Leticia Albarracín montó su propio emprendimiento hace cinco años. En 2020, los pedidos se multiplicaron a raíz de una mayor conciencia sobre los efectos nocivos de los estruendos y de las ordenanzas que los prohíben. Una alternativa con múltiples beneficios para niños y adultos que enseña a jugar y a manejar la ansiedad.
Leticia en pleno show. Las fotos son de Federico Urquiza.
Como buena hija de un médico pediatra, desde niña
Leticia Albarracín (36) supo de los peligros que supone la utilización de pirotecnia tanto en las personas como en los animales. Esa es una de las causas por la cual cinco años atrás creó
“Burbular” su emprendimiento de burbujeros creados con materiales reciclados para que toda la familia pueda disfrutar de las Fiestas de Fin de Año sin correr peligro ni poner en riesgo a quienes sufren del
Trastorno del Espectro Autista (TEA) ni a los animales, tanto domésticos como silvestres, que huyen despavoridos con las explosiones y muchas veces resultan dañados.
Si bien
“Burbular” nació entre 2015 y 2016, fue este año que los pedidos directamente "explotaron". Leticia atribuye este
boom de las burbujas gigantes a una nueva conciencia y a las ordenanzas de municipios como
Yerba Buena y
Tafí Viejo que acompañaron el clima de época con normativas que prohíben los estruendos en esas jurisdicciones. De hecho, la artista que está en permanente experimentación para perfeccionar el producto y que sea 100% ecológico, estima que más de la mitad de sus clientes este año residen en la Ciudad Jardín.
“Como artista plástica empecé pintando las burbujas y luego pasé a experimentar con ellas desde el circo. Así fue que empecé a probar diferentes burbujeros y líquidos y a llevarlos a los shows. Hasta que una Navidad en la que estaba con mi familia nos pusimos a entretenernos con las burbujas y fue hermoso el momento que vivimos. Nosotros nunca usamos pirotecnia porque desde chicos tuvimos conciencia de los accidentes que se pueden producir al manipularla, lo riesgoso que es para los niños y cuánto sufren los animales. Por todo esto, se me ocurrió que sería lindo proponer esta alternativa a la comunidad”, explicó.
En post de la experimentación, la búsqueda de Leticia está orientada a fusionar la Medicina y el Arte o, dicho de otro modo, utilizar las herramientas que brinda el Arte a modo terapéutico. En ese sentido, destaca que los burbujeros permiten a los niños entretenerse y, al mismo tiempo, compartir con su familia, debido a que todos pueden jugar con las burbujas gigantes. En este sentido, se emociona al reconocer que es frecuente que padres y abuelos se entusiasmen tanto creando las pompas de jabón, que terminan tomando la batuta del juego. "Los grandes arman las burbujas, y los chicos van corriendo por detrás intentando atraparlas con sus manitos pequeñas", relata en base a su experiencia.
“Siempre aclaro que es necesario que haya un adulto supervisando la actividad porque se trabaja con una fórmula que contiene detergente. En la botella se brindan todas las explicaciones tanto para fabricar las burbujas gigantes con los diferentes burbujeros disponibles, como para manipular sin riesgos el líquido”, advirtió Leticia, quien trabaja junto a su pareja Lucas Calandri en el armado de cada una de las piezas, de una manera artesanal.
Respeto por el medio ambiente
En línea con la propuesta que busca pasar unas Fiestas en paz y con conciencia del entorno, Leticia trabaja para conseguir un producto amigable con el medio ambiente. En este sentido, a un modelo de burbujero lo realiza con retazos de hula-hula y a otro modelo lo fabrica con una plancha plástica que rescata de los cajones en donde se trasladan las gaseosas.
“Como artista venga investigando el tema del reciclaje de materiales y he llegado a elaborar mis burbujeros a partir de esa conciencia. A los burbujeros de palitos los diseñé con los hula-hula que tenía en desuso. Y a los burbujeros de red los obtengo de los cajones de gaseosas que muchas veces encuentro en la calle o la gente me los acerca. He llegado a encontrar bolsones llenos de esas plantillas amarillas. Y a todo lo unificamos con una estética”, detalló.
La búsqueda de Leticia también está orientada a encontrar un detergente 100% biodegradable. “Si bien todos los aglutinantes de la receta que utilizo ahora son biodegradables, todavía me falta encontrar la base de un detergente natural. Hasta el momento ya probé con varios, pero no funcionaron, por lo que seguiré experimentando”, anticipa la licenciada en Artes, quien complementó su formación en la Escuela de Circo y actualmente realiza ilustraciones digitales con las burbujas y la danza del hula-hula como inspiración y también como Medicina.
Un juego para cada edad
Cada producto que ofrece
“Burbular” está pensado según la edad de los chicos. “Lo hice pensando en la experiencia que voy teniendo en los talleres de burbujas que damos en las animaciones, en donde el objetivo no es sólo entretener a los chicos, sino también que aprendan. Así fue que experimentando con los diferentes burbujeros empecé a ver qué pueden manejar a cada edad”, reveló.
“Los burbujeros de palitos, por ejemplo, necesitan de la motricidad fina del niño, por lo que es ideal para chicos a partir de los 5 años, una edad en la que ya pueden agarrarlo de determinada manera y moverse suavemente para armar la burbuja. En el caso de los adultos, este burbujero sirve para manejar la ansiedad y es súper relajante. Por otro lado, el burbujero de red es mejor para niños más pequeños porque funciona cuando se lo mueve rápido o cuando dan vueltas, no necesita tanta destreza. Por supuesto, todo depende de la maduración de cada niño y es fundamental que un adulto siempre acompañe”, recordó.
Arte para sanar
Sobre los beneficios del juego con burbujas, Leticia destacó que
“el niño es protagonista”. “Me gustaría destacar que los chicos deben armar las burbujas al aire libre, eso los los obliga a salir del encierro y los saca por un momento de la computadora o del celular. Además, se relacionan con el entorno, con sus pares y con sus padres de una manera lúdica. Por otra parte, en este contexto de pandemia en el que se recomienda estar en espacios ventilados. Finalmente, es importante que el juego sea al aire libre para también evitar resbalones en el piso liso”, advirtió la emprendedora, quien destacó que los burbujeros están disponibles para todos los bolsillos, en diferentes combos y presentaciones que se pueden consultar en las
redes sociales.
Sobre sus motivaciones a la hora de crear, Leticia responde que “todo tiene que ver con el vínculo que encuentro entre el Arte y la Medicina. Yo utilizo el Arte como una herramienta para sanar y a eso lo relaciono con las burbujas, con el hula-hula, con la puntura y todo va dentro de esa lógica. Para mí brindarle a la gente las burbujas es darle la posibilidad de crear una obra de arte para que la pueda disfrutar al modo de una performance. Tanto el hula, como las burbujas, generan una atmósfera muy sanadora que te relaciona con vos mismo, con tu intimidad, con tu energía. Por eso, si me tengo que definir, me siento una artista multidisciplinaria que experimenta con burbujas gigantes”.