CONCEJO DELIBERANTE CAPITALINO

Inicio de sesiones: las frases y anuncios del intendente Germán Alfaro

El jefe municipal brindó su discurso ante los concejales capitalinos: "la pandemia dejó demostrado que no somos un país federal", arremetió, y se comprometió a realizar obras de infraestructura y avanzar con una propuesta alternativa' ante la problemática del transporte público.

01 Mar 2021 - 14:43

Foto: Prensa Municipalidad de San Miguel de Tucumán.

Este lunes, el intendente Germán Alfaro encabezó el acto de apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán, donde brindó su discurso ante los concejales capitalinos: el jefe municipal destacó la labor en materia sanitaria en el marco de la pandemia, anunció obras de infraestructura y un proyecto alternativo para el transporte público.

"Arrancamos ese 2020 con muchísimas expectativas, con todo lo que nos quedó pendiente de la primera gestión, con la ilusión de comenzar una cantidad de obras que habían quedado en carpeta", recordó Alfaro, y destacó que desde el municipio capitalino "hemos sido capaces de dejar de lado las diferencias ideológicas o partidarias, para dar lugar a canales de diálogo y a la generación de consensos, tan reclamados por los ciudadanos".

El jefe municipal capitalino aclaró que “esto no quiere decir que vayan a desaparecer las diferencias políticas entre nuestro Municipio y el Gobierno provincial, sino que buscaremos que nuestras críticas y nuestros pedidos y también los planteos de las autoridades provinciales circulen por los canales del enriquecimiento colectivo”.

Alfaro advirtió que "la pandemia dejó demostrado que no somos un país federal" pero que "mientras nosotros padecíamos el pico de contagios, el puerto debatía si iban o no a la playa". En ese sentido, resaltó que las "decisiones" en materia sanitaria recayeron en el gobernador Juan Manzur "no solo por su rango de máxima autoridad de la provincia, que por sí solo bastaba para conducir esa coyuntura, sino por su condición de médico sanitarista, por haber sido Ministro de Salud de la Nación".

El líder del Partido por la Justicia Social (PJS) se refirió a la polémica por las 'vacunas VIP' a nivel nacional, luego de que se conoció una lista de personal no administrativo en la cartera sanitaria provincial: "Todos quieren vacunarse, tantos los que tienen responsabilidad pública, como los que no. Pero son los ciudadanos los que primero se tienen que vacunar, por eso repudio al Gobierno Nacional. Ahora se están aplicando la vacuna los médicos y el personal de salud municipal", enfatizó.

Alfaro anticipó que "vamos a dialogar con la provincia para que se vacune a los docentes de las escuelas municipales", y remarcó que "no podemos perder un año más de clases. A largo plazo podremos ver los resultados de la baja calidad educativa por haber perdido la presencialidad". 

Más allá de la pandemia, el intendente Alfaro prometió una "propuesta alternativa" para hacer frente a "la crisis estructural del transporte de pasajeros". "Resta terminar el marco legal que será oportunamente remitido a este Honorable Concejo Deliberante", aclaró.

También ponderó que "estamos cambiando el paradigma de la obra pública y la estamos orientando hacia un modelo dinamizador de la economía de la ciudad desde múltiples aristas" y anunció una serie de obras de infraestructura en la Ciudad.
 
En primera instancia, confirmó que "vamos a continuar con la última etapa de El Provincial, donde podrá erigirse un Centro Gastronómico", y destacó que "va avanzando a paso acelerado el Centro de Monitoreo, el cual, con 500 cámaras, aportaremos a la seguridad".

"Vamos a cambiar el puente de av. Mate de Luna haciéndolo más moderno. Repavimentaremos av. Mate de Luna y av. Francisco de Aguirre. Mejoraremos el acceso a la ciudad por San Cayetano. En el Lago San Miguel recrearemos la Batalla de Tucumán con luz, sonido y juegos de agua", adelantó.

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Alfaro analizó que "solo seremos capaces de construir un Tucumán mejor si quienes gobernamos estamos convencidos de que el apego a la ley y el respeto a las instituciones son la única alternativa posible para alcanzar el bienestar general".

