Una mujer de 60 años recupera el deseo sexual y no sabe por qué. Dos adolescentes dejaron de verse y dudan qué hacer. Un adulto mayor no se anima a llamar. Y una madre debe esperar que los niños se duerman. La especialista en sexualidad Andrea Romanowski habla sin filtros y rompe con uno de los tabúes en Tucumán. VIDEO
Sexting en tiempos de cuarentena.
Una señora mayor de 60 años está sola en su casa y la reunión con las chicas de las ocho de la noche está suspendida mientras dure la cuarentena. Tampoco está el cortado de la media mañana con los amigos o una cita en Beckett’s un jueves a la noche. Toda su vida social está en pausa y es de repente cuando un día se despierta y llama a la licenciada Andrea Romanowski, psicóloga egresada de la UNT, especializada en Sexología clínica, a quien le suena el teléfono y atiende a la mujer que le dice: “Durante estos días de cuarentena, volvió el deseo sexual a mí después de mucho tiempo, ¿me estaré volviendo loca, doctora?”
Es el mismo teléfono que a Andrea Romanowski le suena esta tarde en su casa-consultorio en Monteros: el motivo es cómo se vive la sexualidad en cuarentena desde la mayoría de ejes y escenarios posibles acorde a su experiencia sin distinción de edad: “En muchas mujeres grandes la vida social reemplaza al deseo sexual. Cuando desaparece la vida social, reaparece el deseo sexual. Me llamó esta señora quien sintió nuevamente esa pulsión sexual y me preguntó si no estaba volviendo: ‘Me siento muy mal, muy culpable por sentir este deseo’, me decía. Es una mujer muy creyente, reza mucho el rosario, va mucho a la Iglesia. Le dije: ‘¿Por qué pensás eso? Quizás esta es tu posibilidad de conocer tu cuerpo, de valorarte de nuevo, sin ofender a nadie y volver a estar en contacto con los sentidos”.
Andrea es egresada de la UNT, empezó la carrera de Psicología en Córdoba, se especializó con el Dr. Juan Carlos Kusnetzoff, popularizado por las entrevistas concedidas a su hijo Andy: “Después hice especialidades como la ESI, prevención en el embarazo adolescente. Conduzco un programa en La Tempranera (FM 103.1) que se llama Revolución Mental, y otro como panelista que se llama Mujeres Arriba. Además, de lunes a domingo, de 17 a 21, atiendo las consultas de los pacientes y las preguntas son de todo tipo, como la de la señora de más de 60 años, a quien le pregunto: ‘¿Cómo estás vestida?’ Me cuenta que está en ropa de entrecasa y le dijo: ‘Ponete algo de color, maquillate’. Cuando me pregunta para quién, le explico: ‘Para vos sola’. Fue un éxito: me dijo que se ha sentido linda, hace mucho que no se sentía así. Se había puesto lápiz labial de un color que le gustaba mucho. Y le dije: ‘Así como tenés labios en la boca, también tenés labios abajo’. Hay muchas personas que no conocen su cuerpo. Les envío una maqueta para que lo conozcan. No hay que ser cerrados ante el autoconocimiento”, explica.
De lunes a viernes de 17 a 21, decíamos, el celular de Andrea suena sin parar: “Las consultas que más tengo son de las parejas que no se pueden ver por la cuarentena. Cierran los pueblos, los barrios y no se puede entrar ni salir. El tema es que primero eran unos días y luego se transformó en semanas sin estar juntos. Videollamadas y Skype es lo que más se usa, pero hay familias que quedaron desarmadas: tengo una paciente que su esposo está en San Miguel. Otras donde los maridos fueron a cuidar a sus padres. Estas situaciones ponen a prueba una relación a distancia, mientras crece la nostalgia, el anhelo”.
¿Qué rol ocupa el varón? “Las consultas son mayoría de mujeres, el varón es más reticente, no se anima. Me pasa que me llama la mujer y me dice: ‘Él me manda a llamarte para preguntarte por este tema’. Ojo, quiero aclarar que no hay héterosexualidaes únicamente en este tema: parejas homosexuales también me llaman, chicas que tienen a sus parejas lejos. Pero las más afligidas son las madres que se sienten muy solas después del teletrabajo, la casa y los chicos. Esta cuarentena puso en práctica el temple, la paciencia y la capacidad de razonar”.
Parejas aisladas, personas solas, algunas sin horario, otras sin ganas, todas reciben los consejos de la doctora, quien también revela: “La hora del sexo es por lo general a la noche, pero ahora es todavía más tarde: si se ve el consumo de datos, a las 2 de la mañana es impresionante la circulación que existe. Tenés que esperar, evitar que se vayan todos los chicos a tu cama, no es fácil. Hay que reinventarse: le sugerí a una paciente armar una cita: ‘Ponete linda, decile que se ponga lindo, se toman una copa de vino, que fluya’. Hay parejas que esto los agarró en medio de una crisis. La rutina consume: vivimos de entrecasa, se pierde el deseo. Ahora es la oportunidad para recuperar lo perdido: lo sensual no pasa por lo que mostrás sino por lo que sugerís, pasa más por el ratoneo, por las palabras. He sugerido que se lean cosas como relatos eróticos, pero también relatos a través de los sentidos”.
“A una chica le fue muy bien. Le recomendé que utilice todos los sentidos, no solamente la mirada, las pausas. Tiene fondo en su casa y se fue hasta ahí con el celular para hacerle escuchar la noche. No todo es la llamada cochinita, subidita de tono, como cuando estás con tu pareja, te vas al baño de tu trabajo, te sacás una foto y creés que eso es todo. Por ejemplo: otra pareja ha quedado separada, todavía tienen cosas uno del otro, ella se ha puesto la camisa de él, el desodorante, en el video le dice: ‘Tengo puesta tu camisa, mirá’. Son alternativas que suman al deseo”, agrega mientras vos o vos o vos están a la espera de que llegue la noche, la ciudad termine de apagarse y la única luz encendida sea la luz azul de las pantallas de tu celular, una pantalla partida con una persona del otro lado.
“Nosotros vivimos en una sociedad muy pornografiada que es irreal: todavía existe la idea de que la sexualidad es algo brusco, descarnado, y que eso es lo único que excita. Podés relatarle cómo abrís un bombón, le escuchás el envoltorio, un mordisco, le volás la mente. Hay gente que me dice: ‘Tengo la voz chillona, no me gusta hablar’. Estamos en la época del sexting, pero sobre todo estamos en la época que tenemos que recuperar los contenidos, nuestra capacidad de reinventarnos. Grandes relaciones se construyeron a la distancia, escribiéndose cartas de amor, hay cartas de personajes históricos que te conmueven hasta el último poro de la piel. Claro que ahora también es una situación muy difícil: hay un trasfondo de tristeza”, reconoce Andrea, quien también ha tratado durante este mes que se cumple este domingo con adolescentes.
“En los adolescentes la distancia es más difícil todavía porque si bien nacieron con el celular en la mano, el contenido está más empobrecido por distintas causas. Todo lo asocian más a lo que veo, a lo que toco, hasta extenuarse. No hay tanto lugar para la conquista, para la palabra, para crear el clima. Una chica adolescente me dijo: ‘Estoy triste porque habíamos pegado buena onda, y ahora se va a enfriar todo. Otras chicas les mandan fotos de donde sea, y en poses como sea’. Yo le sugerí que jugaran a algo. Se pusieron a jugar al Juego de la vida, y entre preguntas le preguntó qué color le gustaba. Después utilizó el filtro de ese color con las fotos que le enviaba y le encantó: ‘Cómo te acordaste de ese color’, le preguntaba sorprendido el chico. Hacé lo mismo con la música, con los videos, no necesariamente tenés que mostrar”, indica, y aclara que es un error pensar que el autoplacer, la autosatisfacción, la masturbación y todos los rituales onanistas del caso.
“La autosatisfacción es una condición sine qua non del conocimiento. No podés darle placer a otro si no sabés qué te gusta, tienen que aprender a conocer su cuerpo. Hay tabú con el propio cuerpo. Si uno no se puede mirar al espejo, es difícil que se toque. No podés tener órganos sexuales si no sabés cómo son, tenemos que ser un poco más categóricos. El tema del autoplacer tiene que hacernos sentir más tranquilos: siempre se ha tratado al placer de algo pecaminoso. Ni te cuento el autoplacer”.
Queda una semana más de cuarentena: sesenta días y sesenta noches han pasado. Algunas personas, juran, ya caminan por las paredes, otras no saben qué más hacer para lidiar con el deseo de estar con el otro, algunas mañanas con más energía, otras veces con menos, muchos sin que nadie los mire, con la única preocupación que la batería del celular no se termine y preguntas que responde la doctora antes de comenzar con los llamados de sus pacientes: “Cuántas veces está bien tener sexo virtual depende de cada uno. Hay que dejar que las cosas fluyan. Muchas veces escucho a varones que me dicen: ‘Estoy muy aplanado, muy abúlico, muy apático, hago todo lo que tengo que hacer durante el día, y me desvanezco a la noche’. La gente sublima todo lo que tiene que ver con el placer”.
“El otro día hice un vivo para las mamás y los papás. Les leí el relato de El niño que se quedaba sin almuerzo: ‘Un día un niño lleva el almuerzo a la escuela, mira a otro compañero llorando porque no tenía comida y le da su almuerzo. La señorita se entera y lo felicita. Al día siguiente hace lo mismo con otro compañero. La mamá del niño se entera y lo felicita. Al tercer día, le dicen al niño que era él quien se quedaba siempre sin almuerzo’. Desde muy chiquitos estamos criados para satisfacer al otro, creemos que así nos satisfacemos a nosotros mismos. Nos educaron para complacer y así nos quedamos sin almorzar. Todo hay que hacerlo en su justa medida. Tenemos que ser más introspectivos”, agrega Andrea.
Y concluye: “Siempre vamos a estar mirando a los demás esperando que nos adulen y creemos que eso nos hará sentir bien, pero si no llega el elogio eso nos invalida. Y no tiene que ser así. Hay que dimensionar todo: a la hora de una videollamada hay que llegar a ciertos acuerdos, habrá al que lo ratonea más la luz tenue, está el que quiere todo explícito, que te metás el celular abajo, preguntate si a vos te gusta, si te piden una posición que te hace sentir incómoda, así el otro te diga que le gusta, no lo hagas. La sexualidad no se trata de qué le gusta al otro, sino de qué me gusta a mí”.
Tips en cuarentena de la Lic. Andrea Romanowski:
* "Apelar a todos los recursos que nos pongan en contacto con nosotrxs mismos y desde allí podamos conectar primero con nosotros y luego con nuestra pareja".
* "Tal cual como ahora estamos buscando el tiempo para hacer gimnasia, busco mis minutos en el día para encontrarme con esa persona que anhelo, extraño, desde un lugar diferente, apelo a mi creatividad, y me siento a gusto haciéndolo".
* "En las citas -las cenas virtuales- no hablar de los niños sino de nosotros. Dejar un rato de lado la rutina cotidiana, que ahora parece consumirnos más que antes, brinda el encuadre a estos momentos para apreciarlos y disfrutarlos".
* "Revalorizar el auto erotismo-auto satisfacción- La masturbación implica sacarla del lugar del tabú, de la ofensa, de lo pecaminoso y valorarnos como seres que en este momento nos sentimos, solos, desbordados, reconocer nuestro cuerpo y nuestra capacidad de darnos placer es una condición indispensable para afrontar lo que aun nos queda por recorrer, porque sin certeza de cuándo regresaremos del aislamiento social, la introspección, el encuentro con nosotros mismxs esta en la escena de lo cotidiano".
El próximo jueves 23 de abril, a las 15 horas, la licenciada Andrea Romanowski hablará y responderá consultas en vivo de nuestros lectores a través de Facebook Live.