Ecoconciencia

“Tenemos que tomar conciencia del lugar que un animal ocupa en la naturaleza”

Tras la aparición de un puma en el Club Médico de Los Nogales, la titular del área de Fauna Silvestre de la Provincia cuestionó duramente el mascotismo y señaló los daños que ocasiona la indebida intromisión del hombre en los ecosistemas. Cuál es el estado de salud del felino y su posible destino una vez que termine la cuarentena.

27 Ene 2020 - 22:01

El puma es un cachorro de 18 meses que, en apariencia, estuvo en contacto con humanos, lo que dificulta su reinserción.

“Todavía sigue asustado, tenemos que esperar a que se calme”, responde Ana Palacio, jefa del área de fauna silvestre de la Dirección de Flora, Fauna y Suelos de la Provincia, al ser consultada sobre el estado general del puma que apareció el viernes pasado en el Club Médico de Los Nogales. Durante la charla con eltucumano.com la especialista hizo hincapié en la necesidad de generar conciencia en la población sobre los peligros que supone para las personas criar animales silvestres como mascotas, en el sufrimiento que implica para el animal vivir fuera de su hábitat y en el daño que se infringe de manera directa e indirecta en el equilibrio de los ecosistemas. 

“Tenemos que tomar conciencia del lugar que un animal ocupa en la naturaleza”, resalta Palacio para dar cuenta de la dimensión de un problema que no se agota en la aparición de un ejemplar aislado sino en una práctica particularmente arraigada en el Norte del país y que en Tucumán, de un tiempo a esta parte, suma varios capítulos. Actualmente, el puma de Los Nogales se encuentra “bajo estricto control veterinario en una estación de la Dirección de Flora y Fauna de la Provincia”, informó la funcionaria, quien aclaró que, si bien en un primer momento trascendió que el animal iba a ser derivado al zoológico de San Pedro de Colalao que pertenece al Instituto Carlos Pellegrini, finalmente el animal –un cachorro de 18 meses aproximadamente- permanece bajo la custodia de la dependencia estatal. 

“Los veterinarios le están haciendo todos los estudios como corresponde. Tenemos que cumplir primero esta etapa para tener más precisiones, mientras tanto estamos estableciendo contacto con fundaciones y reservas de diferentes puntos del país con las cuales trabajamos en red”, detalló Palacio, quien reparó en que las instituciones de la Provincia ya no cuentan con espacio para seguir recibiendo animales de estas características. “Estamos decidiendo, evaluando las posibilidades y, mientras tanto, lo tenemos bajo resguardo, no es un lugar que se pueda visitar”, aclaró debido a la gran atención que despertó el operativo de rescate. En esta línea, insistió en que esperarán los informes correspondientes para avanzar, debido a la preocupación que despierta el hecho de que el felino deba afrontar de aquí en más una posible vida en cautiverio en caso de que esté familiarizado con el contacto humano y no pueda ser reinsertado en su hábitat.     

“Nosotros insistimos en que la gente tome conciencia de que no todos los animales son mascotas. Si llevamos un puma a una casa o a una finca, lo estamos condenando a un cautiverio definitivo”, enfatizó la especialista, quien condenó el mascotismo. “Lleva mucho tiempo, mucho dinero y el trabajo de numerosos profesionales rehabilitar un animal que está habituado a tener contacto con los humanos”, explicó sobre las dificultades que acarrea para el Estado dar una respuesta efectiva frente a estos casos.    

“Todas las reservas tienen un límite, los recursos son limitados. No nos gustan los zoológicos, ni un animal detrás de las rejas, pero tanto la Provincia a través de Flora y Fauna, como la Universidad con la Reserva de Horco Molle tienen recursos limitados y lo que estamos viendo es que alcanzamos ese límite”, advirtió. Palacio sostiene que el camino es insistir sobre la educación en el cuidado de la naturaleza para contribuir a su equilibrio y no atentar contra él: “si vemos un animal silvestre en la ruta, lo ayudemos, no lo llevemos a la casa; cuesta mucho esfuerzo luego rehabilitar a esos animales, se destinan muchos recursos y, en la mayoría de los casos, no son rehabilitables”. Y ejemplificó que “en el caso de este puma, trepó a un pino debido a los perros que advirtieron su presencia, es decir que tiene más temor a los perros que a los humanos de los cuales tiene que escapar”. El caso, dicen los especialistas, es similar al del año pasado, cuando un puma apareció en Villa Mitre, en Tafí Viejo. El animal, que ahora se encuentra alojado en la Reserva de Horco Molle, al momento de ser examinado no mostró temor alguno por la presencia humana, lo que llevó a los expertos a inferir que, hasta el momento de su aparición, estuvo viviendo en una casa de la zona.  

“Es fundamental la toma de conciencia sobre el daño que producimos en la naturaleza; se causa un sufrimiento innecesario al animal que se ve expuesto a situaciones como las del viernes, que no deberían ocurrir”, denunció Palacio, quien reparó en las consecuencias para el equilibrio natural. “Tanto si se trata de un macho como de una hembra, restringimos la posibilidad de que tengan descendencia, con todo lo que eso implica para una población, sobre todo si se trata de animales amenazados”, ejemplificó. 

La funcionaria indicó que si bien el puma no está en peligro, sí es una especie “muy perseguida” sobre todo por los criadores de ganado en las altas cumbres. “Si bien la situación de conservación no es de riesgo, con estas acciones estamos quitando la posibilidad de mantener estable la población de pumas y su status puede variar en el corto o mediano plazo”. Palacio mencionó que, además del mascotismo, el avance de la frontera agropecuaria, la caza ilegal y el tráfico de fauna son las principales acechanzas de la fauna silvestre en la Provincia

“Catas, loros, quirquinchos, tortugas, pumas no son mascotas. En el caso de las aves hay que tener presente, además, que pueden transmitir enfermedades. Por eso, si queremos regalarle una mascota a un niño, pensemos en un perro o en un gato, nunca en animales silvestres”, sentenció.  


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