"No debemos olvidar que el gobierno municipal se enfrenta al desafío de que pese a ser la ciudad más poblada del noroeste, no cuenta con un presupuesto que se corresponda  con la cantidad de habitantes a los que brinda servicios diariamente", recordó, e invitó a los ediles a que "trabajemos juntos en mejorar la realidad política, económica y social que tanto nos preocupa y duele".

"Pudimos sobreponernos a un virus que nos puso de rodillas. Hoy sabemos que podemos luchar contra todo lo que nos hace mal. ¡Solo tenemos que ponernos de pie!", remató para cerrar su discurso.

El abrazo de Alfaro y Juri y los concejales escuchando el discurso del intendente. Fotos: Prensa Municipalidad de San Miguel de Tucumán

El discurso completo del intendente Alfaro

Señor Presidente del Honorable Concejo Deliberante; Señores Concejales, funcionarios municipales, señoras, señores ciudadanos de San Miguel de Tucumán:

Comenzar el primer año de mi segundo mandato parecía un sueño que le regalaban los tucumanos a mis años de militancia, una foto que hubiera querido compartir con mis padres, una caricia para los que tomamos la política como una pasión por el otro.

Arrancamos ese 2020 con muchísimas expectativas, con todo lo que nos quedó pendiente de la primera gestión, con la ilusión de comenzar una cantidad de obras que habían quedado en carpeta.

Ya en febrero empezamos a recibir noticias que nos inquietaban, como eso que no queremos creer fuimos viendo con sorpresa las noticias internacionales sobre un nuevo virus. Primero lo tomamos con calma, ya lo habíamos vivido anteriormente y lo habíamos pasado, pensamos que iba a ser algo como eso, que estábamos preparados.
Nuestra ciudad no ha permanecido ajena a la pandemia y sus consecuencias a nivel sanitario, económico y social. Muchos han perdido seres queridos y otros han visto peligrar sus fuentes de trabajo. 

No podíamos creer lo que pasaba cuando el virus llegó a Europa, no dábamos crédito a lo decían los noticieros sobre lo que pasaba en Italia, Francia, España… Cuando llegó a América, lo que pasaba en Estados Unidos, en Brasil.

Comprobamos con estupor que nadie estaba preparado para esto, ningún sistema de salud nacional podía soportar una presión de semejantes características. Si en Alemania se estaban administrando respiradores con criterios de racionalización, ¿qué podíamos esperar para los sistemas más endebles como los de Latinoamérica?

En este complejo contexto, la ciudadanía ha dado sobradas muestras de solidaridad, de cómo en las peores circunstancias somos capaces de poner lo colectivo sobre lo individual.

El miedo empezó a apoderarse de todos los habitantes y los que teníamos responsabilidad de gestión no encontrábamos parámetros de comparación para saber cómo administrar crisis como esta, no teníamos ejemplos, soluciones para aplicar…

La única ventaja con la que contábamos era la estacional. Por fortuna nos tocó ver lo que pasó en el invierno boreal para poder prepararnos durante nuestro verano y, en nuestro país, se pudo administrar el sistema de salud sin que se le negaran camas ni respiradores a ningún paciente, cosa que si vimos en países vecinos.

La política que implementamos tempranamente fue una política de crisis. Y una crisis se administra verticalizando las decisiones. Era obvio que esas decisiones debían estar en cabeza del gobernador, no solo por su rango de máxima autoridad de la provincia, que por sí solo bastaba para conducir esa coyuntura, sino por su condición de médico sanitarista, por haber sido Ministro de Salud de la Nación.

Hemos sido capaces de dejar de lado las diferencias ideológicas o partidarias, para dar lugar a canales de diálogo y a la generación de consensos, tan reclamados por los ciudadanos.

Inmediatamente nos pusimos a su disposición y acatamos todo lo que nos solicitó que hiciéramos. No concebimos otra forma de actuar frente a calamidades como las que todavía estamos pasando. Situaciones como ésta nos exigen estar a la altura de las circunstancias. 

