Marianela Ordoñez salía de su vivienda del barrio Ampliación Elena White cuando recibió el llamado desesperado de su hermana: "Fue todo en cuestión de minutos, mi hijo lo vio todo, los bomberos no pudieron hacer nada". ¿Qué pasó? Las fotos.
Así quedó la casa de la familia Ordoñez.
Hace cinco años Marianela Ordoñez empezó a construir su casa a unos metros de donde vive su mamá. Primero reunió la plata para comprar los ladrillos de una pared, un tiempo después juntó otro puñado de billetes para la segunda pared y más tarde pudo completar la habitación donde dormía con sus tres hijos: Marianela, de 27 años, con Rodrigo (4) en un colchón de dos plazas y Facundo (7) y Leonel (6) en una cucheta. “Todos los días salíamos con mi mamá a vender. Me costó mucho esfuerzo hacer la casa”, cuenta hoy Marianela.
Con una mochila cargada de bolsas negras de consorcio que vende a 15 pesos cada una y con bolsas de sahumerios a 60 pesos, Marianela salió el martes como todos los días a tomar el 10. Les dio un beso a sus hijos y cuando lo hizo sólo Facundo, el mayor, se despertó. “Estaba llegando con el colectivo a la terminal cuando me llamó mi hermana. La desesperación que sentí en ese momento nunca la había sentido. No entendía lo que me decía Brenda, mi hermana. Hasta que dijo: ‘¡Se está prendiendo fuego la casa!’”
Marianela Ordoñez pensó antes que nada en sus hijos: “Veinte minutos antes mi hermana los había llevado a la casa de mi mamá. Desde ahí Facundo vio todo, empezó a gritar mientras todo se prendía fuego y a golpear la puerta de los vecinos. Se puso tan mal mi hijo que le subió la presión y se desmayó”. De eso se enteró cuando llegó a su casa devastada por el fuego en la ampliación del barrio Elena White, manzana 1, lote 17, a la altura de la calle Magallanes al 4300.
Cuando recibió el llamado de su hermana, Marianela se bajó del colectivo, se subió al primer taxi que encontró y cuando volvió ya no había nada: “Vivíamos en esa pieza de material y la otra pieza donde estaba la cocina era de madera. Cuando llegué a mi casa, todo era negro. Perdí los colchones, la cucheta, la cocinita, una mesa de luz, la tele, un ropero y toda la ropa de los chicos. Perdimos todo en cuestión de minutos”.
La dotación de bomberos de El Manantial hizo lo que pudo: peritó los restos de la casa y encontró el origen del incendio: “Unos cables hicieron cortocircuito y se prendió fuego todo. Los vecinos querían ayudar hasta que llegaran los bomberos, pero desde hace cuatro horas estábamos sin agua. Los bomberos no pudieron recuperar nada”, se lamenta Marianela, quien fue esta mañana a la Municipalidad para ver la posibilidad de poder tener su casa, pero necesita un terreno a su nombre (el que ocupaba figura a nombre de la madre) y el trámite está estancado.
Marianela habla con eltucumano.com desde la casa de Brenda, su hermana: “En realidad estamos todos amontonados en una pieza con mis tres hijos, mi hermana y sus dos chicos. Todavía no sabemos cómo hacemos para dormir y con el calor que hace más difícil”, explica Marianela, cuya situación conmovió a los tucumanos en las redes sociales quienes, como siempre, mostraron toda su solidaridad: “Mis hijos no quieren ni acercarse a lo que era nuestra casa. Pero los vecinos nos emocionaron: saben que soy sola con los chicos y nos trajeron ropa. Después recibí un colchón grande, tres colchones chicos y tres mesitas de luz”, relata Marianela, quien necesita una cocina a garrafa para cocinar a sus hijos mientras mañana, a primera hora, volverá a la venta ambulante: bolsas de consorcio y sahumerios por el Bajo, Alderetes y Cruz Alta. Así todas las mañanas. Hasta que vuelva el respiro.
Para contactarse con Marianela pueden hacerlo a través de Facebook y al celular 0381-155424176