La iniciativa, que cuenta con el aval de diputados y senadores del oficialismo y la oposición, obtuvo dictamen en la comisión de Legislación General de la Cámara baja. El diputado Yedlin destacó el "el enorme costo histórico, social, político y económico" que causó el cierre de 11 de los 15 ingenios tucumanos en 1966.
Ingenio Bella Vista, 1966. Foto: Comunicación Tucumán
Este martes, la comisión de Legislación General de la Cámara de Diputados de la Nación otorgó dictamen favorable al proyecto que impulsan todos los diputados y senadores tucumanos para establecer el 22 de agosto como el Día del Desagravio al Pueblo Tucumano recordando el cierre compulsivo de 11 de los 15 ingenios azucareros tucumanos en 1966 y el impacto que esa medida del gobierno de Juan Carlos Onganía representó para nuestra provincia.
"En Comisión de Legislación General de Diputados defendimos y conseguimos dictamen de nuestro proyecto de Ley que establece el 22 de agosto como el Día de desagravio al pueblo de Tucumán por el cierre de los ingenios de 1966, trágico hecho de consecuencias que aún hoy se sufren", anunció el diputado
Pablo Yedlin a través de las redes sociales. La iniciativa fue presentada a los parlamentarios tucumanos por dirigentes de la
Federación Económica de Tucumán e incluia por otra parte la creación de un "Régimen de Reparación Histórica Productiva de Tucumán" con
beneficios impositivos para empresas.
Yedlin remarcó durante su intervención en la reunión de la comisión que "es un proyecto que viene acompañado con la firma de todos los diputados de la provincia de Tucumán de todos los bloques y ha tenido el acompañamiento de nuestros senadores en el mismo sentido" y que además "cuenta con el interés de gran parte del pueblo tucumano".
El presidente de la comisión de Acción Social y Salud Pública recordó que "en el año 66' a poco de asumir la dictadura que derroca al presidente (Arturo Umberto) Illia, Juan Carlos Onganía decreta primero la intervención y después el cierre de 11 de 15 ingenios intervenidos en ese momento en la Provincia de Tucumán".
El diputado tucumano afirmó que esto "generó una de las tragedias económicas y sociales más marcadas de la historia argentina y que con este proyecto de ley intentamos que no se olvide y que de alguna manera sea un emblema de las cosas que en este país no tienen que volver a pasar".
"La desocupación en ese momento trepó en la Provincia de Tucumán a 15 puntos, 3 veces más que la media nacional; 300 mil tucumanos, un cuarto de la población en ese momento de la provincia, emigraron y vinieron en gran parte al Conurbano bonaerense adonde se tuvieron que asentar porque no tenían trabajo ni posibilidades", enfatizó.
Yedlin recalcó que "muchísimos pueblos que vivían de estos ingenios sufrieron de una forma increíble y muchos desaparecieron" e hizo especial hincapié en "el enorme costo histórico, social, político y económico que todavía repercute en la historia y en muchas de las cosas que Tucumán es o pudo haber sido".
Para finalizar, pidió el apoyo de los diputados de la comisión para obtener dictamen para establecer el Día del Desagravio al Pueblo Tucumano "que fue afectado en forma irreversible ese 22 de agosto del año 1966".
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El 22 de agosto de 1966, el decreto 16.926 firmado por Juan Carlos Onganía dispuso la intervención de siete ingenios tucumanos, dando inicio a la crisis total de la industria madre tucumana. Hacia 1968, cerraron los ingenios San José, Nueva Baviera, San Antonio de Ranchillos, Los Ralos, Amalia, Santa Ana, Santa Lucía, Lastenia, San Ramón, Mercedes y Esperanza, lo que dejó sin trabajo a más de 50.000 tucumanos y obligó a migrar a Buenos Aires o Rosario a más de 200.000 comprovincianos, un cuarto de la población de la provincia, buscando nuevas posibilidades laborales y condenando al olvido a campos y parajes del este y sur de Tucumán.