En esta entrevista, la activista de Derechos Humanos y directora del Espacio para la Memoria "Escuelita de Famaillá" analiza su primer 24 de marzo sin marcha: "es un día de lucha y no va a ser diferente". Dice que le dieron ganas de llorar cuando se enteró que Ricardo Bussi es uno de los infectados de Coronavirus y que hay que pensar en el después de cuarentena para "ayudar a los que peor la están pasando". Pañuelo en casa.
María Coronel y mariposas de Memoria.
“Hay que pensar en el después”, dice María Coronel, cuando hace una pausa en la limpieza de su casa, en plena cuarentena por el coronavirus. “No va a haber tiempo para adaptarse a la rutina porque después de esto habrá que ayudar a los que peor la están pasando”.
Aún no se sabe si el aislamiento, preventivo y obligatorio finalizará el 31 de marzo. Pero el futuro es algo que ya preocupa a la directora del Espacio para la Memoria “Escuelita de Famaillá”.
El pasado es parte también de su reflexión diaria, donde encuentra los argumentos y la razón que le darán tono a su grito de “Presente”, cuando hoy desde su casa y junto a su hijo, conmemoren un nuevo aniversario del sangriento golpe de estado cívico y militar, por el cual reclamamos por 30.000 argentinos y argentinas.
Entre ellos, José Carlos, su papá, asesinado el 29 de septiembre de 1976 y María Cristina, secuestrada el 14 de marzo de 1977. Ella aún continúa desaparecida.
-Me acuerdo desde mis 4 años y no tengo en mi memoria el no haber marchado un 24 de marzo. Que hoy no haya marcha no me angustia porque se que en cualquier momento del año vamos a volver a hacer. Estas banderas no dejan de militar nunca. Y hoy las redes se inundarán de fotos de Memoria, Verdad y Justicia, y en todas las casas tendremos pañuelos colgados, dice María, de 45 años, quien entre las reliquias familiares atesora este:
-¿Qué pensaste cuando decidieron postergar la macha? (Ocurrió antes de la cuarentena)
-Fue una actitud de mucho amor y cuidado. Y después, cuando se confirmó la epidemia, el tiempo ha demostrado que así como las Madres y las Abuelas nos vienen cuidado desde que hemos nacido, nos cuidan hoy también, ante este virus. Va a ser un día extraño, sí. Pero cuando volvamos a la normalidad la marcha se volverá a hacer.
-¿Cómo imaginás ese regreso a la normalidad en Tucumán?
- La vuelta va a ser un gran desafío. En este momento, me desespera mucho pensar en cómo darle una mano a la gente que no va a tener depositado un sueldo la semana que viene. No les podés acercar plata o víveres porque no te podés movilizar. Cuando podamos volver a un ritmo normal, nos tenemos que poner a disposición para ayudar a esta gente.
Un ritmo normal que hoy parece lejano. No sólo por lo incierto del calendario sanitario sino también por las noticias que publican los diarios y que también tienen injerencia en la agenda de Derechos Humanos.
El apellido Bussi siempre estuvo vinculado a la muerte en Tucumán. Antonio Domingo, el genocida fallecido en noviembre de 2011 y responsable de torturas, asesinatos, robo de niños y demás violaciones a Derechos Humanos ocurridas durante la última dictadura, primero. Y ahora su hijo Ricardo: quien cargó la herencia del partido Fuerza Republicana, actual legislador y desde el domingo el primer político argentino infectado con coronavirus.
-¿Qué te pasó cuanto te enteraste?
-Me dieron muchas ganas de llorar. Una persona te muestra lo que es en función de lo que hace. Y él ha mostrado un total desinterés por la vida de los demás. Yo estaría angustiadísima si hubiera contagiado a un montón de personas. Aunque haya sido sin querer. Pero ni siquiera él tuvo esa consideración a la hora de hacer declaraciones. Cuando leí su comunicado no pude creer que lo que destacaba era que él estaba bien.
-¿Qué ves de su padre en él?
-Al difundir la noticia escribí: "lo que se hereda no se hurta". No por considerarlo un genocida a Bussi hijo. Se que hay que gente que ha hecho esa comparación: que el 24 de marzo de 1976 Antonio Domingo Bussi cerró la legislatura y el 24 de marzo de 2020 la cierra el hijo. Es como fuerte la imágen pero me parece que tiene que ver con la importancia que le dieron al otro.
-Y eso es político...
-Claro. Es muy triste que siga existiendo un partido político que exalta lo que ellos llaman valores, pero que terminan siendo desvalores, que tienen que ver con el individualismo, con el egoísmo. Mirá: es el primer político en Argentina contagiado con el coronavirus y en su discurso sólo se fijó en él. Me parecía insólito por un lado y obvio por el otro.
Quizás la obviedad de la que habla María es una herencia que aún respira en Tucumán.
Se la ve en el accionar de la Policía, en los controles por el cumplimiento de la cuarentena, donde en algunos barrios pobres entró a los tiros, algo que ella denunció en sus redes y que piensa que es un acto de clasismo: “Las fuerzas de seguridad en Argentina se han manejado como un autogobierno desde el Golpe en adelante. Y más en las provincias. Nos queda el control social sobre éstas”.
Y también en el paralelismo que le duele cuando los chicos del instituto Roca visitan La Escuelita de Famaillá y no se sorprenden cuando entran a lo que fue una sala de tortura.
Pero ahí está María. Y no está sola: “Para mí, el 24 de marzo siempre ha estado marcado por la lucha. Por esto de salir a la calle y de encontrarme con esas personas que son compañeros y compañeras con los que se que puedo contar para la defensa de los Derechos Humanos. Y que además son mi familia. Nos pasa a muchos hijos e hijas de desaparecidos que hemos quedado prácticamente solos y nuestras familias han quedado conformadas por estas mismas personas que están en las organizaciones. El 24 me atraviesa política y sentimentalmente. Me atraviesa como un día de lucha y en medio de esta cuarentena no va a ser diferente”.