Rafael Benavídez tiene 58 años y es el hombre que enfrentó a dos delincuentes cuando volvía a su casa. “Salieron de la nada, pensé que tenían un palo, pero era un arma”. El relato en carne propia del video que circula en todos lados.
"Me dispararon dos veces y no salió".
“Cuidate, hijo”, le dijo doña Simona, su madre, antes de darle un beso y dejar que Rafael Benavídez se subiera a la moto que compró en cuotas con todo el esfuerzo de la construcción: “Las madres son así: siempre te piden que te cuides, no importa la edad que tengas”.
Después de haber ido a visitar a la madre el feriado 9 de julio, de tomar unos mates a la tarde, Rafael vio la hora, el cielo ya oscuro de las siete de la tarde, apuró el último mate dulce y se fue: “Venía de Villa Luján, ahí queda la casa de mi mamá. Eran las 19.30. Ya estaba fresco así que me paré y me fui. Siempre trato de ir temprano a ver a mi madre para no volver tarde, pero nunca se sabe”, le cuenta el señor de 58 años a el tucumano.
Rafael volvía a su casa en el barrio lindante al 11 de Marzo. Venía solo con su vida y en la moto que había terminado de pagar después de mucho esfuerzo. Sabía que algo le podía pasar. Lo sabía porque la moto que conducía había reemplazado a la moto que ya le habían robado hace unos años en la esquina de Pellegrini y Matheu: “También fue a punta de pistola. Esa vez dejé que se la llevaran. Esta vez, no”.
Rafael volvía de su madre por el medio de la calle Lavaissé. Había pasado un control policial sin problemas unas cuadras atrás. Lo que no pudo esquivar fue a dos delincuentes que saltaron de la nada y se abalanzaron contra su humanidad para robarle la moto: “Me han salido de golpe: eran dos. Estaban a pie, esperándome en la vereda. Al primero que he visto, no le distinguí qué tenía en la mano. Pensé que era un palo, pero de cerca vi que era un arma. Aceleré, cayó, pero no soltó el arma. Nunca soltó el arma. En ese momento, el otro me pegó en la espalda, caí yo y se subió a la moto”.
¿Qué sintió Rafael Benavídez en ese momento del enfrentamiento mano a mano con los asaltantes? “No se escucha nada: quedás sordo y ciego. La moto que me habían robado a punta de pistola fue al frente de la universidad. Esta moto es modelo viejo, 2006, la he pagado en cuotas. Trabajé mucho para que se la robaran”.
“Vi muchas de las cosas que me pasaron en el video que vieron todos. Por un rato sinceramente, no sentía miedo. A veces si les demostrás miedo, peor es. Por una bicicleta o una moto no podés perder la vida. No sé en qué estaba pensando. Lo vi en el video. Tenía un profesor de artes marciales que me había enseñado a defenderme, nunca a golpear. Él me decía que en esos momentos hay que estar frío. Parece que me ha servido”.
¿Qué siente Rafael Benavídez sobre la inseguridad en Tucumán? ¿Sobre los dos asaltantes que quisieron robarlo? “No creo que se recuperen más. Todo sale de la casa: si querés ser una buena persona, enseñale a trabajar. Cuando tu hijo te venga con algo raro, si vos no le diste para que se lo compren, preguntale. Que sepan que la ley sos vos. Si le das vía libre, es peor. Todos estos robos pasan por la droga: quieren plata ya. No es como nosotros, por ejemplo en la construcción, que esperamos el sábado para cobrar”.
“El policía puede hacer muchas cosas con estos delincuentes. El tema es cuando llega a la Fiscalía: los fiscales son los que lo sueltan, los que deciden quién va a quedar preso y quién no. Uno de los dos es menor de edad y sé que fueron los padres. El otro también está en el Comando. Pero a veces ni los policías los quieren atrapar porque los fiscales lo sueltan”, detalla Rafael, quien se encuentra bien de salud, quien pudo dormir anoche, y despertarse al alba esta mañana para ir a trabajar a la casa de un preceptor que la está refaccionando. La moto también está bien: se le rompió un espejo retrovisor, pero ya le compró uno nuevo para ver qué pasa a sus espaldas. Y, lo más importante de todo, ya llamó a su madre Simona: “Vio el video, quedó preocupada. Pero le dije que estoy bien. El fin de semana voy a ir a visitarla”.