INSEGURIDAD

"Iba dormidito": una mamá, su bebé, piedras y pánico en el 122

Helen y Thiago volvían a Alderetes cuando fueron víctimas de un brutal ataque en el puente Lucas Córdoba. "Pensábamos que nos habían chocado. Nos reventaron las ventanillas". Todos fueron al Hospital del Este.

20 Dic 2018 - 19:46

El 122, una línea que sufre problemas de inseguridad.

Helen Ibáñez tiene 32 años y es mamá soltera. Había dejado su casa de El Corte, en Alderetes, con Thiago en brazos, su bebé de 1 año y dos meses. Llegaron a San Miguel para actualizar el acta de nacimiento y a las 12 ya estaban a bordo del 122, el colectivo que los deja de vuelta en su casa, listos para el almuerzo. "Pero cuando íbamos por el puente Lucas Córdoba sentimos el ladrillazo, nos reventaron la ventanilla, todo el vidrio nos cayó encima, a mí, a mi bebé y a una chica embarazada que iba al lado mío".

Antes del ataque, Thiago venía despierto, jugando con un señor mayor que lo hacía reír hasta que le agarró sueño y volvió a los brazos de la mamá. "Por suerte iba dormidito cuando nos explotó la ventanilla. Pensé que nos habían chocado. Fue muy feo. Lo primero que atiné a hacer fue a ponerme de pie, levantarlo y darlo para que me lo tengan hasta que saque todo el frío que lastimó los brazos y el pecho".

Cuando Helen vio a Thiago le vio toda la cabeza llena de astillas que también brillaban cerca del lagrimal, pero la preocupación de todos los pasajeros de la línea 122 y del chofer Miguel fue cuando lo vieron sangrar al bebé: "Cuando fue el ataque, el chofer atinó a frenar y el señor que iba adelante quiso bajarse para ir a pegarles. Pero cuando lo vimos sangrando a Thiago, me bloqueé y sufrí una crisis con pico de presión. Al señor de adelante junto a otro más grande les bajó la presión y el chofer aceleró hasta el Hospital del Este".

Una hora estuvieron en el hospital Eva Perón la mamá y el bebé, y los dos señores a los que les había bajado la presión. "Esperábamos que nos atiendan con el miedo de que al bebé le haya pasado algo en los ojitos. La verdad que me sentí contenida todo el tiempo por el chofer y la inspectora de la línea me compró unas gotitas para los ojos. Le curaron los lastimados y nos dejaron en el colectivo, ya estamos en la casa", le cuenta Helen a eltucumano.com.

En su casa de El Corte, Alderetes, Helen cuenta que cada familia paga 200 pesos por semana para que un grupo de hombres los cuiden: "Pagamos para que nos cuiden porque los policías, en vez de hacerlo, paran y se llevan todas las motos que pasan. Eso hacen como cada vez que se acercan las Fiestas. Antes no podíamos salir a la calle. A mi hermana la apuntaron con una pistola y le robaron el celular. Ahora, con esta gente que contratamos, ya estamos más tranquilos", cierra Helen mientras toma unos mates con Melany, su hermana, y la piel de Thiago cicatriza sus heridas. "La verdad que es muy feo todo lo que está pasando en el país. Uno desea que las cosas mejoren. Está durísimo, pero el deseo es que todo mejore. Así no podemos seguir".


El relato de otra pasajera:




‎Las fotos son de Alejandra Argatt Perez‎, quien dio a conocer la historia en el grupo Vecinos Unidos de Alderetes.






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