DE CORAZÓN

No hay pandemia que frene tanto amor: así es la Revolución Solidaria de Tucumán

Yan Pajón, su mamá Cristina, familiares y amigos crearon una organización sin fines de lucro que se mete en los lugares que de verdad necesita de todos: "Necesitábamos hacer algo en este contexto". ¡Ayudemos a ayudar!

24 Jul 2020 - 13:59

Revolución Solidaria ayuda a niños y grandes. ¿Los ayudamos?

Yan Pajón creció viendo a su mamá Cristina mientras almorzaban o cenaban algo rico, un plato caliente de comida, saboreaban cada bocado, pero después de un sorbo de jugo aparecía un dolorcito en la boca del estómago y no porque la comida le hubiera caído mal.

Hay personas en este mundo simplemente con una sensibilidad que no pueden caminar por la vida como si nada pasara alrededor. Que ven a un muchacho durmiendo en la calle y les duele. Que ven a una madre en la puerta de un banco pidiendo dinero, en una de las imágenes que resumen tanto lo que pasa entre quienes tienen y quienes no.

Es un sentimiento arraigado desde la familia el que ha motivado que Yan Pajón, bajo los consejos de su madre, formara el grupo Revolución Solidaria junto a otros familiares y amigos y, pese a los temores de las primeras semanas de la pandemia, con todos los cuidados del caso, abrió la puerta de su casa y salió con bolsones de mercadería y artículos de limpieza para 60 familias del 66 viviendas, un asentamiento de Bernabé Aráoz e Independencia.

“Estamos yendo una vez a la semana a distintos barrios populares. La última vez fue ahí, al asentamiento de la Bernabé Aráoz e Independencia. Entregamos puerta a puerta bolsones con mercadería y artículos de limpieza como alcohol en gel: hicimos desde Independencia hasta Fortunato García”, explica la joven de 27 años, estudiante de Psicología Social.

“El deseo de ayudar al otro viene de familia: mi mamá ayudó a otra gente, lo aprendí de ella. Ella hacía estas cosas anteriormente. Y desde que empezó la pandemia, necesitábamos hacer algo. Pero ella, por su edad, no podía salir: pedía colaboración por teléfono y armábamos las bolsas. Con el aislamiento, mi mamá se sintió más segura y empezó a salir con nosotras”.

“Somos familiares y amigos que creamos la página Revolución Solidaria. Vamos de a poco: juntamos donaciones y vendemos unos bonitos solidarios. Cuestan 50 pesos y el lunes es el sorteo. Son tres premios: un fardo de gaseosas, un juego de vasos y una tarta. Llevamos más de 100 bonitos. Esperamos vender más porque nos permitirá comprar más cosas”, relata Yan.

Las cosas a las que se refiere con actos de amor con sabor a chocolate y abrigo: “Fuimos al asentamiento y también a Los Vázquez. Vamos muchas veces porque de nada sirve ir una sola vez. La última vez hicimos un ropero solidario: lo que más necesitan la gente son frazadas y camas. Muchos duermen en el piso. Además hicimos un chocolate para los chicos con tortillas, facturas y cositas dulces. Ahora queremos hacer una olla popular”.

¿Qué siente Yan cada semana que visita un barrio popular tucumano? “Viven en otra realidad. Yendo un par de horas, sabemos que no les vamos a cambiar la vida, pero sí que se la podemos mejorar. Necesitan charlar, ser escuchados. Te muestran a su familia, sienten mucha necesidad de contarte lo que hicieron durante el día, qué comieron”.

Lo que comen los vecinos del 66 Viviendas, por ejemplo, es lo que retiran de los comedores solidarios creados alrededor de la zona, o de una Iglesia que no siempre cocina todos los días ni alcanza para todos: “Retira el que llega primero. Son escenas muy fuertes las que se viven. Revolución Solidaria surge frente al contexto de pandemia por el que atravesamos, ya que las familias que viven en zonas vulnerables son las más afectadas”.

Al volver a su casa después de una visita al barrio, luego de sentarse a la mesa nuevamente, disfrutar de una comida caliente hecha por sus manos o por las de su mamá Cristina, antes de irse a acostar a una cama con abrigo, ¿qué le pasa por la mente? “Son sensaciones muy contradictorias. Sentís que ayudaste un poquito, pero volvés a tu casa y ves todo lo que tenés entonces sentís que ayudaste, pero querés hacer más y no podés".

"Creo que la realidad se puede transformar, pero necesitamos más de todo. Desde que creamos la página, nos escribieron desde muchos merenderos. Queremos articular con todos para ayudar a más gente. No llevamos banderas políticas y solo nos manejamos con donaciones de ropa y alimento, de artículos de limpieza y están los bonos de 50 pesos. Así nos ayudarán a ayudar más”.




Quienes deseen ayudar pueden comunicarse con Yan Pajón al 3816 52-8864 o con Carolina Garrocho al 3815807781. Desde ya, ¡muchas gracias!

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