El texto es impactante e inesperado: relata todo lo vivido y sus palabras al malhechor generarán un amplio debate. Todo lo que le dijo y el mensaje que no se pudo guardar.
La Policía tucumana, cuestionada. Fuente: la Nueva Mañana.
“Hermano, vos que me asaltaste anoche, te quiero pedir un favor ya que me robaste toda la ganancia de ayer que hice trabajando en medio del calor vendiendo ajos y pimientos en la calle. Por favor, no gastes en tonteras mi plata. No me gustaría que mi esfuerzo se gastara en drogas, en alcohol o en cosas que yo no gastaría”.
“Comprate pan, carne o lo que sea. Si tenés hijos, gastalos en ellos y dales de comer. Le doy gracias a Dios que te sostuvo anoche y no permitió que nos hicieras nada cuando me apuntaste en la cabeza con esa pistola, pero me queda algo de dolor ya que esa plata la estaba guardando para comprar folletos y salir a evangelizar hoy, pero bueno Dios lo quiso así”.
“Si tienes algo de consideración devolverme la tarjeta verde de mi moto que te llevaste adentro de mi billetera, por favor evitame hacer tantos trámites y gastar más de lo que tengo. Como te dije la plata no me interesa porque gracias a Dios aunque sea vendedor ambulante y de clase muy humilde nunca me falta y sé que no me va a faltar”.
“Quiero terminar diciendo que no tenés por qué vivir de esa manera; tu vida corre peligro y te ganas el odio de toda la gente, pensá que si otras personas te agarran no van a tener misericordia con vos y si tienen que tomar tu vida en sus manos no lo van a dudar, ya que la gente está harta de los delincuentes, date cuenta que no todos te van a perdonar como yo. Arrepiéntete y vuelvete a Cristo antes de que sea tarde, cambia tu vida que el Señor tiene cosas mejores para vos y una nueva vida. Dios te bendiga”.