En la madrugada de este domingo, en pleno centro tucumano, una pila de ladrillos y escombros cubrieron la vereda de Virgen de la Merced y Mendoza. El hecho podría haber sido una tragedia. "Esto sigue pasando y no se hace nada", lamentó uno de los jóvenes que le escapó a la desgracia.
En la madrugada de este domingo se registró un derrumbe en lo que queda de la pintoresca casona que adornaba la esquina sureste de Virgen de la Merced y Mendoza. Cinco amigos caminaban justo por ahí cuando una montaña de ladrillos se vino abajo. "Si no les avisábamos se les caían encima", relató uno de ellos.
"Veníamos del cumpleaños de un amigo, somos de Yerba Buena, habíamos dejado el auto en una cochera", comenzó a relatar
Samir Drube a
eltucumano.com. Él, en la madrugada de este domingo, caminaba junto con un amigo adelante del grupo. Detrás venían otros tres chicos.
Todos de entre 17 y 18 años.
Él y su interlocutor se dieron cuenta de que algo pasaba. "Empezamos a ver polvo y escuchar sonido de tierra. Les gritamos para que se corran y justo se derrumbó la construcción. Si no les avisábamos, se les caía encima", recordó. Eran, según estimó, entre las 2.40 y las 3 de la madrugada.
En ese momento sobre la cuadra no había nadie más, pero cruzando la calle sí, según recordó el joven. "Hemos escuchado el estruendo y se ha caído todo. Mis amigos estaban justo en medio de la calle", detalló. Fueron los gritos los que permitieron que los tres que venían atrás atinaran a saltar desde la vereda al asfalto. "Todos los escombros quedaron en medio de la vereda, no hubiésemos sabido qué hacer en la situación si les pasaba algo", agregó.
Además, Samir lamentó que pese a los antecedentes de derrumbes poco haya cambiado en la ciudad. "No puede ser , es un peligro constante, tuvimos hace poco por desgracia el papá de una compañera que falleció en un derrumbe, esto sigue pasando y no se hace nada, hemos tenido suerte de que les avisamos a nuestros amigos", cuestionó el joven.
Crónica de un derrumbe anunciado: las quejas de los vecinos
Agustín Haro, vecino del lugar, historiador y miembro de la asociación
"Patrimonio Independiente Tucumán" que promueve la concientización sobre el cuidado de los edificios históricos de la Provincia, señaló a este diario que "lamentablemente era de esperarse, por estos días pasé por ahí y vi cómo la gente que trabaja en la demolición amontonaba los ladrillos sin ningún tipo de cuidado ni prevención. En su momento hicimos una denuncia a través de las redes sociales contando de esta situación". Tras aquella denuncia, la obra estuvo clausurada por unas horas, pero al poco tiempo todo volvió a ser igual. "Se sigue sin tener cuidado por las personas que transitan por ahí, y es un peligro constante", resumió.