Ivana González, de 26 años, es la primera persona trans que se postula a comisionada
comunal en Tucumán. ¿Quién es? ¿Por qué decidió esta candidatura? La historia de una
tucumana que se las trae y que va por más.
Hay un discurso preparado en cada candidato. Ivana González lo sabe. Me habla de educación, seguridad y pavimentación de los barrios. Si mirás alguna entrevista de las que giran en la web, ves que sonríe tímidamente y que le cuesta mirar directo a la cámara cuando dice que se postula para comisionada comunal de Ingenio La Florida y Luisiana, al sur de Tucumán. Si bien empezó su militancia en el espacio político La Cámpora, asumió su candidatura en el partido Acción Regional.
Su voz me llega amortiguada por la música de alguna cumbia. Ivana tiene 26 años, nació y vivió toda su vida en La Florida. Dice que nadie sabe más que ella sobre lo que necesitan sus vecinos. Que sabe quién no tiene y qué se puede hacer porque caminó los barrios con su militancia territorial. Pero también sabe que la política no es nada sin educación en la diversidad. Porque Ivana es, además, la primera trans en postularse a comisionada. Y eso es algo que le llena tanto de orgullo que su voz se le hace un poco más ronca y la mirada, sin darse cuenta, le sonríe.
En el interior del interior, allá en La Florida, crecer y ser trans fue la primera batalla ganada de Ivana. Terminó sus estudios primarios pero a los 14 años dejó la escuela. “Intenté hacer la secundaria acá (en La Florida) pero dejé de estudiar por la discriminación de algunos compañeros y docentes”, cuenta algo incómoda. No le gusta recordar ese pasado pero se emociona cuando dice que participó de la creación del Centro Educativo Trans que funciona desde hace tres años en San Miguel de Tucumán y que cursó ahí sus estudios. “Me falta una materia para recibirme. Hace un tiempo fui a la escuela que dejé a los 14 años. Hablé con la directora, con algunas docentes y me trataron muy bien. Hice un par de charlas sobre identidad de género para los chicos. Ahora todo es tan distinto, aunque todavía quedan en algunos establecimientos docentes muy cerrados”, comenta.
Ivana, en el centro de la mesa panel.
En un país donde la expectativa de vida de una persona trans es de 36 años – según el Archivo de la Memoria Trans- y el 95 % de ellas ejerce la prostitución, en situación de extrema pobreza, la postulación de Ivana es un grito de rebelión. “A los 15 años le dije a mi papá que yo no me sentía varón. Él no lo aceptaba porque pensaba que iba a terminar en la calle, en la prostitución o muerta en una zanja. Le demostré que no. Porque nosotras (las personas trans) también tenemos la capacidad, la valentía y las ganas de trabajar por nuestro pueblo. Podemos ser cualquier cosa, no por ser travestis tenemos que terminar en la calle aunque la sociedad nos impulse a eso, a veces las propias familias. Mi papá falleció hace cuatro años y siento que se fue orgulloso de mi militancia”, cuenta.
La primera vez que salió de la provincia fue para esperar la sanción de la ley del matrimonio igualitario en la Plaza de los Dos Congresos en la ciudad de Buenos Aires, hace 9 años. Dos años después, con la ley de identidad de género, fue una de las primeras tucumanas trans en obtener su DNI. Es la tercera de seis hermanos que sabe que la aman tal cual es y mientras lo dice no puede dejar de sonreir. Vive en La Florida con dos de ellos y con su mamá, Graciela Samana. Su papá, Rubén González, fue trabajador de la Comuna a la que ahora ella se postula como comisionada. “Amo La Florida y Luisiana y por eso quiero trabajar para ellos, para mejorar su forma de vivir porque sé cuáles son las necesidades, también las vivo. Las formas de pensar se pueden cambiar con educación en todos los ámbitos, con respeto a la diversidad sexual y cultural”, dice. Ivana desafía las estadísticas y va por más. Los comicios del 9 de junio tienen una nueva candidata que habla de visibilidad, de lucha desde su identidad de género. Esta es otra batalla ganada aunque nada se sepa aún de la cantidad de votos en las urnas.