Era vendedor ambulante en la avenida Alem hasta que un día desapareció. Su padre lo buscó por cielo y tierra y en La Rioja le comunicaron que había fallecido, pero nunca encontraron el cuerpo. Con ese dolor e incertidumbre vivió la familia Peralta hasta que este fin de semana una persona cambió todo.
Esta es la historia de Julio Alberto Peralta, un vendedor ambulante que ofrecía en la avenida Alem ropa, sábanas, repasadores, lo que el trabajo mandara. Es la historia de un hombre delgado, flaco, que le gustaba afeitarse la cabeza con una maquinita y salía a vender. Cuando hacía calor en las calles tucumanas, después de la venta, siempre visitaba a Rita o a Nelly, sus hermanas, les pedía un vaso de agua o permiso para ducharse, y se iba.
"Pero un día no volvió. No volvió más", le cuenta Rita a eltucumano.com. "A veces no sabíamos nada de él durante días, pero siempre volvía, siempre se preocupaba por mí y por Nelly, somos sus dos únicas hermanas", agrega desde su casa en el barrio San Fernando, una casa que está dada vuelta, revolucionada en las últimas horas, una casa que estuvo apagada por el silencio de la incertidumbre durante dos años.
"Mi hermano me dijo un día, enojado: 'Me voy a tomar el palo y no van a saber más nada de mi vida'. Pero eso lo decía siempre que se enojaba por algo. Hasta que empezaron a pasar los días y los días y los días y nada, no sabíamos nada de él", recuerda Rita, hermano de Julio Alberto, e hija de Julio Edmundo, un señor que hoy tiene 83 años y que cuando desapareció su hijo empezó a buscarlo por cielo y tierra hasta llegar a La Rioja donde, sin demasiadas vueltas, le dijeron desde el otro lado del teléfono: "Está muerto".
"El último que había visto con vida a mi hermano fue mi yerno. Andaba vendiendo ropa en la Alem. Pero con el paso de los días mi papá se puso mal y pensó en La Rioja. Mi hermano había ido a La Rioja un par de veces. También le habían dicho que lo habían visto por La Costanera, pero nadie sabía nada", relata Rita los pasos de su padre en busca de su hijo menor de 47 años. Don Julio Edmundo tenía contactos en la comisaría de Yerba Buena y llamó a las comisarías de La Rioja donde, al cabo de un tiempo de investigación, no logró que ninguna autoridad confirmara la muerte de Julio Alberto.
Dos años después, ajena a toda la historia hasta aquí relatada y lejos de la avenida Alem, del barrio San Fernando, de La Costanera o de La Rioja, Marisa Severini había sacado a pasear a Pocho, su perro. Como todas las noches en el barrio porteño de Villa Crespo, Pocho salía del departamento de su dueña a las 23. Y a Pocho le encanta ir a la plaza Benito Nazar, a una cuadra de avenida Córdoba. Por ahí andaba Marisa y su Schauzer cuando dos chicos vinieron a saludarla.
"Braian y Ángel son dos chicos que están en situación de calle y me conocen por el trabajo que hacemos con Amigos en el camino, un grupo de amigos que salimos en autos a entregar comida, ropa", relata Marisa, quien con Pocho como testigo escucha la pregunta que empieza a cambiar la historia:
- Marisa, este señor se llama Julio. Vive aquí en la plaza. ¿Lo puede ayudar a encontrar a su familia?
"Me acerqué a Julio, me presenté, me miró, me dijo que era de Tucumán y me dijo su nombre. Me contó que tenía tres hijas: Karen, Pamela y una más chica a quien no conoce. En ese momento le pregunté si le podía sacar una foto y me dijo que no. Sabemos por el trabajo que hacemos que la gente en situación de calle tiende a desconfiar. Entonces volví al otro día y ahí sí me dejó que le sacara la foto", cuenta Marisa, mientras Braian y Ángel le decían a Julio: "Mirá si encontrás a tu familia. Podés ir a a visitarlos".
La foto actual de Julio es la de un hombre sentado en el banco de la plaza Benito Nazar, moreno y con la piel curtida por el sol. Ya no estaba rapado como cuando vivía en Tucumán y con una remera más holgada del talle que usaba antes. Una remera celeste que el sudor había teñido de azul. "Estas últimas noches del año en Buenos Aires fueron insoportables. Hizo muchísimo calor y sobre todo mucha humedad. Todos estábamos empapados", explica Marisa, quien el 29 de diciembre subió la foto de Julio y publicó un texto que se convirtió en viral: "Hola, buenas noches, se busca a la familia de este hombre Julio Peralta, 49 años, oriundo de Tucumán. Ayúdame a compartir la publicación así se reencuentra con su familia, también suma que en los comentarios hagas tres puntitos".
De vuelta en Tucumán, todas las noches en su casa del barrio San Fernando, Rita, la hermana de Julio, se acuesta y antes de dormirse mira el celular. Hasta que le entra el sueño, pasa el dedo por la pantalla, le comenta las noticias a su marido, mira las fotos del Facebook, mira las fotos del Facebook y mira las fotos de Facebook hasta que mira una foto del Facebook: "Estaba acostada cuando me levanté de golpe: 'Es mi hermano. ¿Es Alberto? ¿Es Julio Alberto? ¿Es mi hermano?', le pregunté a mi marido a mi lado. Me latía el corazón muy fuerte y mi marido me respondió: '¡Es él!'"
"¡Es mi hermanito! ¡Es mi hermanito! ¡Está gordito! ¡Está lindo! Y tiene pelo", confirma esta noche Rita, revolucionada como toda la casa, como su hermana Nelly, o como la mamá de Julio que ya sabe que apareció. Don Julio Edmundo, el papá, todavía no sabe la noticia porque es un hombre grande, el corazón está sensible y ahora va a enterarse. "Estoy yendo a contarle que apareció mi hermano", adelanta Rita, quien se puso en contacto con Marisa a través de un comentario escrito con los nervios del caso y ya a la noche ya rompió en llanto cuando escuchó la voz de su hermano, de Julio, a quien creía perdido, a quien quiere volver a ver, traerlo a Tucumán, cuidarlo en Tucumán y por eso están en tratativas para que se produzca el reencuentro después de los dos años y las razones de Julio para irse a Buenos Aires. Todo fue posible a través de una llamada larga entre Julio y su hermana Rita a través del celular de Marisa. Todo fue posible gracias a Marisa, quien desde una plaza en Villa Crespo llamó a Rita, le acercó el celular al oído de Julio y le dijo: "Aquí tengo una llamada desde Tucumán, aquí hay alguien que te quiere hablar".