La actividad es parte de las conmemoraciones por el 43 aniversario del golpe de Estado de 1976. Mañana participarán músicos y muralistas.
30.000 mariposas que recuerdan a los desaparecidos por la última dictadura.
Una pequeña escuela de Famaillá fue el lugar que el terrorismo de Estado eligió para comenzar con la metodología de secuestros, torturas y desapariciones que no tardaría demasiado en extender sus redes clandestinas de horror por cada rincón del país. Ese lugar que guarda entre sus paredes el recuerdo de nuestros años más oscuros, esta mañana comenzó a poblarse con el color de las 30.000 mariposas que remiten a la memoria de los desaparecidos hoy, como siempre, presentes.
En 2016, durante la marcha que conmemoraba los 40 años del último golpe de Estado cívico militar, la Plaza de Mayo en Buenos Aires recibió una invasión de mariposas. Entonces, alguien recordó una leyenda náhuatl ancestral que cuenta que los guerreros vuelven en forma de mariposas para reunirse con sus compañeros que continúan la lucha. Ese fue el origen de esta iniciativa a partir de la cual el Sitio de Memoria “La Escuelita de Faimallá” hoy desde las 10 se rodeó de mariposas de todos colores hechas por las manos de estudiantes, militantes y sobrevivientes del terrorismo de Estado.
“Estamos sorprendidos por la repercusión que ha tenido. Nos llegaron mariposas de todas partes, hemos podido rodear el predio que es de una manzana y todavía nos quedan muchas más para mañana cuando continúen las actividades”, contó
María Coronel. La coordinadora del espacio explicó que no hay un acto previsto para el domingo 24 de marzo, sino que
continuarán con las actividades que contarán con la participación de músicos y artistas plásticos que pintarán un mural: “No queremos que sea un acto protocolar, sino un espacio de reflexión abierto para todos”, aclaró. Mañana a partir de las 10 seguirán colocando mariposas en la previa de la
Marcha por la Memoria, Verdad y Justicia convocada a partir de las 17 que culminará en Plaza Independencia.
En la confección de las 30.000 mariposas participaron estudiantes de distintas escuelas de la provincia, organizaciones sociales y de Derechos Humanos, así como también sobrevivientes del terrorismo de Estado.
Las instalaciones de “La Escuelita de Famaillá” fueron utilizadas como
el primer centro de detención y torturas del país desde febrero de 1975 hasta fines de 1976 mientras duró el
“Operativo Independencia”. La escuela que luego se llamó
Diego de Rojas, mientras se encontraba todavía en construcción fue sede del comando de operaciones conjuntas a cargo de la Quinta Brigada de Infantería del Ejército, lo que la constituyó en el centro del circuito represivo, en coordinación con los campos de reclusión que se montaron en los ex ingenios Nueva Baviera, Lules y Santa Lucía, la comisarías de Famaillá y de Monteros, “la chimenea” de Caspinchango, los “conventillos de Fronterita” (ex Ingenio Fronterita) los campamentos de Monte Grande y Acheral, y la Jefatura Central de Policía, entre otros.
Según los testimonios recopilados en el Archivo Nacional de la Memoria y en causas judiciales, ahí permanecieron secuestradas más de 1.000 personas, muchas de las cuales fueron asesinadas o todavía se encuentran desaparecidas. El 2 de agosto de 2012, bajo el amparo de la Ley Nacional 26.691, la "Escuelita de Famaillá" fue señalizada como Sitio de Memoria y el 2 de diciembre de 2015 se descubrió la placa que reconoce a "La Escuelita" como Lugar Histórico Nacional y Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos.