De puño y letra, con las mismas manos que asesinó a puñaladas a Paola Tacacho, Mauricio Parada Parejas dejó varias pistas encubiertas en esas letras convertidas en palabras convertidas en frases que hacen al contenido de las misivas.
Mauricio Parada Parejas asesinó a puñaladas a Paola Tacacho el viernes 30 de octubre.
Mauricio Parada Parejas encendió la luz de uno de sus cuartos oscuros en su departamento de calle Monteagudo al 800, tomó una lapicera de tinta negra, un papel y escribió una carta titulada “Última voluntad”. De puño y letra, con las mismas manos que asesinó a puñaladas a Paola Tacacho, las formas de las letras convertidas en palabras convertidas en frases que hacen al contenido de las misivas, eso, alarma a la grafóloga Lucía Daluz.
“En la escritura de las cartas que fueron escritas en dos momentos distintos sobresalen trazos que no son normales. Si uno mira en detalle la forma de las letras utilizadas hay una sensación de presión. Cuando las letras están tan comprimidas como se lee en las cartas, son de personas que no tienen apertura. Son personas sin empatía, que se repliegan por miedo y desconfianza hacia el otro. La firma es clave, pero hay más”, analiza Daluz sobre el contenido hallado en el departamento del femicida divulgado por medios tucumanos.
Mientras el Ministerio Fiscal adelantó que no se descarta realizar una medida pericial caligráfica respecto a los manuscritos hallados en barrio Norte por disposición del fiscal Carlos Sale, a cargo de la Unidad Fiscal de Homicidios II, la grafóloga Daluz consultada por el tucumano indica: “Las letras comprimidas muestran a una persona con sentimientos de angustia: hay letras que son escritas con temblores, de una persona que toma medicación o irritabilidad, y que revelan una opresión de una persona con tantas cosas internas que no puede sacar”.
“Las letras están divididas en tres partes: la de arriba es la zona relacionada a lo teórico, a la creatividad, a la creencia, a todo lo que tenemos introducido por el súper yo. La punta de la 'L', por ejemplo, tiene trazos en punta. Esto es perteneciente a personas que se rebelan contra la autoridad, que evidentemente ha tenido problemas de autoridad, y que tienden a oponerse a todas las reglas morales”.
“La zona inferior de la letra está asociada a la zona instintiva está realizada en forma de guadaña, de todo lo que da placer y de lo práctico: toda la energía líbica del autor de estas palabras está puesta en la parte media de las letras: las lleva al medio, a la zona de guadaña, donde se revela que todo el placer es para mí sin importar el otro. El disfrute en él mismo ha quedado bloqueado: lo que él desea debe conseguirlo para él sin importar dañar a otro”, grafica.
El contenido de las cartas secuestradas y replicadas por los medios tucumanos no deja duda para la doctora Daluz: “Hay una separación entre lo emocional y lo instintivo: el autor no pone emociones en nada. Hay rasgos muy importantes de su escritura como la T: es una letra que tiene un valor muy grande porque representa el equilibrio emocional: las 't' que leemos están rotas como su equilibrio emocional”
“Cuando hay adosamiento entre dos letras, cuando una letra invade a la otra, cuando están tan pegadas, eso significa que son dos sentimientos que se superponen como en el caso de la 'O' y la 'S'. Tanto en lo social como lo moral, lo que no está visto bien socialmente a él lo bloquea. También me llama la atención el uso de la M, que es la letra que representa cómo voy a relacionarme, cómo está mi interior con la familia y la sociedad, la armonía que puedo tener como vemos la m en la palabra ‘Última’: fíjense la base de la zona media de la m que representa la entrada a la censura, él la levanta. Eso significa que no quiere ver lo que está mal: es un mecanismo de defensa, cuando veo un problema, me evado, no se hacía cargo de nada”.
“Hay muchos temblores como la letra 'L', que es una letra respiratoria: está muy cerrada, no tiene aire, no tiene apertura de criterio. También vemos la letra ‘Q’: tiene el cuchillo hacia la zona izquierda: ello indica que él critica todas sus vivencias pasadas, quiere cortar con todo lo que le ha dolido, es una letra que quiere mantener cierta armonía pero no puede porque la parte emocional puede más”.
