He Man, las Tortugas Ninja, Rambo, Alf, el Bombero Loco, Barbies y muchos otros personajes de fantasía forman parte del mundo de los coleccionistas de juguetes. Las historias de Francisco y José Martín y sus colecciones pobladas de los seres animaron nuestras infancias y que podrás volver a ver el domingo. Mirá la galería: ¿cuáles tenías vos?
Todo en la gran casona de Barrio El Bosque donde vive Francisco José Angulo Castro remite al pasado: la galería con techo de tejas, los muebles robustos, las piezas de cristalería entre las que se mezclan los vasos coleccionables de Pepsi con ilustraciones de grandes series antológicas como Brigada A, Robotech, la Pantera Rosa o Los Pitufos. Más allá del comedor y del altar con vírgenes y santos, en el fondo, hay una habitación que parece un viaje en el túnel del tiempo. Ahí, perfectamente acomodados y en pose, conviven seres de distintos universos: He Man y su archienemigo Skeletor, el castillo de Grayskull y Cringer, el tigre poderoso que llevaba en su lomo al blondo superhéroe. Están también los personajes de Rambo, de los Cazafantasmas, de las Tortugas Ninja, el extraterrestre Alf, los Thundercats, los Gi. Joe, los bomberos locos para jugar al carnaval en verano, entre tantos otros. Hay mucho de juguetería, pero mucho más de museo en ese espacio que no parece de este tiempo.
Francisco y José Martín López, son dos de los artífices de feria de coleccionistas que, desde el año pasado, se realiza todos los meses y mañana domingo desde las 16 tendrá una edición en la Biblioteca Alberdi (9 de Julio 162). “Con un amigo decidimos hacer un grupo de Facebook porque vimos que en lugares como Rosario se juntaban los coleccionistas y hacían reuniones. La idea era hacer algo así acá y la primera fue en enero del año pasado, fue creciendo y fuimos viendo la posibilidad de ir haciendo un evento más grande. Es cosa de juntarse y compartir entre todos, además de conseguir los juguetes a precios accesibles, no los precios locos que se ven en Mercadolibre y que no tienen nada que ver con la realidad”, cuenta José Martín que, al igual que Francisco, a quien todos conocen simplemente como “Pancho”, tiene 41 años.
Pancho creció en la localidad bonaerense de Lugano y se mudó a Tucumán, donde vive toda su familia, en 1992. En la mudanza, se perdieron los juguetes que había juntado a lo largo de su infancia. Era de esos niños que los cuidaban y los guardaban. Desde entonces, le quedó esa deuda pendiente con su propio pasado. En 2008, vio por internet una foto de un muñeco de He Man y pensó “qué bueno sería tener uno”. A través del Mirc se puso en contacto con otro tucumano que tenía parte de los personajes de la serie animada y los empezó a coleccionar. “Yo los miro y la nostalgia me lleva a ese momento de mi vida. Todavía me faltan cosas que tuve de chico y aún no pude encontrar y van apareciendo, pero no me desespero”, reflexiona Pancho rodeado por los personajes de Rambo, Gi. Joe, Thundercats, Tortugas Ninja, Casafantasmas, Locademia de policía, naves, robots y un montón de cosas más. Su preferido, desde siempre, son las figuras de He Man.
Los muñecos de colección pueden costar entre 100 pesos y 30.000, como es el caso del Kobra Khan camuflado, un extraño muñeco de He Man que se produjo sólo en la Argentina porque la fábrica en su momento con las partes para ensamblar al Kobra Khan original. “El coleccionista siempre trata de tener alguno de esos raros, los limitados. Es muy loco porque cuando vos sos chicos y el muñeco viene distinto de lo que aparece en la caja decís uh me ha venido fallado, qué bajón, pero con el tiempo son los más valiosos”, explica José Martín. En la colección de Pancho, una de las figuritas más difíciles es la del personaje de Glenda, de Gi. Joe, una figura que en su momento salió a la venta sólo en el mercado argentino y de las que quedan poquísimas. También tiene decenas de álbumes de figuritas de Alf, Brigada A, el mundial de Italia 90 y las Basurita, esas figuritas paródicas que el mito de entonces decía que venían con droga. Seguramente, un invento de los adultos para que los niños no gasten en esos artilugios.
“Uno se encariña con la colección, no hay un lucro en esto uno vende lo que tiene para comprar otras cosas, es como un canje, capaz que le puede servir a otro para completar su colección. A nosotros no nos gusta esa cosa de voy y pongo la guita porque así pierde la gracia, vas tratando de encontrar porque tiene otro gusto buscarlos”, explica José Martín, que se define como un coleccionista “gasolero”. La tarea del coleccionista no pasa por quién tiene dinero para tener la colección más completa, sino por aquellos que le dedican tiempo y ganas a la búsqueda.
“Estos ya no son juguetes. Fueron juguetes hechos para que jueguen niños y ahora son piezas de una colección, han dejado de cumplir la función que cumplían originalmente. Una vez que lo ponés al muñeco en la estantería no me gusta ni tocarlo porque le dedico mucho tiempo a la pose del muñeco y cómo se lo va a ver”, cuenta José Martín que además de coleccionar Gi. Joe, Thundercats y He Man, colecciona muñecas Barbie y Pequeños Pony porque “los juguetes son juguetes y no tienen género”, aclara.
Esos maravillosos mundos de las infancias pasadas se harán presentes mañana de nuevo en la feria. Mirá algunos de los que te podés llegar a encontrar por ahí: