NUEVO MANDATO

“El Líder vuelve”: José Orellana asumió la Intendencia en Famaillá

Entre lágrimas, compromisos, humoradas y mensajes políticos a nivel nacional, el Mellizo juró por tercera vez como jefe municipal, con la promesa de llevar la empanada tucumana a todo el mundo.

31 Oct 2019 - 23:26

José Orellana jura como intendente ante el Gobernador Juan Manzur. (Crédito: Redes Gobernador Manzur)

“Uno es de carne y hueso y se emociona”. José Orellana comenzó su discurso entre lágrimas y sollozos, conmovido por las muestras de cariño del pueblo famaillense que se dio cita al acto de asunción del Líder que, como rezaban los afiches y banderas entre la multitud, vuelve para quedarse hasta 2023.

Esta será la tercera vez que el Mellizo dirija los destinos de Famaillá, luego de su paso reciente por la Cámara baja del Congreso de la Nación. Dicho por el propio Orellana, lo de hoy no se compara ni con los tres mandatos de su hermano Enrique no con sus dos anteriores.

Caminata a la toma de posesión. (Crédito: Redes Gobernador Juan Manzur)


El discurso del Líder ─con corte de micrófono incluido─ estuvo cargado de misticismo, promesas y mensajes políticos, tanto a nivel provincial como nacional. Por un lado, ratificó su pertenencia al espacio que encabezan el gobernador Juan Manzur y el vicegobernador Osvaldo Jaldo, y habló de un amigo muy querido para él: Alberto Fernández. “Se viene otra Argentina, de un amigo y mejor compañero, la de Alberto”, celebró. Además, aprovechó para tirarle flores a la máxima autoridad provincial: “Estuvimos, estamos y seguiremos estando. Con el hicimos, hacemos y haremos, con quien hoy es el conductor, el líder del peronismo: el compañero Juan Manzur, nuestro gobernador, nuestro referente”. Y como si fuera poco, se metió con el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, de quien dudó haya votado por la fórmula peronista: “Hay gobernadores como el de Córdoba que se escondió y no vaya a ser que haya votado por Macri también”.

No podía faltar un “palito” para la vieja administración, la que gobernó la provincia durante doce años. Sin nombrarlo, tomó para sí una de las bases discursivas que Juan Manzur utilizó en su campaña para la Gobernación para despegarse del exgobernador José Alperovich, quien se atribuye el padrinazgo político de quien hoy despliega sus alas a nivel nacional. “Cuando hay plata cualquiera cuenta un chiste y todos se ríen. Pero ellos (manzur y Jaldo) les tocó todo en contra y son la única provincia del interior que dio la cláusula gatillo y pago los mejores salarios, y ni Macri lo pago”, estepó.

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Haciendo honor a su mote, cual coach ontológico ─una ocupación en boga─, el Líder también hablo de liderazgo. “Quienes tenemos la responsabilidad de conducir tenemos que ser generadores de nuevos líderes que tengan responsabilidad. Siempre los líderes que se preservan en el tiempo, los que pasan las adversidades, son los que saben que tienen continuidad”, señaló.

Orellana no hizo alusión a su antecesora, con quien la unía un vínculo familiar ─es su excuñada─, blanco de una infinidad de chicanas durante la campaña. Por el contrario, eligió hablar del pasado, de lo vivido y de lo que está por venir. “No todo fue color de rosas: hubo momentos de victoria y de tristeza, de dolor, de impotencia; pero de eso se compone el cosmos de la vida. Ahí debe crecer la madera de un líder que se va consolidando”, sentenció.

“Multiplicar” fue una de las palabras más repetidas por el flamante jefe municipal, que puso como ejemplo de ello a su hija Nataly, quien resultó electa concejala y presidirá el Concejo Deliberante de la ciudad. El ejemplo trajo consigo una humorada celebrada por todos los presentes: “Acá como buenos políticos nos multiplicamos, y acá esta Nataly, que es presidenta del Concejo. Ha salido a mí. Me siento orgulloso de ella. Pobre de mí si no me hubiera salido política; iba a pensar que me habían puesto las astas”.

No faltaron las promesas en el discurso del reasumido intendente. Orellana prometió impulsar un parque industrial, multiplicar el turismo para hacer de la empanada tucumana un plato de renombre internacional y construir nuevos paseos que se sumarán a las famosas réplicas de símbolos patrios, dinosaurios y superhéroes. Al decir del Mellizo, el futuro de Famaillá está colmado de obras.

El momento más emotivo de la tarde se registró cuando el Líder dedicó su triunfo a quienes son sus dos personas más importantes en el mundo: su esposa, la legisladora Sandra Mendoza, y a su hermano Enrique, a quien calificó como la persona más importante y su vida y los ojos en la espalda que no tiene. “Tuve la posibilidad de tener la bendición de nacer por partida doble, ese ser que cuando yo no estaba presente él sabía estar. Ese parecido que nos pueden haber confundido muchas veces y que muchas veces estuvimos en distintos lugares, pero con el sentimiento de que nos queremos. Yo sabía lo que él pensaba y quería y así nos convertimos en uno. Enrique no solo es lo que más quiero en mi vida, es los ojos que no tengo en mi espalda; eso es funcionar en equipo”, dijo con los ojos humedecidos por segunda vez en la jornada.

El Mellizo Orellana culminó su discurso con un mensaje de fe para todos los famaillenses, una suerte de bellos milagros que ocurrirán, de tiempos mejores, un llamado de esperanza: “A hacer realidad las esperanzas, a hacer de Famaillá la ciudad que todos nos merecemos; Dios seguro nos dará bendiciones”.

Y al finalizar, un infaltable jingle del Mellizo, tan característico y famoso como las piezas gráficas que recorren sus redes sociales. Y suena así:

El mellizo
Vuelve otra vez
Como intendente
Vuelve

Porque no hay como él
Para la gente
Vuelve


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Con José Orellana juntos otra vez

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Paparararam
Paparararam

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