Carlos Gómez detalló cómo fue el encuentro con Miguel, la persona que tenía el instrumento perteneciente al Maestro Avelino. ¿Qué le dijo cuando se lo devolvió?
El saxo con los herederos de Avelino. Habrá carnaval en la familia.
- Soy Miguel. No soy ladrón, yo tengo el saxo.
- ¿De verdad me estás diciendo?
Así comenzó la historia con final feliz. "Número privado", decía la pantalla del celular de Carlos Gómez, primera voz de Los Avelinos 3G. "Se me pasaron muchas cosas por la cabeza", le reconoce a eltucumano.com, ya con el saxo en la mano después de haberlo perdido el sábado a la noche.
Miguel es taxista. No trabaja por la zona de la Muñecas al 2100, pero él fue quien vio el estuche con el saxo adentro. Y lo levantó. "Me dijo que creyó que alguien se lo había olvidado. Ni sabía que nosotros habíamos tocado".
Al día siguiente, Miguel se enteró de que tenía en su poder el emblemático saxo dorado del Maestro Avelino: "Lo cargó en el baúl del taxi. Cuando abrió el estuche, no lo podía creer y me llamó".
- Tengo miedo, no soy un ladrón.
- Si lo estás entregando de corazón, no hay problemas.
La cita fue en la plaza Urquiza. Carlos Gómez fue con dudas, pero fue y ahí lo vio a Miguel, sentado en un banco con el estuche con el saxo metido en una bolsa de consorcio.
"Me contó que es músico, que toca el bajo", relata el hijo de Avelino. "Cuando vi las publicaciones, el face, el diario, me sentí tan mal... Viendo qu decías que era de tu padre... Te llamé con todo temor, pero aquí está", le dijo Miguel al devolverle el instrumento y la vida a la familia Gómez.
Miguel le contó a Carlitos que tenía problemas económicos, y le aceptó la recompensa. "Por suerte todo terminó más rápido de lo pensado. Por suerte, y por todo el cariño que nos tiene la gente. De eso nos dimos cuenta con todo esto que pasó. Del cariño. Si fuéramos otros músicos, capaz ni lo devuelven".
Esta noche, a través de su página oficial, Carlos y Javier Gómez subieron un video para celebrar la noticia, en donde el saxofonista y nieto del Maestro reconoce el infierno que pasó. "Javier no lo puede creer, está muy emocionado. Esta noche duerme con el saxo atado. Además del saxo había micrófonos inalámbricos, boquillas, todos los accesorios a los que como músicos una ya se acostumbra. No tocaron nada, estaba todo".
"La pasamos muy mal, pero hoy estoy más convencido que nunca: queda buena gente en Tucumán", cerró el vocalista, quien el viernes volverá a los escenarios con shows en Tucumán Gimnasia y en Lastenia. Eso sí: a la hora de guardar los instrumentos, no habrá melodía que los distraiga.