La adversidad nos marcó el camino que no debemos abandonar: el camino del diálogo, de la planificación coordinada y la inagotable búsqueda de acuerdos en miras a mejorar la calidad de vida de los tucumanos.
Esto no quiere decir que vayan a desaparecer las diferencias políticas entre nuestro Municipio y el Gobierno provincial, sino que buscaremos que nuestras críticas y nuestros pedidos y también los planteos de las autoridades provinciales, circulen por los canales del enriquecimiento colectivo.

A casi un año del decreto que nos confinó en cuarentena tengo que decir que lamento los más 50.000 muertos que tuvimos en nuestro país, que lamento los más de 1.500 muertos que tuvimos en nuestra provincia, pero repito lo dicho, no se le negó a ningún paciente ni una cama en terapia intensiva ni un respirador, y ese es un hecho que debo destacar y felicitar.

Nuestro Municipio puso todo lo que tiene al servicio de quienes condujeron esta crisis, el centro que habilitamos en el Complejo Ledesma, todavía está funcionando. Y no solo pusimos un edificio, sino que lo equipamos, pusimos el personal de limpieza, los guardias y el personal de salud.

Administrar en medio de una pandemia es algo que fue nuevo para todos. Tanto para quienes estamos al frente de la gestión como para los administrados. Trabajar en medio de una cuarentena que se iba extendiendo cada 15 días fue realmente muy difícil. Administrar el temor de la gente, de nuestra familia, el propio fue una tarea en la que no teníamos experiencia y, en esa gestión seguramente nos habremos equivocado, pero nunca lo hicimos con desidia ni mala intención, nuestra preocupación fundamental fueron los ciudadanos, la salud pública y la sociedad toda y en toda su dimensión, en todo el abanico de sus intereses. Hoy, que sentimos que pasó lo peor, miramos para atrás y nos cuesta creer lo que pasamos. Porque debimos mostrar temple frente a lo desconocido, tuvimos que mostrar seguridad frente a la incertidumbre, porque tuvimos que mostrarnos tranquilos frente a la desgracia…

Manejar la quinta ciudad del país con el 20% del personal no es algo para lo que nadie está preparado… Nos pasó a todos los que estamos al frente de la cosa pública, pero es algo que no le deseo a nadie. Este año que pasó cualquier cosa, por mínima que fuera, se transformaba en un problema y, muchas veces, los que podían solucionarlo no estaban trabajando o estaban contagiados.

Nadie, absolutamente nadie va a olvidar este año 2020. Será un año bisagra para todos los que lo transitamos, un antes y un después, un año de referencia. Un año que realmente cambió nuestras costumbres, nuestros hábitos, nuestras vidas…

Pero acá estamos. 

Un cachetazo mundial como el que recibimos dejó a la sociedad sin aire… Como si hubiera recibido un golpe de knock-out que la dejó sin reacción. Sabíamos que un golpe tan fuerte tenía que responderse con una actitud igual de fuerte, y esa actitud era la solidaridad. Iniciamos una campaña gráfica de solidaridad que se mantuvo hasta avanzado octubre con una excelente repercusión que activó el costado más empático de la sociedad en el momento en que más se necesitaba. 

En muchos sentidos, la crisis obnubiló nuestros sentidos y condicionó nuestras decisiones. En un primer momento, solo había lugar para la protección de la salud, pero conforme pasaba el tiempo, otros valores necesitaban ser protegidos y el miedo condicionaba las decisiones. Esa puja nos enfrentó en muchos momentos y costó hacer ceder a las posiciones absolutas. Fue necesario un trabajo arduo para que se entienda que todos los intereses debían atenderse, que todas las opiniones debían ser escuchadas. Muchas veces se cuestionaba la lógica de las decisiones, y es cierto que muchas veces esa lógica parecía arbitraria, muchas veces las decisiones se tomaban en forma inconsulta y cuando la opinión pública se volvía hostil, se buscaba compartir el costo político, pero todo esto hay que analizarlo en el contexto que describimos, de un esquema decisional inédito y por demás difícil, en el que se diferenció como nunca en la política a quienes teníamos gestión de quienes opinaban o discutían con la libertad de no tener que sostener sus dichos con acciones.

