Desde la Mesa de Consenso del Espacio para la Memoria solicitaron colaboración a la comunidad para cubrir desde necesidades básicas de mantenimiento hasta la conservación de los sectores históricos.
Escuelita de Famaillá, el primer Centro Clandestino de Detención durante la dictadura militar de 1976. La foto es de La Palta.
"Las necesidades son múltiples: desde corte de pasto y limpieza, pasando por el arreglo y conservación tanto de los sectores históricos como de aquellos en donde se desarrollan capacitaciones y talleres, hasta la adquisición de materiales de librería, impresiones y demás gastos". De esta manera describieron desde la Mesa de Consenso "Escuelita de Famaillá" la situación por la que atraviesa el Espacio para la Memoria. Por eso, decidieron lanzar una convocatoria para todos aquellos tucumanas y tucumanos que quieran contribuir a su mantenimiento actuando como madrinas y padrinos del establecimiento para garantizar su funcionamiento.
Según detallaron desde la Mesa de Consenso, lugar que desde febrero de 1975 y -al menos- hasta la fecha del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 fue utilizado como el primer centro clandestino de detención (CCD) del país, no cuenta actualmente con ningún presupuesto ni por Provincia, ni por la Nación. A raíz de esa situación, "desde el momento de su recuperación, en el año 2015, el espacio cuenta con una sola persona asignada como personal". Por otra parte, "un grupo de docentes cedidos por el Ministerio de Eduacion provincial y un equipo de voluntarias y voluntarios garantizan la realización y difusión de actividades que se llevan adelante de manera permanente", revelaron a través de un comunicado.
Para afrontar esta situación es que está abierta la convocatoria a aportantes "comprometidos con la memoria, la verdad y la justicia". Para ser madria o padrino del espacio se solicita una contribución por el término de 12 meses consecutivos de un monto igual o superior a $500 pesos, que se definirá con cada aportante. En contrapartida, desde la Escuelita explicitaron su compromiso para "tener a su disposición las rendiciones de cuentas correspondientes que reflejen el uso de los aportes recibidos e informar sobre la agenda de actividades". Los interesados en sumarse a la iniciativa pueden comunicarse al teléfono 3813410469.
Del horror a la educación para la Memoria
La Escuelita de Famaillá fue construida entre 1972 y 1974, aunque no fue inaugurada como establecimiento educativo hasta 1978. Previamente, desde febrero de 1975 y al menos hasta la fecha del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, sus instalaciones fueron utilizadas como centro clandestino de detención de hombres y mujeres perseguidos por razones políticas en el marco del plan sistemático de terror y exterminio que se inició en Tucumán con el Operativo Independencia y se prolongó y profundizó durante la última dictadura cívico militar (1976-1983).
El plan genocida se organizó en Tucumán mediante el funcionamiento articulado de casi un centenar de centros clandestinos de detención que operaron en la Jefatura de Policía de Tucumán, la Brigada de Investigaciones y la Compañía de Arsenales “Miguel de Azcuénaga”; en las comisarías de Famaillá y Monteros; en los ex ingenios Nueva Baviera, Lules y Santa Lucía y en Chimenea de Caspinchango, Conventillos de Fronterita e Ingenio Fronterita, entre otros. También varios establecimientos educativos como la Escuela de Educación Física y la Escuela de General Lavalle en Famaillá fueron destinados al alojamiento ilegal de detenidos.
La 'Escuelita' funcionó desde 1978 a 2012 como centro educativo. El 2 de agosto de 2012, fue señalizada como Sitio de Memoria y el 2 de diciembre de 2015 se descubrió la placa que reconoce a "La Escuelita" como Lugar Histórico Nacional y Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos.