Un profesor de Educación Física y 40 alumnos de Alderetes impulsan un ambicioso proyecto de recolección de botellas de plástico. Recorren las escuelas de la provincia y el país llevando su mensaje: “al mundo lo salvamos entre todos o no lo salva nadie”.
La "Brigada Ecológica". La foto es de Facebook Reciclando Vida
Se hacen llamar la “Brigada Ecológica” y hoy, sólo hoy, recolectaron 50 mil botellas de plástico. Desde que comenzaron en mayo de 2018, ya juntaron 876 mil botellas de plástico, y el 18 de octubre calculan que alcanzarán un millón. Recorren las escuelas de Tucumán, provincias vecinas y de todo el país transmitiendo sus propuestas y contagiando sus ganas de salvar al mundo. Uno de los motores de la ‘Brigada’ es Sebastián Rodríguez, un profesor de Educación Física como ningún otro.
A la Brigada la constituyen 40 los alumnos de la Escuela Secundaria El Corte de Alderetes que junto a Sebastián y otros profes llevan adelante el programa
Reciclando Vida, cuyo objetivo es “sacar de circulación la mayor cantidad de botellas de plástico del ambiente donde está inserto el adolescente. Concientizar el daño ambiental que ocasiona el uso de plástico e Informar el tratamiento de reciclado para no contaminar”.
“Notábamos que hay mucha teoría y poca práctica sobre temas de medio ambiente, y decidimos buscar problemas más grande y al que nadie le daba bola: las botellas de plástico. Como no tienen valor, la gente busca aluminio, papel, cartón, y las botellas nadie las trabaja”, explica Sebastián en diálogo con eltucumano. En sus ratos libres y de forma completamente voluntaria, junto a sus alumnos y quiénes se fueron sumando recolectan botellas y convencen a más gente de aportar su granito de arena.
“Queríamos mostrarle a la gente el verdadero volumen de las botellas, que es lo que pasa cuando las juntas: son montañas. A veces llenamos tres camiones de botellas”, relata entre risas entre profe de Educación Física, que comenta orgulloso que llevaron sus propuestas a escuelas de la costa atlántica, porque “el que más sufre es el océano lleno de plástico”.
Sebastián y La Brigada.
Sebastián lamenta que en Tucumán “las queman a las botellas”, por lo que pusieron el proyecto en marcha y salieron a “explicarle a la gente que las botellas plásticas son lo más dañino para el medio ambiente”. Ya visitaron escuelas de toda la provincia, las más importantes de la capital, y de provincias vecinas como Salta y Santiago del Estero. “Tenemos cubierta la agenda hasta abril del año que viene”, apunta, y precisa que realizan una presentación en video que muestra el impacto de las botellas para el medio ambiente y buscan convencer a los alumnos de sumarse.
“Vamos y batimos la posta. Buscamos generar conciencia. La idea no es que lo hagan en la calle como hacemos nosotros, sino que en sus casas, con sus familias y vecinos junten las botellas en bolsas y cada tanto hacemos un encuentro de recolección, la empresa viene, busca las bolsas y las lleva para que sean compactadas y trasladadas a Buenos Aires y luego a China, donde la mayoría se transforman en ropa. La tela polar es 100% plástico, y las camisetas de fútbol con licencia FIFA, un 98% plástico”, remarca el profe.
Sebastián valora que “por suerte la respuesta de los chicos y los profes de todas las escuelas es automática. Donde vamos nos reciben bien, y nos encontramos con una montaña de botellas cuando volvemos”. Su participación en el Foro Climactivo 2019 le abrió las puertas de muchas escuelas y lo acercó a muchos colegas interesados en la iniciativa, que no para de crecer.
“Somos gente común laburando por causas comunes que nos afectan a todos. Yo soy un tipo común que llega transpirado y con las manos sucias, no pongo un Power Point sino que me pongo a la par del alumno. Yo voy en mi camioneta f100 ’94, no soy un tipo de saco y corbata”, señala.
“Al mundo lo salvamos entre todos o no lo salva nadie. Me acompañan 40 chicos que son unos locos como yo y cuatro profes. La casa de cada uno de los chicos es el punto de recolección del barrio donde los vecinos van y dejan sus botellas. Buscamos consolidar una red de reciclado”
Una de las primeras conclusiones a las que llegaron tras su investigación previa es que en el mundo Tucumán es un punto reconocido por alto nivel de contaminación que genera, especialmente dentro de las 4 avenidas. Sebastián lo describe como “un infierno de plástico”, especialmente en verano cuando “salís a la calle y todos están tomando agua y entre el calor, la gente y el cemento, Tucumán es un alto punto contaminante”.
El proyecto Reciclando Vida fue tomado por colegios de Chile, de España, Brasil y hasta Greenpeace Ecuador, según nos cuenta este verdadero entusiasta. “Esto es todo voluntario. Queremos que esta movida se transforme en una parte vital de los contenidos que se dictan en las escuelas a nivel provincial y nacional”, añora.
Para Sebastián el problema principal radica en que “les dicen a los chicos que no contaminen buscando culpables, y los culpables somos todos. Yo no soy un zurdo que habla contra el Gobierno, yo pido políticas públicas de cuidado del medio ambiente reales”.
La "Brigada Ecológica" pasó por la escuela Rivadavia en la capital.
“Hay que hablar con la verdad, este cambio ya inicio y lo máximo que podremos lograr sería estabilizar, ni siquiera revertir la situación que ya es crítica”.
A sus 35 años, Sebastián tiene un motivo especial que lo impulsa a querer generar un cambio verdadero. En 2017 nació su hija Lupe, y se sumó a campañas ecológicas, que siempre siguió de cerca por su pasado como estudiante de Biología. “Quiero generar un cambio para el futuro de mi hija. Su generación se va a encontrar con veranos de 50°, incendios, agua que no se puede tomar, etc., etc. Esto que sucede ahora es el mayor acto de injusticia de la historia de la humanidad, es condenar a una pésima calidad de vida a toda una generación”.
“Nosotros apuntamos a la comunidad, al vecino, a la gente, desde abajo hacemos la transformación. No vamos a la protesta ni al choque. El día de la Protesta Mundial contra el Cambio Climático (20 de septiembre) hicimos 106 mil botellas en 36 hs. Nosotros protestamos laburando”, enfatiza.
Sebastián y Lupe a bordo de su F-100
Sebastián lamenta que “el tucumano tira las botellas porque no sabe el daño que causa”, y explica que “cuando te ven que levantás la botella, le contás porqué lo hacés y esa persona entiende lo que implica, más aun si tiene un hijo, esa persona se suma y ese chico se suma también y no contamina más”. “Si le ponés la cara de su hijo, la gente capaz toma conciencia”.
Mientras planifica un viaje a Bariloche que ganaron al imponerse en el #ChallengeVerde 2019 donde se pondrán en contacto con los sistemas de trabajo de residuos del sur del país y cuenta los días hacia el 18 de octubre cuando alcanzarán la colosal cifra de un millón de botellas recogidas, Sebastián confiesa su máximo sueño: “el objetivo máximo es que Tucumán sea libre de plástico y que yo no tenga que laburar más”.
El video con el que La Brigada Ecológica se presenta en las escuelas de Tucumán y del país: