TUCUMÁN EN CUARENTENA

Informe Conicet: en los sectores marginales y rurales de Tucumán no se respeta la cuarentena

Investigadores de las ciencias sociales de todo el país analizaron el impacto del aislamiento social preventivo y obligatorio mediante un informe que sirvió de asesoramiento al Poder Ejecutivo.

20 Abr 2020 - 20:35

Aislamiento social en Tucumán. Foto: Comunicación Tucumán

Tras decretarse el aislamiento social y preventivo para frenar la expansión del coronavirus, un grupo de científicos del área de Ciencias Sociales y Humanidades del CONICET se organizó a contrarreloj para medir el impacto social de la medida.

En Tucumán fueron 33 los referentes académicos, en su mayoría referentes barriales, políticos, de salud y comunidades indígenas, que elevaron 84 reportes en los que analizaron el grado de cumplimiento de la cuarentena, las principales dificultades del acatamiento, el grado de información sobre la epidemia y la prevención, los problemas derivados de la cuarentena,  y problemas percibidos de una eventual extensión de la misma.

De los 84 reportes de los científicos tucumanos, 30 indican un acatamiento total de la cuarentena, 44 parcial y 10 un nivel bajo. El informe indica además que el "mayor acatamiento se observó en ámbitos urbanos integrados del Área Metropolitana del Gran San Miguel de Tucumán y sectores urbanos marginales de Tafí Viejo y Aguilares", mientras que "el menor acatamiento de la cuarentena se detectó en sectores marginales del Gran San Miguel de Tucumán, tales como el Barrio Los Vázquez y Costanera (definidos por la concentración de altos niveles de pobreza), y algunos sectores rurales como Ampimpa y El Pichao (ambos relacionados con la presencia de comunidades indígenas)".

Entre las dificultades para el acatamiento de la cuarentena en las comunidades indígenas se destaca " la necesidad de atención de parcelas de cultivos y de animales, la búsqueda de alimentos debido a la condición de “vivir al día” y el escaso margen de ahorro y capitalización (son mayormente trabajadores informales, jornaleros y changarines)".

En los sectores marginales urbanos, desde el Conicet señalan "la falta de controles policiales para evitar las reuniones callejeras, la necesidad de alimentos diarios y el miedo al desabastecimiento", y también resaltan "la “cultura de la desobediencia” principalmente en los jóvenes" y que "la sociabilidad transita en la calle o cuadra (y no en el hogar)".

En los sectores rurales, indican " la economía informal y la necesidad de sustento se destacan como el factor común que obliga en estas áreas a romper el aislamiento, dentro de las actividades más relevantes se menciona el alto número de peones, albañiles, cuentapropistas y choferes de autos rurales".

En cuanto a los problemas que traería la eventual extensión de la cuarentena, subrayan que en las comunidades indígenas "se manifiestan problemas respecto a la provisión de alimentos, la escasez de ingresos, el mercado laboral, el encierro y aislamiento social (con problemas de tensión familiar incluidos) y el exceso de ocio".

En los sectores urbanos, advierten que "los aumentos de precios, el descontento social, la posibilidad de saqueos motivados por la falta de alimentos, el incremento de la violencia, el sostenido endeudamiento, la incertidumbre económica, la escasez de agua (Villa Mariano Moreno), la falta de insumos y la mayor demanda sobre los servicios del comedor" serían algunos de los problemas antes la extensión del aislamiento.

Por su parte, en los sectores rurales, analizan que "se percibe el miedo al desabastecimiento, problemas con el sustento económico, la restricción de la movilización y el consecuente problema para el cobro de jubilaciones, el acceso a CAPS y hospitales y la compra de medicamentos para enfermedades crónicas, la destrucción de las economías domésticas. Se destaca finalmente la agudización de los problemas de soledad y aislamiento de los adultos mayores".

El informe completo de los investigadores del Conicet sobre el cumplimiento del aislamiento social preventivo y obligatorio en Tucumán

Tucumán

1. Metodología y alcance

a) Número de reportes: 84
b) Número de referentes académicos: 33;
c) Tipo de informantes: en su mayoría constituidos por referentes barriales, políticos, de salud y de comunidades indígenas.

2. Evaluación del grado de cumplimiento de la política de cuarentena:

De los 84 reportes, 30 indican un acatamiento total, 44 parcial y 10 un nivel bajo.
El mayor acatamiento se observó en ámbitos urbanos integrados del Área Metropolitana del
Gran San Miguel de Tucumán y sectores urbanos marginales de Tafí Viejo y Aguilares (al sur de la provincia).
El menor acatamiento de la cuarentena se detectó en sectores marginales del Gran San Miguel de Tucumán, tales como el Barrio Los Vázquez y Costanera (definidos por la concentración de altos niveles de pobreza), y algunos sectores rurales como Ampimpa y El Pichao (ambos relacionados con la presencia de comunidades indígenas).

3. Principales dificultades para el acatamiento

Se detectan situaciones específicas territorialmente definidas. Pueden clasificarse en tres grandes grupos: dificultades mencionadas por comunidades indígenas, desde sectores marginales urbanos y en áreas rurales destacadas por agentes estatales (docentes, delegados comunales y personal de salud).
a) Comunidades indígenas: mencionan dificultad de obedecer la cuarentena ante la necesidad de atención de parcelas de cultivos y de animales, la búsqueda de alimentos debido a la condición de “vivir al día” y el escaso margen de ahorro y capitalización (son mayormente trabajadores informales, jornaleros y changarines). Se agrega el aislamiento geográfico y la demanda de servicios de salud y medicamentos, la necesidad de trámites cotidianos (cobros, compras con tarjeta alimentaria), y el hábito fundamentalmente en estas comunidades del trabajo extra-doméstico (El Pichao, Anfama, Amaicha del Valle).
b) Sectores marginales urbanos: destacan la falta de controles policiales para evitar las reuniones callejeras, la necesidad de alimentos diarios y el miedo al desabastecimiento.
Destacan la “cultura de la desobediencia” principalmente en los jóvenes, observan que la sociabilidad transita en la calle o cuadra (y no en el hogar). Mencionan que se subestima el problema, en tal sentido el hacinamiento y los problemas habitacionales (fundamentalmente poco espacio y demasiadas familias) y la falta de equipamiento para la conservación de alimentos (heladera fundamentalmente) no ayudan a mantener la cuarentena. Finalmente, la necesidad de retirar comida de comedores y merenderos y las características de esta economía informal (gran parte representada por albañiles) (Barrios Costanera, Banda del Río Sali, Alderetes, El Manantial) atenta contra el aislamiento
c) Sectores rurales: la economía informal y la necesidad de sustento se destacan como el factor común que obliga en estas áreas a romper el aislamiento, dentro de las actividades más relevantes se menciona el alto número de peones, albañiles, cuentapropistas y choferes de autos rurales (realizan el transporte no abarcado por el transporte público). Se agrega la falta de comprensión sobre la necesidad del aislamiento, el modo de vida de alta montaña, la subestimación del problema, el aburrimiento y la demanda de socialización como los factores que incitan la ruptura del aislamiento (Santa Ana, Leales, Ranchillos, Tafí del Valle)

4. Grado de información sobre la epidemia y la prevención

En relación a la información sobre la pandemia y las medidas de prevención existen puntos en común en el marco general del territorio. Se considera -en términos generales- que existe abundante información que circula principalmente a través de la televisión, radio y redes sociales.
No obstante, se destacan algunas particularidades según áreas urbanas, rurales o comunidades indígenas:
a) Comunidades indígenas: la información circula muy bien pero existe una marcada “relativización” del problema, lo cual, ante la disminución en la presencia de agentes sanitarios genera descreimiento. Señalan también la existencia de noticias falsas que generan confusión.
b) Sectores urbanos: existe cierto consenso en manifestar que la información no es suficiente o no es bien recibida y aplicada, ya que en muchos casos se transfiere “en clave de miedo y de pánico”.
c) Sectores rurales: existen buenos canales para la circulación de la información, no obstante se destacan problemas en la interpretación de dicha información, generando confusión (p/e la recomendación de usar o no barbijos). Otro problema mencionado es la poca conectividad en algunas áreas y horarios y la disponibilidad de saldo en el celular, lo cual se asocia con la imposibilidad de comprar tarjetas prepagas en la localidad.

