PANDEMIA

"Queremos ayudar en la lucha contra el Coronavirus en Tucumán, pero no nos dejan"

“¡No damos abasto!”, “¡Faltan profesionales!”, “¡Estamos desbordados!”. Las denuncias, los ruegos y los reclamos se repiten a medida que transitamos la pandemia. El último pedido de un grupo de jóvenes tucumanos y la inesperada respuesta que recibieron.

19 Oct 2020 - 18:46

Un grupo de futuros profesionales médicos quiere ayudar contra la pandemia.

“¡No damos abasto!”, “¡Faltan profesionales!”, “¡Estamos desbordados!”. Las denuncias, los ruegos, los reclamos, los pedidos se repiten a medida que la pandemia avanza en el mundo, en el continente, en la Argentina y en Tucumán.

Es en este contexto crítico donde no es noticia que hay profesionales de la salud que no pueden más, que ya no duermen, que cumplen guardias maratónicas, que lo dejan todo, que se contagian, que esos catorce días aislados de recuperación son catorce días menos en el campo de batalla ante este enemigo invisible llamado Coronavirus.

Sí es noticia que hay un grupo de futuros profesionales tucumanos que vienen a ofrecer su corazón. Les quedan cuatro meses para recibirse y están dispuestos a salir a la calle, a las guardias, a los hospitales del interior de Tucumán, adonde haga falta para ayudar, para colaborar, para poner en práctica sus conocimientos aprendidos y aprehendidos durante casi siete años de estudio en la carrera de Medicina de la Universidad Nacional de Tucumán.

Son más que 30 alumnos de Medicina. También hay de Enfermería y Kinesiología tras el pedido de un alumno en representación del 7mo año que se canaliza a través de el tucumano: un pedido actualmente acostado como un paciente crítico sin respiro en un cajón, tal como denuncia, de un despacho del rectorado de la UNT. Hay 3000 trabajadores de la salud contagiados hasta hoy y 14 han fallecido.

“En la pasantía rural somos 32 futuros profesionales. Son pasantías que se hacen en hospitales de Bella Vista, Famaillá, Monteros, Trancas, Aguilares, lugares que tienen que tener una menor cantidad de habitantes que los centros principales de la provincia. Queremos salir a hacer atención periférica. Atendemos a un paciente, por ejemplo, de Trancas y así se resuelven el 80% de las consultas. El resto, según la complejidad del caso, recién es trasladado al Centro de Salud, al Hospital Padilla, o donde corresponda. Creemos que es de gran ayuda lo que estamos ofreciendo”.

Desde marzo que se ha iniciado el pedido de los estudiantes de Medicina, pero la burocracia con forma de pelota de cuero que se pasan, de acuerdo a la denuncia, entre Salud y Universidad, postergan que haya más manos para curar, para atender, para suplantar, para trabajar en un voluntariado que, como lo indica, no es obligatorio ni pago: “Lo que pedimos es que se nos autorice a trabajar en los servicios de salud del interior, que suelen estar con menos cantidad de personal médico para realizar dos atenciones. La idea es trabajar con pacientes con Covid, febriles, pero también con el 50% de pacientes que han dejado de ser atendidos con otras enfermedades oncológicas, o las principales comorbilidades que presentan los fallecidos por el virus”.

“Imaginemos que una persona con diabetes, tabaquismo, hipertensión o sobrepeso ha dejado de ir al hospital por miedo, porque no hay lugar para esas consultas, para abastecer de medicamentos. Aumenta el riesgo de que sufran una evolución grave si se contagian de covid o el riesgo de que sufran una complicación de sus propias patologías de base. En general, en Tucumán con respecto a otras ciudades del mundo, la prevalencia de estas patologìas es alta. Son enfermedades que no dan síntomas hasta que están muy avanzadas: los pacientes no consultan, no tienen un seguimiento, el tiempo de evolución avanza hasta que se produce un acv, un infarto”.

¿Qué ha impedido durante este tiempo que futuros médicos, enfermeros, kinesiólogos de la universidad pública no estén autorizados a cumplir su voluntariado? “Hay muchas trabas burocráticas: las primeras fueron de seguridad y en pos del cuidado de los alumnos, en busca de evitar que los alumnos se contagiaran en la primera parte de esta cuarentena en marzo. Eso lo entendimos. Pero hoy en día no tiene sentido que mantengas a los alumnos en sus casas cuando la realidad es que ya te podés contagiar en un bar, en un colectivo, en cualquier parte. Hay muchos hospitales donde no tienen tienen médicos, enfermeros ni kinesiólogos. No somos solamente 30. Hay alumnos de distintas carreras a los que nos faltan tres meses y otros que se reciben en seis meses. Superamos las 100 personas disponibles para ayudar”.

Mientras mueren personas todos los días en Tucumán, el tiempo de la burocracia es otro, denuncian los jóvenes profesionales de la salud a punto de recibirse: “La semana pasada era la reunión del Consejo, pero no se hizo por falta de quórum (faltaba un alumno y un profesor). Finalmente se realizó el jueves 8 de octubre donde se había aprobado el voluntariado. La pregunta lógica de nuestra parte fue: ‘¿Cuándo empezamos?’ Y nos respondieron: ‘Esperen el comunicado oficial’. Es lo que nos viene pasando dos meses. Mientras tanto la gente se muerte, y los médicos se enferman. Nuestra traba principal es burocrática, hemos tenido muy mala predisposición de representantes de la Salud”.

Si un alumno se contagia durante las guardias que quieren realizar, ofrecen realizar telemedicina mientras cumplen con la cuarentena: “Queremos saber si los días cuando un alumno se enferma, se le van a contar como parte de la práctica o no. Por eso la idea de hacer un seguimiento telefónico de los casos. Lo viví personalmente con mi padre. Es difícil que te atiendan. Es como que estás olvidado, pero cuando propusimos el acompañamiento telefónico también nos lo negaron. Nos dijeron que no es útil”.

“Hay una tensión que no entendemos entre las autoridades. Supuestamente todo depende del rectorado, otros nos dicen que tiene que haber una reunión con Salud, después que dependemos solamente de la UPFO (Unidad de Prácticas Final Obligatoria). No hay trabas económicas. Se hizo un pedido de fondos de 200 mil para equipos de protección. Ya se estarían comprando. Después, el traslado y todo lo necesario corre por cuenta de cada uno de nosotros. Es un servicio para la comunidad y a nosotros nos ayuda porque ya estamos desesperados por terminar la carrera y poder insertarnos en el mercado laboral. Creemos que es beneficioso para todos”.

“Queremos aclarar que no tenemos ninguna bandera política ni partidaria. Solamente queremos poder volver a estudiar, ayudar a la comunidad, a la provincia, sobre todo en estos momentos cuando no está a la vista una disminución de los casos por ahora. No somos terapistas, pero tenemos la juventud y las ganas. Nos habían recalcado que era la única Facultad del país que estaba pidiendo algo así: los alumnos del último año en La Rioja ya lo hicieron, ya tenemos ese antecedente. Insistimos: queremos ayudar en la lucha contra el virus, ¿por qué no nos dejan?”


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