Héctor tiene a su querida madre en el cementerio municipal de Tafí Viejo y fue a llevarle flores: “Como el domingo 18 no había podido ir, fui el lunes y cuando me estaba yendo lo vi". Las imágenes.
Las fotos fueron tomadas por Héctor el 19 de octubre.
Héctor tiene a su querida madre en el cementerio municipal de Tafí Viejo: “Como el domingo 18 no había podido ir, fui el lunes y ahí estaba”.
El joven que habla esta noche con 'el tucumano' es quien tomó las fotos de los trabajos de magia negra que se realizaron en distintas tumbas, lápidas y puertas de mausoleos.
“La verdad es que deja bastante que desear el estado en el que se encuentra el cementerio en general. Soy de frecuentar el lugar y viene en decadencia”, lamenta Héctor, quien dejó flores en la tumba de su mamá y cuando se iba empezó a encontrar fotos pegadas de personas que no correspondían a los fallecidos.
Antes que nada, Héctor aclara que no tiene nada que ver con el trabajo y solo retrató la imágenes para que alguien interviniera en el caso. Quien haya sido lo hizo rápido y aprovechó un descuido: “Vi gente cuidando el cementerio, pero estaban todos metidos en un lugar del fondo. En general, nunca hay nadie”, dice Héctor.
Se presume que la persona que hizo el trabajo de magia negra actuó de manera azarosa y rápida al elegir las tumbas: son las más cercanas a la puerta, a mano izquierda: entró, pegó las fotos y se fue.
Lo que hizo lo hizo contra distintas personas que no tienen conexión entre sí: de hecho, ‘el tucumano’ habló ayer con Gonzalo, quien ni siquiera vive o tiene conocidos en Tafí Viejo. “Eran fotos de perfil de facebook y de whatsapp. Estaban pegadas de manera que fuera fácil arrancarlas”.
“Lo primero que vi fue una foto que tenía nombre de mujer y foto de varón. Empecé a ver las siguientes fotos y la del muchacho (Gonzalo) era la que más se repetía”, confirma Héctor, quien recibió el llamado de la madre del joven, a quien le explicó rápidamente lo que había visto.
“Saqué las fotos porque sin dudas se trata de un trabajo de magia negra. Creo que hay esas cosas, que existen. Las malas energías existen. A mí no me pasó nada cuando las vi, pero lo que más me llamó la atención fue en la última lápida: había tres velas rojas encendidas. Quien haya sido la que lo hizo, sabía que estaba haciendo”.