El fin de semana se viralizó y conmovió a los tucumanos el pedido de Flavia, la nena de 10 años, a los Reyes: "Cuando pasen por el cielo díganle a mi papá Daniel que nosotros estamos bien". La madre abre su corazón y relata cómo se hace para seguir adelante.
Daniel y Daniela, el día que dieron el sí.
Daniela le estaba preparando la leche a Flavia cuando el estómago se le hizo un nudo. Estaba terminando de preparar la mamadera cuando una vecina se le asomó por la ventana de la cocina y le pregunta: “¿No sabés nada de Daniel?” Daniel había salido como todas las mañanas a trabajar en el taxi. Entre viaje y viaje, siempre hacía una pausa y llamaba a su casa de Villa Angelina para saber cómo estaban todas: Daniela, su flamante esposa, Tatiana y Flavia, sus hijas.
Transcurría la mañana de aquel domingo 7 de diciembre de 2008 sin noticias de Daniel cuando Daniela no aguantó más: “Agarré la bicicleta playera y salí desesperada a buscarlo por el canal Sur. Iba pedaleando porque sabía que algo había pasado. Seguía pedaleando cuando empiezo a escuchar los gritos de mi mamá. Venía detrás de mí, en la moto. Me gritaba, pero yo no quería escucharla. Para no escucharla, mientras iba en la bici repetía: ‘Que sea cualquier cosa menos que le pasó algo a Daniel, que sea cualquier cosa menos que le pasó algo a Daniel, que sea cualquier cosa menos que…’.
En ese momento la madre en moto le grita: “¡Daniela pará! ¡Pará!” Agitada, le dice: “Vos estate tranquila, pero necesito decirte algo: Daniel está con un tiro en la cabeza”. Daniela no entiende, no quiere entender lo que le están diciendo: “Empecé a correr por la orilla del canal gritándole a mi madre: ‘¡Decime que es mentira! ¡Decime que es mentira!’” Daniel, un joven taxista de 23 años, trabajaba en la zona del Mercofrut cuando fue asaltado a las 6 de la mañana y recibió el disparo que le quitó la vida el 8 de diciembre. “Desde aquel día, hace 10 años, nunca más pudimos armar el arbolito”, relata hoy Daniela Lazarte en diálogo con el tucumano.
Daniela es la mamá de Flavia, la niña tucumana de 10 años que conmovió a los tucumanos cuando le escribió una carta a los Reyes Magos el fin de semana: “Queridos Reyes Magos, les quería pedir un equipo con un micrófono y cuando pasen por el cielo díganle a mi papá Daniel que nosotros estamos bien. Dénle un abrazo de mi parte. Muchas gracias. Y si no pueden traerme lo que les pido tráiganme lo que ustedes puedan”.
Detrás de la carta de Flavia a los Reyes Magos este año se esconde una historia dura, quizás la más difícil que a una familia le toque vivir. “Cuando quedé viuda no pude hacer el duelo. Tenía que fingir que era feliz delante de las nenas. Algo muy fuerte que me enteré después de la muerte de Daniel es que era donante de órganos. A los cuatro días del fallecimiento salió la noticia en La Gaceta: “Un hombre de 52 años fue trasplantado del corazón en el Hospital Padilla. El donante era un joven de 23”.
En la carta de Flavia el regalo que les piden a los Reyes es muy especial. Y claro que está marcado por ese querido papá a quien le llevan flores al cementerio Jardín del Cielo, en Alderetes. “Flavia pidió un micrófono porque con Tatiana le cantan canciones al papá. Tatiana es la más sentimental, la que más sintió la pérdida, la que llegó a conocerlo. Flavia, en cambio, quiere ser jugadora de fútbol. Después de la muerte de Daniel, todo se derrumbó y todas nos enfermamos. Flavia sufrió un tumor en el tobillo y debió usar muletas. Yo le vendí la bici porque necesitaba las muletas. Tatiana tuvo un absceso en la rodilla. Después me enfermé yo: tengo fibromialgia, que es una enfermedad que no tiene cura y que los medicamentos son muy caros. Y también sufrí parálisis en las manos. Sólo Dios sabe cómo hice para recuperarme y levantar las paredes de mi casa”.
Con esas manos, Daniela abrió la carta que Flavia le había metido en el bolsillo cuando fue al centro. “Cuando leí lo que decía, lo único que atiné a hacer es a pedir ayuda, a que un grupo de Reyes le dieran un mensaje a Flavia". Ese mensaje llegó a través de un video: "¡Hola, Flavia! Nosotros somos Melchor, Gaspar y Baltasar, y te cuento: hemos visto a tu papá, ¿y sabés dónde está? ¡Está en el cielo! ¡Con Jesús! ¡Es feliz, está muy bien, él es feliz! Tu papá está feliz y nosotros vamos llevarle un fuerte abrazo de parte tuya, ponete contenta porque él está bien, y él quiere que vos estés feliz, quiere verte feliz a vos, quiere que vos sonrías y que en tu corazoncito guardes el beso muy grande que él te da". Créase o no, hubo críticas a la madre acusándola de mentirle a su hija: "Sí, las recibí. No entiendo cuál es el problema. Ella es pura inocencia. Al igual que su hermana, no tienen celular, no les importa lo que les digan. Son excelentes alumnas de la escuela Crucero General Belgrano. Ya llegará el momento de que Flavia conozca toda la verdad”.
Con esas manos, Daniela pasó todo el 31 de diciembre cortándoles el pelo a sus clientas hasta la medianoche y con las que escribe su propio deseo: “Si tuviese que pedir algo es que mejorara mi salud para poder techar mi casa y traer a Tatiana, que vive con los abuelos. Me falta hacer una pieza para que ella duerma con nosotros. Me faltan 500 ladrillos. Después tengo todo: chapas, los perfiles, sólo necesito la mano de obra”.
Con esas manos, Daniela ahora se prepara para la próxima celebración de la fe cristiana: las Pascuas. “El año pasado hice cuatro mil huevos. No me quedaban fuerzas, pero salí a la calle por primera vez. A mis hijas les daba vergüenza, pero se les pasó y en cuatro horas habíamos vendido muchísimos. La repercusión de la carta de Reyes fue muy grande. Espero que nos vaya bien en las Pascuas que vienen. Yo sé que Daniel, desde arriba, nos ayudará a que pase”.
Daniela, junto a Daniel: "En esa foto ya estaba embarazada de Flavia".
Daniela y sus hijos hoy: Tatiana, Flavia y Santino.
*Si desean contactarse con Daniela pueden hacerlo al 381 603-5494 o a su Facebook: Dani Lazarte.