El brote de COVID-19 en Lastenia encendió todas las alarmas posibles dentro de la provincia. El Gobierno tucumano aisló por completo barrios de la localidad, a la que sólo se podrá ingresar previo control sanitario. La pandemia en Tucumán, en uno de sus momentos más críticos.
Trabajos de desinfección en Lastenia. (Foto: Ministerio de Salud de Tucumán)
Si bien la titular de la cartera sanitaria provincial
declaró estar segura del origen del nuevo foco de contagio, y que –“hasta hoy”- la circulación del virus es por conglomerado,
la idea de la circulación comunitaria en territorio tucumano es una preocupación cada vez más seria. La presión de camioneros por sortear más rápido los controles camineros –que este viernes llevó a algunos a violentar la frontera-, la complicidad de otros choferes para trasladar clandestinamente a personas que desean volver a sus hogares sin cumplir los protocolos y el pobre cumplimiento de las medidas de distanciamiento social en las calles, hacen de Tucumán una zona de riesgo, principalmente por su alta densidad poblacional.
¿En qué se diferencia la circulación comunitaria de la por conglomerados?
Se denomina circulación por conglomerados a los contagios ocurridos por contacto indirecto con otros infectados, es decir, personas que se contagiaron a partir de un caso índice o secundario, aunque haya una evidencia indirecta.
Los contagios por circulación comunitaria, en cambio, son aquellos en los que no es posible determinar el origen o relacionar el caso confirmado al de otras personas contagiadas a partir de un caso conocido, es decir, se rompe la cadena de transmisión. Es entonces cuando el virus circula, sin que sea posible identificar cuándo, cómo y a partir de qué las personas están contrayendo la enfermedad.
Hoy las miradas están puestas en Lastenia, donde el cerrojo preventivo busca evitar que la peste esparza más allá de las nueve manzanas que permanecerán completamente aisladas durante al menos 14 días. También hay una mira puesta en la Unidad Coronaria de un sanatorio privado de San Miguel de Tucumán, donde estuvo varias horas el
Caso 97. Allí, algunos pacientes aguardan saber si sus cirugías programadas continuarán su curso o si les harán esperar siete días para descartar la presencia de Coronavirus. Otros también miran Villa Quinteros, en Monteros, donde
esperan por el resultado del hisopado a un hombre que ingresó a la provincia ilegalmente y escondido a bordo de un camión. Por último, hay un ojo puesto –o los dos- en la frontera, donde este viernes por la noche
un convoy de camiones violentó el control caminero “Los Mistoles”, que limita con Santiago del Estero. Horas antes,
tres camioneros habían dado positivo por COVID-19. La impaciencia se bate a duelo con la prevención. Y, mientras tanto, las calles se ven cada vez más repletas.
Al cierre de esta nota, Tucumán acumula 107 muestras de Coronavirus positivas detectadas mediante pruebas de laboratorio. También dieron negativas las dos pruebas restantes de familiares del primer contagiado en Lastenia.