Al momento de analizar la escritura de Parada Parejas, la especialista señala: “Es una persona depresiva: las ‘N’ caen, se deprimía fácilmente. En cambio, pone mucha emoción en algunas palabras que pone entre comillas y mayúsculas como ‘NADA’. Eso significa: ‘Quiero que me vean’. Después pone cuando habla de su edad: ‘Cuarenta y tantos’. La edad lo preocupaba. Por eso no es concreto: trataba de mantener las apariencias”.
“La firma es clave: son dos barreras con puntas arriba, eso indica que se bloquea. No quiere ver ni el pasado ni lo que va a venir: todos los trazos en diagonal indican que no se adapta. La zona media de la firma entre las dos barreras demuestran que hay mucho enojo para no darse cuenta de lo vivido ni de lo que puede venir. Y pone una línea abajo para que lo reconozcan: termina con punta aguja, clásico de personas incisivas. El medio de la firma es huidiza, no se hace cargo, no quiere enfrentar la realidad, pone mucha distancia: hay un nudo entre lo que ha vivido en la infancia, y está claro que ha tenido problemas de autoridad y abandono. Ahí hay vacíos”.
“Los enojos del autor son porque nadie le ha prestado atención, pero hay que aclararlo: el texto está pensado. La segunda carta tiene más espacios que al comienzo. Están hechas en dos momentos: en una vemos las letras cuando se comprime, hay más miedo; en la otra vemos que es más espaciosa la escritura, es decir, se relaja. Ahí vemos cómo toda la parte de los óvalos que son las letras como la ‘A’ o la ‘O’ representan las experiencias emocionales vividas con su mamá, con su papá, y cómo la lleva hacia su relación con los demás. Si a esas emociones no se las pudo resolver o han quedado muchas emociones guardadas, va a tener una mala relación con los demás”.
Antes de la firma de una de las cartas, Parejas Parada nuevamente apela a las mayúsculas y a las cuatro comillas: “CHÚPENLA”. “Lo deja para el final. Quiere decir: ‘Tomen, ahí tienen’. Es fuerte que la remarque cuatro veces. Todo lo que sea oposición, a él lo molestaba. Ante cualquier autoridad o persona, me opongo. Trataba de mostrarse tranquilo, de que no tenía muchas descargas de agresión, pero interiormente vivía un caos. En las ‘D’, por ejemplo, se muestra que hay un sometimiento del otro: el autor toma del otro lo que quiere. Toma del otro lo que él necesita”.
“Hay una parte de la carta, también, donde se lee: ‘Van a funcionar las cosas’: todo es enredado, todas las letras vuelven a la anterior. Cómo escribe una persona es como es: si tiene claridad entre lo que piensa y lo que hace o si no. Él no la tenía: tomaba lo que necesitara sin importarle. El escrito es cómo me muestro: muestra su problema. Tenía fantasías sexuales, pero no desde lo normal: acá hay perversiones. Hay muchas letras que no se unen, no hay un equilibrio, no hay fluidez, no hay disfrute, no está en su equilibrio, entonces hay fantasía: como la guadaña, tomás lo que es para vos, lo que necesitás”.
De vuelta a la firma, Daluz concluye: “La firma es muy clara: es una persona fría, que no pone emociones por los enojos que tiene, rebelándose a todo lo que dice la autoridad. Hace cruces como hacen las personas determinantes. Si esta letra se hubiera conocido antes, hubiéramos estado en mayor conocimiento de su personalidad. Por eso es tan importante que todos nosotros tengamos un cierto conocimiento de grafología: vemos las formas, vemos rasgos que te llaman la atención”.
“En el autor hay miedo, hay inmadurez: de acuerdo a lo escrito se nota que los mayores problemas son los rasgos regresivos. Una escritura tiene que fluir, como la vida: él no aprendió nada, fijate que los rasgos siempre vuelven. Cómo escribe una persona es como habla. Era una persona enojada con él mismo, con la autoridad. No podía avanzar en la vida porque se puso barreras: la forma de sentirse vivo era a través de las fantasías sexuales que no incluían al otro. Vivía con un yo quebrado, buscando en todo momento que lo vean, buscando en todo momento eso”.
Las fotos fueron publicadas por la periodista Mariana Romero, de Los Primeros.