Tras casi un año de cumplir protocolos, de cuidarse siempre y no poder fundirse en un abrazo, llegó el momento de la tranquilidad para una mamá y su hija enfermera en Banda del Río Salí. Los nervios, la espera y el momento de colocar la vacuna tras meses de guardias, de estar expuestas y de que Marta se haya contagiado.
Miriam le coloca la vacuna a su mamá.
"Yo la miraba desde mi puesto de trabajo y estaba nerviosa. Mis compañeros y colegas me veían y sabían lo importante que es ella para mí: yo le apliqué la vacuna porque es mi mamá". La noche del jueves Miriam Díaz ya está un poco más tranquila: mamá Marta ya recibió la primera dosis de la vacuna contra el Coronavirus y está más cerca de estar inmunizada.
"Fue difícil", resume Miriam a la hora de repasar su labor durante casi un año de pandemia. Cubrió guardias de 12 y 24 horas en el albergue de San Andrés, donde estuvo en contacto con pacientes contagiados. "El primer día costó mucho, lloré antes de irme con mi mamá porque tenía miedo de volver a mi casa", confiesa. El temor de contagiarse y contagiar invadió a todos los trabajadores de la salud.
Esta enfermera con más de 11 años trabajando en el Sistema Provincial de Salud y en el área sanitaria de la Municipalidad de Banda del Río Salí recuerda que con su mamá "fuimos aprendiendo" a convivir con los protocolos: mantener distancia, sentarnos cada una en una punta de la mesa y principalmente "no poder abrazarnos".
Ayer Miriam recibió la segunda dosis de la vacuna, que completó su inmunización como la de tantos trabajadores de la salud, los primeros a la hora de recibir la inoculación. "Ya nos dimos abrazos", admite entre risas, aunque celebrando que, en tres semanas, cuando Marta reciba la segunda dosis ya no correrá riesgo de contagiarse. Nuevamente.
"Mi mamá estuvo con Covid, en noviembre dio positivo. No sé si se contagió por medio mío, pero gracias a Dios estuvo con pocos síntomas", acota aliviada. Marta estuvo encerrada desde el 15 de marzo, días antes de que comenzó la cuarentena obligatoria y salió meses después, pero para someterse al hisopado que confirmó su diagnóstico positivo.
Marta siempre fue ama de casa, y a sus 72 años celebra orgullosa que toda su vida estuvo abocada al cuidado de sus cuatro hijos y especialmente de su única hija. "Ella siempre estuvo muy pendiente mío, soy la única mujer y vivo con ella", dice, aunque se enojen quizás sus hermanos. Fue uno de ellos quien llevó a la mamá a vacunarse, tras la sorpresa de que se le asignó el día de inicio de la campaña provincial.
"Ella siempre me cuidó a mí y ahora yo a ella. Nosotros somos muy de estar juntas siempre, esto nos da tranquilidad a las dos. Compartimos muchas cosas y ahora un poco más: estoy muy contenta de haber recibido las dos dosis y sentirme bien y que tan pronto le tocó a ella", enfatizó la enfermera.
"Nos miramos y ya sabía ella que iba a estar yo. Por suerte, pude estar cerca de ella en la espera y después para ver si tenía síntomas. Se sentía muy tranquila de saber que estaba yo. Después de colocarle la vacuna la veía esperando, yo seguía en mi puesto pero me acerqué a preguntarle cómo estaba hasta que me avisaron: 'tu mamá ya se fue a la casa'. Esto nos cambió la vida a todos y ahora podremos estar más tranquilos".