Tienen cinco hijos y él se encuentra internado en terapia intensiva: “Mis tíos y los médicos de la terapia fueron nuestros testigos. Todo pasó cuando estaba mal pero aun así nos casamos por iglesia". Una historia de amor incondicional.
Juan y Adriana, un amor para toda la vida. Foto Comunicación del Gobierno de Tucumán.
Adriana tenía al papá internado en el hospital cuando conoció a Juan: entre visita y visita, empezaron a conversar, después calentaron el agua, cebaron unos mates y cuando Juan recibió el alta, Juan y Adriana no se separaron más: "Somos muy materos y ahí empezó todo", le cuenta ahora Adriana a el tucumano, después de dar el "Sí, quiero" también en el hospital, con Juan internado en terapia intensiva. Es la historia de amor que conmueve al hospital Avellaneda.
En su casa de Manantial Sur, en el barrio 314 Viviendas, Adriana habla sobre el amor de su vida: "Juan estaba muy mal. Le sacaron un pulmón hace unos años y vive con oxígeno. Pero ahora, de los 22 años que estamos juntos, por primera vez estuvo internado con respirador. Ahora no se despertaba. Prácticamente estaba en coma", explica Adriana, quien venía hablando con Juan de casarse por iglesia. Entonces, el viernes pasado, con Juan internado, prácticamente en coma, Adriana rezó: "Le pedí a Dios que si Él quería que nos casáramos ante un padre, despertara a Juan. Dos días después, Juan despertó".
La imagen del momento del sí conmueve: no hay traje ni vestido. El altar es alrededor de una cama. El salón es la terapia intensiva del hospital Avellaneda. No hay damas de honor. Los testigos son médicos. Faltará la lluvia de arroz sobre sus cabezas en un rato. ¿Importa? Miren la foto: Juan respira con asistencia mecánica, Adriana lo toma de la mano al borde del llanto, y el padre Ricardo pregunta:
- Juan, ¿aceptas a Adriana como tu esposa? ¿Prometes serle fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, amarla y respetarla todos los días de tu vida?
- Sí, acepto.
- Adriana, ¿aceptas a Juan como tu esposo? ¿Prometes serle fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?
- Sí, acepto.
Las respuestas de la misa nupcial en el efector del hospital Avellaneda se caen de maduras. “Mis tíos y los médicos de la terapia fueron nuestros testigos. Todo pasó cuando estaba mal pero aun así nos casamos por iglesia. Mi esposa se llama Adriana y tiene 40 años. Tenemos cinco hijos juntos”, dice Juan, quien se recupera en terapia intensiva.
Uno de los testigos de la boda y jefe de la Terapia Intensiva es el doctor Ricardo Gallo, quien reveló: “Continuando con nuestra filosofía de construir día a día una terapia humanizada, seguimos el pedido de nuestro paciente para formalizar su unión mediante una ceremonia religiosa. Ellos ya estaban casados por civil y requirieron al párroco la bendición de esa unión. La ceremonia se hizo en la sala de la terapia intensiva. Fue muy emotiva”.
Y como si hubiera dudas que el amor es capaz de salvar al ser que uno quiere, Adriana cuenta las buenas noticias. “Ya lo pasaron a sala, gracias a Dios. En la foto estoy muy emocionada. Y contenta porque se ha despertado. Es el amor de mi vida. Ahora queremos que cuando vuelva a casa, hagamos una reunión familiar entre todos. Nuestros hijos no pudieron pasar al casamiento, pero cuando Juan ya esté bien, vamos a festejar entre todos. Eso es lo que vamos a hacer", cierra la flamante esposa. Y retumbará en una casa de Manantial Sur: "¡Vivan los novios! ¡Viva!"
Adriana y Juan, un amor para toda la vida.
Juan con dos de sus cinco hijos en la Pelopincho.
Enseña a jugar al fútbol a los niños del barrio.