante los primeros síntomas no demore en consultar al médico o acercarse al centro de salud más cercano.