Postales de la crisis

Una feria multitudinaria para cubrir los números en rojo

Miles de tucumanos se llegaron el viernes y sábado por la feria americana organizada por la fundación FANN donde se vieron largas filas con gente que buscaba, principalmente, ropa y calzado. Con lo recaudado esperan cubrir el déficit de la fundación golpeada por la crisis económica del país.

06 Jul 2019 - 23:39

Una multitud de tucumanos pasó por la feria organizada por FANN.

La fila de gente se extiende a lo largo de calle Las Heras primera cuadra. Hay mujeres con niños cargados en brazos, parejas, hombres, jóvenes y ancianos. Todos están bien abrigados, el frío se hace sentir en la tarde del viernes. Son muchos los que esperan ansiosos afuera de una de las sedes de FANN (Fundación de Ayuda al Niño Necesitado) donde se realiza una gran feria americana de antigüedades, electrodomésticos, ropa, calzado, muebles y libros. Adentro del edificio, las filas se replican, sobretodo, en las habitaciones donde se ofrece ropa y calzado. Ahí se puede llenar una bolsa grande repleta de prendas por sólo 400 pesos o menos.  La postal, que se ha repetido también a lo largo del sábado, ha mostrado tanto a quienes integran las filas como a aquellos que los esperan del otro lado en un mismo objetivo: paliar la crisis, buscarle la vuelta a los números en rojo de la economía para poder seguir.

“Nos ha ido maravilloso, es increíble el acompañamiento que tiene la fundación de parte de la sociedad tucumana. Han venido miles de personas. Hoy ha sido una locura, creíamos que iba a estar tranquilo por el paro de colectivos, pero cuando abrimos a las siete de la mañana ya había una cola de gente esperando”, cuenta con una felicidad inocultable Lucía Carrasco, directora general de FANN, al hacer un balance de lo que fue la vigésima edición consecutiva de la feria que ya se ha vuelto una tradición en la provincia.


“La feria siempre es muy esperada por todos los tucumanos, la gente ya nos conoce, pero creo que la crisis ha acrecentado la necesidad. Lo que caracteriza a esta feria es que ayuda a los que más necesitan y la paradoja es que son ellos los que nos ayudan a juntar la plata. El 90% de los clientes de la feria son personas de bajo recursos”, explica Lucía. Según explica, lograron recaudar alrededor de 600.000 pesos, con eso esperan poder cubrir los gastos de la fundación cuyos números hace mucho están en rojo,  sobretodo, en el último tiempo: “Si el país no nos complica más la existencia, con lo recaudado vamos a poder cubrir al menos tres meses del déficit que tiene la fundación todos los meses”.

De FANN dependen tres instituciones: un jardín materno infantil, una escuela inicial y primaria y una escuela para jóvenes con capacidades especiales. Al jardín asisten alrededor de 120 niños, a la primaria unos 180 y a la escuela especial aproximadamente 40. Las instituciones se sostienen con el pago de una cooperadora ínfima que no es obligatoria. Además, la fundación se financia gracias a distintos eventos solidarios como bingos, bonos contribución y la feria anual. Este año, la fundación tiene un déficit de aproximadamente 150.000 pesos cada mes, ese es el dinero que les falta para poder cubrir los costos de los servicios y al plantel de docentes, terapeutas, psicólogos, trabajadores sociales y personal de limpieza; unas 80 personas que cobran un pequeño incentivo por su trabajo. “La fundación tiene un gasto muy grande. Una de las instituciones paga 18.000 pesos de luz y 4000 pesos de gas”, destaca la directora. La inflación y el aumento generalizado de los servicios han incrementado en un 50% ese déficit que en diciembre del año pasado era de 100.000 pesos mensuales.


Antiguos televisores de tubo, máquinas de escribir, un popular tocadiscos Wincofón, cámaras fotográficas de hace un par de décadas, cuadros con réplicas de obras del Museo del Prado, autitos de juguete de colección, un DVD de Laura Pausini o un famoso libro de “Elige tu propia aventura”, eran algunos de los objetos vintage que podían encontrarse y que los niños escudriñaban fascinados. “Nuestras ferias siempre son ferias cambalache donde hay mucho de todo”, explica Lucía. Sin embargo, las mayores filas se concentraban en los sectores donde había ropa y calzado.

En la puerta de la feria, Silvia Ortiz estaba con tres de sus hijas y un puñado de nietos. Cargaban con varias bolsas llenas de ropa a las que había pagado $400 cada una, aunque conforme avanzaba la tarde del viernes y durante el sábado fueron costando cada vez menos hasta llegar a $100 por cada bolsa. Una de su nieta cargaba con una pila de libros, casi todos escolares,por los que había pagado sólo $100,  “si vas a la librería te salen mucho más caros”, advierte Silvia quien esperaba volver al otro día para conseguir algunos objetos de bazar. Iba a salir temprano desde su casa del barrio Ciudadela con la ilusión de encontrar a buen precio lo que necesita.

Cuenta la directora de la fundación que se vendió casi todo lo que había en la feria, lo poco que quedaba a fin de la tarde del sábado fue donado a su vez a la Fundación Suyana. Así, como las largas colas que se vieron este fin de semana y que son otra de las postales diarias de la crisis económica, la solidaridad va formando una cadena unida para resistir a estos tiempos aciagos 

seguí leyendo