Dos años atrás, la heladera social fue
un boom que se expandió de
Tucumán al mundo.
El proyecto solidario, consistente en un espacio en el que las personas pueden dejar los alimentos que no van a consumir, para que sean retirados por aquellos que lo necesitan, se replicó en un centenar lugares de toda Argentina, e incluso en otros países.
Pero su origen fue en pleno centro de la capital tucumana, en el lugar donde funcionaban
“El Árbol de Galeano” y
“Muña Muña”, dos
emprendimientos gastronómicos que desde esta semana tienen sus puertas cerradas.
“Por el momento la heladera seguirá funcionado, durante todo el mes de agosto”, explicó
Fernando Rios Kissner, propietario de los comercios e impulsor de esta iniciativa.
Además de la heladera, la biblioteca, los grupos de voluntarios, talleres y elencos podrán seguir su actividad normalmente durante este mes. “A lo largo de agosto vamos a esperar para ver si aparece alguien que quiera hacerse cargo del lugar y ver cómo nos manejamos con cada una de estas propuestas que teníamos”, explicó Ríos.
En las últimas semanas, la actividad de la heladera estaba en aumento. “En esta época de frío, y por la situación del país, el retiro se fue incrementando. Estamos trabajando con distintos grupos de voluntarios que hacen entrega a vecinos en situación de calle, y con los que ya estamos conversando para ver cómo continuaremos a futuro, una vez que se defina la situación del lugar”, explicó. Por ahora, hay heladera. Habrá que esperar.