5. Problemas derivados de la cuarentena

Los problemas que emergieron principalmente se relacionan con la escasez de dinero, problemas de trabajo, la carencia de alimentos y los sobreprecios de los mismos. No obstante, según los territorios identificados se distinguen las siguientes particularidades:
a) Comunidades indígenas: se mencionan problemas de higiene, tensión vecinal por el incumplimiento de la cuarentena (Anta Muerta), problemas con el cuidado de la pequeña  producción (huertas y animales). Se destacan también, ante la ausencia de turistas, problemas para insertar artesanías y producciones locales.
b) Sectores urbanos: Preocupa la paralización del trabajo dada la elevada prevalencia de “cartoneros” (Barrio Costanera), la agudización de la pobreza y de los problemas de adicciones al alcohol y drogas (los jóvenes continúan reuniéndose en el espacio público para consumir igual que antes de la cuarentena). Se agrega la violencia policial, el miedo a quedarse sin dinero, la dificultad para pagar las cuentas y el creciente endeudamiento al que las familias se están sometiendo, dificultades de acceso a agua segura y la necesidad de reunirse alrededor de la boca de expendio (Barrio Los Vázquez - San Miguel de Tucumán). Se suma que muchos adultos mayores no saben usar el celular y para comunicarse deben abandonar la cuarentena, la aglomeración en comercios que reciben la tarjeta alimentaria en detrimento del desabastecimiento de los pequeños almacenes. Finalmente destacan la dificultad para acceder a la atención médica.
c) Sectores rurales: se subraya el cercenamiento de la economía informal (venta de artesanías y dificultad de movilización de empleadas domésticas) (Anfama), dificultad para realizar trámites, principalmente el cobro de la jubilación y embarazadas sin acompañamiento en el hospital.

6. Problemas percibidos de una eventual extensión de la cuarentena

De extenderse la cuarentena los problemas que se vislumbran son los siguientes según los territorios considerados:
a) Comunidades indígenas: se manifiestan problemas respecto a la provisión de alimentos, la escasez de ingresos, el mercado laboral, el encierro y aislamiento social (con problemas de tensión familiar incluidos) y el exceso de ocio.
b) Sectores urbanos: se mencionan los aumentos de precios, el descontento social,  la posibilidad de saqueos motivados por la falta de alimentos, el incremento de la violencia, el sostenido endeudamiento, la incertidumbre económica, la escasez de agua (Villa Mariano Moreno), la falta de insumos y la mayor demanda sobre los servicios del comedor.
c) Sectores rurales: se percibe el miedo al desabastecimiento, problemas con el sustento económico, la restricción de la movilización y el consecuente problema para el cobro de jubilaciones, el acceso a CAPS y hospitales y la compra de medicamentos para enfermedades crónicas, la destrucción de las economías domésticas. Se destaca finalmente la agudización de los problemas de soledad y aislamiento de los adultos mayores.

7. Otros comentarios

Se enfatiza como preocupante el bajo acatamiento a la disposición de la cuarentena, las ventajas de las redes sociales para informar pero también los problemas derivados de la información falsa lo cual profundiza la confusión ante la pandemia.
Se valora positivamente la presencia de Gendarmería para el control de la cuarentena pero también como agentes de información sobre métodos de cuidado y prevención. Preocupa la superposición de este problema con la creciente aparición de casos de dengue.

8. Áreas con mayor grado de problemas

Los sectores rurales y donde residen comunidades indígenas que se han mencionado (Anfama, Leales, Amaicha, Río Chico, entre otros) han sido afectados principalmente por el cercenamiento del trabajo informal (empleo doméstico, venta de artesanías, albañilería y otras changas). Preocupa el desabastecimiento y aumento de precios.
En los cinturones urbanos marginales (Barrios Costanera, Los Vázquez, etc.) preocupa la creciente demanda sobre los comedores, los problemas derivados de la falta de trabajo, el incremento de la violencia y la posibilidad de saqueos ante la falta de alimentos, sumado a la especulación en los precios y el miedo al desabastecimiento.

*Para acceder al informe completo haga click aquí.
**Para acceder al resumen ejecutivo haga click aquí.

Sobre el informe del Conicet

La Comisión de Ciencias Sociales de la Unidad COVID-19 (MinCyT, CONICET, Agencia) fue convocada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación el mismo día de establecida la cuarentena para relevar la respuesta de los diversos sectores sociales a aquellos primeros días de confinamiento.

La estrategia desplegada por los científicos se basó en contactar a informantes clave de las universidades –referentes académicos de Sociología, Antropología, Trabajo Social, Ciencias Políticas, Educación, entre otras disciplinas- que tuvieran a su vez vínculos con referentes locales -gente que viva en el territorio, líderes políticos, sociales, religiosos, indígenas-.

A todos ellos les enviaron un cuestionario sobre los principales problemas surgidos a partir del confinamiento: les consultaron si las personas tenían la información adecuada, qué problemas podían prever si la cuarentena se extendía y también señalaban las buenas prácticas que la sociedad ya hubiera generando.

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