La pandemia no terminó, no debemos relajarnos lo que debemos hacer es aprender a cuidar de otra manera las cosas que manipulamos los hombres y no tienen repuesto, debemos mirar los objetivos del milenio con una mirada más responsable después de esta alarma mundial. Todo este sufrimiento no debe ser en vano.

En medio de esta tormenta teníamos una agenda que queríamos cumplir. A pesar de que el personal con el que contábamos era el mínimo con el que se podía funcionar, el gabinete municipal trabajó en sesión permanente de crisis y se pudieron sortear varias alternativas negativas con las que nos enfrentamos. Muchos sectores no entendieron la nueva coyuntura, muchos no se dieron cuenta de la dimensión de lo que estábamos enfrentando y discutieron intereses sectoriales como si nada estuviera ocurriendo. Este año hubo más de 2 meses de paro de transporte. No tuvo la incidencia de otros años, justamente porque no había clases, esa realidad había puesto en crisis al sector de los transportes escolares con los que veníamos reuniéndonos para encontrar soluciones a su falta de trabajo… Ante la crisis estructural del transporte de pasajeros en nuestra ciudad comenzamos a trabajar en una propuesta alternativa y de este problema encontramos oportunidades. Resta terminar el marco legal que será oportunamente remitido a este Honorable Concejo.

Estamos cambiando el paradigma de la obra pública y la estamos orientando hacia un modelo dinamizador de la economía de la ciudad desde múltiples aristas. Nuestra idiosincrasia está marcada por el disfrute de los espacios públicos en todos los niveles socioeconómicos. Estamos orientando las mejoras para el disfrute de esos espacios favoreciendo la recuperación del comercio minorista y el sector gastronómico y turístico que fueron especialmente golpeados por la pandemia y tienen una enorme incidencia en la economía de la ciudad. Esta es una manera de adelantarnos a los efectos de la crisis que, si bien ya se hicieron sentir, las inversiones que estamos haciendo permitirán revertirlas en un tiempo menor. Quiero destacar especialmente que en este proyecto están trabajando conjuntamente las secretarías de Gobierno y Obras Públicas, junto con varias subsecretarías y direcciones. El desarrollo conjunto e interdisciplinario será una constante en esta nueva gestión. La obra de semipeatonalización de la calle 25 de Mayo como la de calle San Martín significan, también, una nueva manera de vivir la ciudad. El microcentro debe ser un paseo comercial para los tucumanos, debe ser un espacio de disfrute seguro para nuestros vecinos, la oferta que existe en nuestro centro comercial es única en la región, tanto en variedad como en calidad. Nuestros ciudadanos tendrán la posibilidad de comprar y disfrutar en su microcentro como lo hacen en las grandes capitales, sin tener que lidiar con el tránsito, con una oferta gastronómica que estará también supervisada y promovida por la Municipalidad y generando polos de atracción para que la actividad económica se recupere mucho más rápidamente de su peor año, generando riqueza genuina para todos los tucumanos. 

Esta obra tuvo su prueba piloto que sirvió para que los usuarios se adapten a la nueva traza y se acostumbren a su uso. También sirvió para habilitársela a los bares para que pudieran implementar distanciamiento social sin perder capacidad instalada, lo que fue de gran ayuda para un sector especialmente golpeado por la pandemia. Las obras generan cierta incomodidad en las ventas que es compensada de distintas maneras que fueron consensuadas con los comerciantes y que prestaron su acuerdo y hoy festejan los resultados.

Vamos a continuar con la última etapa del Provincial, donde podrá erigirse un Centro Gastronómico.
Va avanzando a paso acelerado el Centro de Monitoreo, el cual con 500 cámaras, aportaremos a la seguridad.
Vamos a cambiar el puente de av. Mate de Luna haciéndolo más moderno.
Repavimentaremos av. Mate de Luna y av. Francisco de Aguirre.
Mejoraremos el acceso a la ciudad por San Cayetano.
En el Lago San Miguel recrearemos la Batalla de Tucumán con luz, sonido y juegos de agua.
 
