Historias de acá

“Quiero saber quién es, mirarla a los ojos y agradecerle lo que hizo por mí”

María Josefina Páez Raimondo está embarazada de siete meses y se descompensó ayer mientras iba a su trabajo en colectivo. El chofer desvió su recorrido para llevarla hasta la maternidad y una de las pasajeras la asistió. La futura mamá busca encontrarse con la mujer que se convirtió en su ángel guardián.

03 May 2019 - 18:42

Eran casi las 15 de ayer y para María Josefina Páez Raimondo era uno de esos días difíciles. Hacía un par de días se había cumplido el segundo aniversario del fallecimiento de su mamá y esa misma mañana se había despertado con una terrible noticia cuando el veterinario llamó para avisarle que “Huesos”, el perro que había rescatado en enero, no resistió un nuevo paro cardíaco. María Josefina iba como todos los días en el diez al jardín de infantes donde trabaja como maestra cuando, de repente, a la altura de las avenidas Mate de Luna y Colón, se empezó a sentir mareada. Inmediatamente, una pasajera que advirtió la situación le pidió ayuda al chofer que desvió el trayecto del colectivo hasta la maternidad para que pudieran asistir a la maestra que lleva en su vientre a su primera hija, Esperanza. 

“A lo único que atiné en ese momento fue a decirle a la señora que estaba a mi lado que me ayude. No he llegado a desmayarme, pero se me había nublado la vista. Cuando recobré la conciencia me vi parada en la puerta de la maternidad”, explica María Josefina el dramático momento que le tocó vivir ayer. La futura mamá de 27 años está muy agradecida con la rápida acción de la mujer que la asistió, el chofer y el resto de los pasajeros. Al instante, el colectivo cambió de rumbo para dirigirse a la maternidad. Una vez ahí, la pasajera que la había ayudado y el conductor la acompañaron hasta la guardia y se quedaron hasta que pudieron constatar que ella y Esperanza se encontraban bien. 

Mucho más tranquila ahora, María Josefina cuenta que el diagnóstico fue que le había bajado la presión: “Tengo que volver y hacerme los estudios, pero tanto la bebé como yo estamos muy bien. Me han dado mucho descanso y nada de renegar”. Mientras hace reposo en su casa, la mujer recuerda que había sido una jornada complicada, llena de recuerdos y noticias tristes por la memoria de su madre y la mascota que ya no está: “Venía con todas las emociones juntas, sentía una mezcla de sentimientos. Creo que ha sido eso”. 

Todos los días, a la misma hora, María Josefina se sube al 10 para ir a su trabajo. Sin embargo, no conocía al colectivero que la llevó ayer hasta la maternidad: “Al chofer este nunca lo había visto por eso digo que es como una especie ángel guardián”. Hoy pudo reencontrarse con él para agradecerle, pero todavía le queda pendiente encontrar a la mujer que la asistió, por eso inició una búsqueda en las redes sociales para dar con ese otro ángel guardián. 


“La señora ha estado todo el tiempo a la par mía, de los nervios no pude preguntarle su nombre. Sé que tenía el pelo largo y los ojos claros y que iba con un niño de unos ocho años. No la pude ubicar todavía para agradecerle personalmente por la bondad que ha tenido conmigo. Quiero saber quién es, mirarla a los ojos y agradecerle todo lo que hizo por mí. No siempre uno se encuentra con gente que, sin obligación alguna, te ofrece su ayuda”, dice María Josefina sin poder ocultar su emoción. 

Hoy que su madre cumpliría años y mientras continúa extrañando a “Huesos”, María Josefina se acaricia la panza donde Esperanza transita su séptimo mes de gestación. Ella quiere cambiar esa tristeza por la felicidad de abrazarse con la mujer que ayer a la siesta se convirtió en uno de sus ángeles guardianes. 

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