Dardo Molina hijo declaró en el marco de la megacausa Operativo Independencia II y reveló cuál fue el último mensaje que dejó antes de ser secuestrado su padre, quien fue vicegobernador de Tucumán hasta el golpe de Estado de 1976. “Mi madre murió de pena”, confesó.
Dardo Molina fue un referente de la resistencia peronista. (Crédito: Télam)
Un escueto mensaje que dejó sobre el escritorio de su estudio de abogado fue lo último que supo de su padre en diciembre de 1976. En un papel y con letra manuscrita, Dardo Francisco Molina, quien se había desempeñado como senador provincial y vicegobernador de Tucumán hasta desatarse el golpe de Estado, escribió “ya vuelvo”. Lo que no sospechaba entonces es que ya no volvería y que esas serían sus palabras de despedida. Más de 40 años después de que un grupo de tareas de la dictadura militar lo secuestrara, el jueves pasado su hijo reveló los detalles de aquel episodio ante el Tribunal Oral Federal en el marco de su declaración del juicio de la megacausa Operativo Independencia II que se desarrolla en la provincia. También relató lo que fue la penosa lucha de su madre, Josefina Chazarreta, por saber del paradero de su esposo: “Siempre la acompañé, golpeamos muchas puertas, de iglesias, comisarias, presentamos un habeas corpus, pero no hubo ningún resultado. Mi madre murió de pena en julio del 83”.
Según informa una nota publicada por el diario Página 12, Molina había sido integrante de la resistencia peronista y como tal fue el único tucumano que integró la comitiva que acompañó el retorno al país desde España de Juan Domingo Perón, en junio de 1973 tras 18 años de exilio. En las elecciones de ese año fue electo senador provincial y luego ocupó la presidencia del cuerpo lo que lo convirtió en el vicegobernador de Amado Juri. Tras el golpe de 1976, Molina se recluyó en su tarea como abogado pero, como reconoció su hijo que lleva su mismo nombre, sentían la presencia de los organismos de inteligencia que lo cercaban cada día más. El 15 de diciembre de 1976 fue secuestrado. Su familia participó de la incipiente resistencia que tuvo la dictadura en Tucumán y también una vez que retornó la democracia.
“Mi padre fue abogado recibido de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), fue secretario general de la UNT, interventor de la Facultad de Derecho, secretario general del Partido Justicialista y del Frente Justicialista para la Liberación, senador provincial y ejerció como vicegobernador hasta el golpe del 24 de marzo del 76”, enumeró ante los jueces, Dardo Molina (h), quien tenía 22 años cuando secuestraron a su padre.
Molina hijo recordó que “ese 15 de diciembre fue nefasto y se notaba que los servicios de inteligencia ya tenían un mecanismo armado”, indicó y agregó que “mi padre tenía la costumbre de llevar a su hermano a las 19.30 a una clínica para que le hagan quimioterapia, luego se iba a su estudio y a las 20.30 volvía a buscarlo, pero ese día lo secuestraron, solo dejó un papel sobre su escritorio que decía ‘ya vuelvo’ y nunca volvió”, relató. Molina recordó que la primera información de su padre se las brindó un amigo de la familia quien “nos contó que estaba llegando al estudio cuando vio que se lo llevaban en su propio auto, un Torino blanco y nos dijo que dos hombres iban adelante, mi padre atrás, en el medio con otros dos sentados de cada lado”.
Josefina Chazarreta, la esposa de Molina, fue la encargada de hacer las gestiones para obtener información. “Siempre la acompañé, golpeamos muchas puertas, de iglesias, comisarias, presentamos un habeas corpus, pero no hubo ningún resultado” indicó y lamentó: “mi madre murió de pena en julio del 83, cuando ya no había esperanzas de que mi padre apareciera, no pudo ver la vuelta de la democracia”. “Me siento orgulloso de dar este testimonio, mi padre vive en nuestros corazones”, dijo al cerrar su declaración.
En febrero de 2014 los restos de Molina fueron identificados en el Pozo de Vargas, la fosa común donde se encontraron 140 cadáveres de los cuales un centenar ya fueron identificados. Esa es una tarea que todavía siguen realizando los integrantes del Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (Camit) e integrantes del Instituto Superior de Estudios Sociales (ISES, Conicet-UNT), donde también participó el Equipo Argentino de Antropología Forense.
El denominado juicio Operativo Independencia II que lleva adelante el Tribunal Oral Federal integrado por los magistrados Gabriel Casas, Carlos Enrique Jiménez Montilla y José Camilo Quiroga Uribur, está conformado por cinco causas en las que se analizan delitos cometidos en perjuicio de 366 víctimas y tiene a 25 militares, gendarmes y ex agentes de inteligencia acusados de delitos de lesa humanidad.
Los procesos incluyen la segunda parte del juicio "Operativo Independencia", en el que se debaten los mismos casos que fueron juzgados en 2016 y 2017, pero en referencia a nuevos acusados.También se incluye la causa conocida como "Tártalo", que aborda hechos ocurridos en la Jefatura de Policía, con casos originalmente reunidos en el juicio "Jefatura II" (celebrado entre fines de 2012 y todo 2013), pero con relación a nuevos imputados. Además de los tres procesos referidos a los centros clandestinos de detención "Arsenal" y "Reformatorio".