Hemos logrado una relación de respeto institucional con el Gobierno de la Provincia.  Como dijimos al principio, entendimos que cualquier otra conducta que no tuviera al bienestar de los tucumanos como objetivo fundamental era inaceptable, cualquier conducta que pretendiera sacar ventaja política de esta desgracia era de una bajeza descalificante. Es verdad que no hay nada para festejar, pero los que estuvimos en el ojo de la tormenta sabemos que hemos evitado mucho, realmente mucho que lamentar y, eso nos tiene con la tranquilidad de saber que hemos elegido el camino correcto. 

Ojalá podamos colaborar para que se resuelvan problemas tan viejos que ya son estructurales y crecientes como la inseguridad, la corrupción, la baja calidad institucional y la pobreza. 

La democracia agoniza cuando la institucionalidad deja de ser la regla para convertirse en la excepción. La sociedad esta exhausta de escuchar discursos donde se la erige como una de las banderas, pero donde las gestiones concretas poco parecen demostrar con hechos lo que se declama con palabras.

Solo seremos capaces de construir un Tucumán mejor si quienes gobernamos estamos convencidos de que el apego a la ley y el respeto a las instituciones son la única alternativa posible para alcanzar el bienestar general.
Aparece aquí uno de los reclamos históricos: el de la autonomía municipal, ya no como una mera declaración escrita que parece letra muerta, sino como un hecho, una realidad que permitiría tener otra capacidad de respuesta frente a las necesidades locales.

Además, no debemos olvidar que el gobierno municipal se enfrenta al desafío de que pese a ser la ciudad más poblada del noroeste, no cuenta con un presupuesto que se corresponda  con la cantidad de habitantes a los que brinda servicios diariamente.

Pese a las vicisitudes, tanto estructurales como coyunturales, a la brutal caída de la recaudación, hemos podido cumplir con nuestros compromisos y con la prestación de servicios, gracias a una gestión austera, responsable y estratégica de los recursos.

Quiero dirigirme a los jóvenes tucumanos, que según una encuesta más del 60% de ellos quiere irse de la provincia o del país. Deseo disculparme con ustedes, como lo hago con mis hijos, porque no hemos estado a la altura de las circunstancias, no hemos generado las condiciones para que confíen en apostar a quedarse en nuestra tierra. Durante muchos años se atentó contra la cultura del esfuerzo, del mérito. Muchos al terminar sus estudios no pueden acceder al empleo y piensan que la única posibilidad de realizarse es yéndose.

A todos ellos les pido, que nos ayuden, que se sumen, que los aportes de su juventud son para nosotros invaluables, que deseamos que nos invadan con sus sueños, su creatividad y su frescura.

 Los dirigentes necesitamos de sus nuevas perspectivas, las necesitamos ahora, ustedes no son solo el futuro son el presente.
 
Trabajemos juntos en mejorar la realidad política, económica y social que tanto nos preocupa y duele.
No solo invito a los jóvenes, invito a la ciudadanía en su conjunto a comprometerse desde su lugar en la construcción de un mejor futuro común. Hay pequeñas acciones cotidianas que hacen la diferencia, cuando la mirada está cargada de esperanza.

Nuestra responsabilidad señores concejales, la suya y la mía es trabajar incansablemente por darle soluciones a nuestros vecinos. Tenemos que actuar planificando estratégicamente cuales son las medidas de corto, mediano y largo plazo que mejoran la calidad de vida de los tucumanos. Nuestros mandatos llegarán a su fin, pero perdurarán las transformaciones que hayamos logrado.

Pudimos sobreponernos a un virus que nos puso de rodillas y hoy estamos de pie y luchando… 

Hoy sabemos que podemos luchar contra todo lo que nos hace mal.

¡Solo tenemos que ponernos de pie!

Ya va llegando el día

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