No hay caso: desde la instalación de las esferas de concreto y los bolardos, los accidentes se repiten en la principal arteria del microcentro tucumano. Falta de señalización, irresponsabilidad, falta de costumbre, ¿cuál es el problema?
Así quedó el auto varado en plena 25 de Mayo al 300.
Están ahí desde mediados de mayo. Son lindas, gordas, redondas, pesadas. Algunos pasan e intentan moverlas. Otros las tocan con el pie. No falta el que se sube y la bautiza como si fuera una zapatilla nueva. Las bolas peatonales forman parte del nuevo paisaje urbano, pero no hay caso: ¡cómo se rompen las bolas!
Este sábado hermoso de sol se vio eclipsado durante varios minutos en plena 25 de Mayo al 300: entre Il Postino y Castillo está uno de los edificios más antiguos del centro. Tiene dos entradas para garaje: una para la entrada y otra para la salida de los autos. Parece un poco obvio, pero a la luz de los hechos no hay que dar nada por sentado: una señora que vive en ese edificio salió con su auto, chocó una de las bolas peatonales, le pasó por encima y se reventó el motor y el radiador dejando una gran mancha de aceite.
“¡No la vi, no la vi!”, le explicaba la mujer a la Policía mientras otra mujer mayor sentada del lado del acompañante, con barbijo, sufrió una crisis de nervios. El choque generó un caos vehicular y un coro de bocinas que mostróla peor versión de los automovilistas: “Pasó a las 13.45, la mujer estaba saliendo y no vio la bola peatonal. Los autos subían a la vereda para esquivar el auto. El problema es que hay bolas que no están pintadas, tienen el mismo color del pavimento”, relató un testigo.
El accidente se suma a los constantes problemas que ha generado las instalaciones de las bolas peatonales que ensancharon la senda peatonal de la 25 de Mayo desde calle Santiago hasta San Martín. Ahora bien, ¿de quién es la culpa? ¿De la Municipalidad solamente? ¿De los conductores? ¿Es un problema compartido? Faltan señalizaciones. Los macetones color lima no alcanzan. Las bolas peatonales se confunden con el pavimento y muchos automovilistas aún no se acostumbran y, como en el caso de la señora, no llegan a verlas.
La Municipalidad había anunciado a través de su página: “Se está ampliando el espacio destinado a la circulación peatonal. El sector se delimita con pintura pavimental, maceteros y una hilera de esferas de hormigón armado que separan la calle del área de uso exclusivo del peatón. Los trabajos que lleva adelante el municipio ya tienen un avance del 60%”. Pero siguen los problemas.
“¡Así no se puede! La Municipalidad está realizando una obra para dar mayor comodidad a los peatones, los automovilistas no respetan nada y encima en la maniobra por estacionar el auto chocó una de las esferas de concreto. Somos hijos del rigor. Debería haber control y multas”, se quejó un usuario en las redes sociales cuando un auto intentó estacionar en el espacio prohibido la semana pasada.
Las motos son otro problema: “Frente a esta falta de cultura, falta de educación y a esta onmipotencia de los conductores tucumanos nos vemos obligados a secuestrar las motos que estaban ahí y a pasar permanentemente con los camiones por la zona. Vamos a continuar hasta que se acostumbren a no estacionar las motos ahí”, advirtió el subsecretario de Tránsito y Transporte Operativo de la Municipalidad, Enrique Romero.
Hace unas semanas, en la misma cuadra donde sucedió el accidente de hoy, pero en la esquina de San Juan, un taxi ya se había llevado puesta de una de las bolas. Y unas horas después, se produjo otro accidente con una moto y otro auto: “No la vi, no había señalización”, fue el argumento de los involucrados. Entonces, ¿cómo se soluciona el problema para evitar futuros accidentes y dejen de romperse las bolas?
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