Colomba Nasca creó una fundación para acompañar y ayudar a mujeres cuyos hijos sufren o fueron víctimas de abuso sexual infantil.
Colomba Nasca, fundadora de "Pañuelos Amarillos".
Mi nombre es Colomba Nasca, soy abogada, Presienta de la Fundación pañuelos Amarillos, madre protectora. Creé la "Fundación Pañuelos Amarillos" en el año 2018 en la provincia de Tucumán, luego de que una niña declara a los 15 años ante los tribunales. A partir de allí, comenzamos a trabajar los pañuelos amarillos, dado que la realidad se era que nunca habría justicia para ese caso.
La primera vez que me puse un pañuelo amarillo, di una vuelta a la Plaza independencia de Tucumán sola y, más tarde, me sume a la comisión de víctimas. No obstante, luego comenzaron a surgir otros casos de abusos de victimas en manos de sus familiares, por lo que me di cuenta de que no era la única denunciante de ese tipo de causas que atravesaba por esta oscuridad. Es así como, aparecieron más casos donde las mujeres tenían que irse de la provincia para que sus hijos no sean revinculados con sus abusadores.
El día del lanzamiento de la fundación, decenas de mujeres se reunieron por la misma causa. Hoy la lucha se volvió internacional.
No entendía las estrategias judiciales (la conducta de los operadores judiciales) hasta que empecé a ver que a varias mamás les pasaba lo mismo, con idas y vueltas burocráticas, sin explicación a quienes que no entendían el proceso judicial, incluso, a veces sin saber dónde estaba el expediente y los pasos a seguir. A las madres les costaba ir a tribunales y, cuando iban, estaban tres o cuatro horas esperando que las atiendan sin obtener ninguna respuesta. Esto no solo pasa en Tucumán sino que sucede en todas las provincias y, de ese modo, advertí que las denuncias de abuso sexual no llegaban a una sentencia condenatoria, dado que el abusador termina absuelto generalmente, la estadística nos dice que solo una de mil causas llega a tener una sentencia justa.
Había que aceptar que para muchos el abuso sexual no es un delito, sino que lo ven como una costumbre malentendida de algunos hombres.
Si la sociedad no lo ve, lo oculta y es un secreto, entonces los jueces no condenan amparándose en ese justificativo, por eso, se puede decir que, en Tucumán, existe una justicia garantista donde se está más preocupado por proteger al abusador y no a las víctimas, si no hay un cambio social ni visibilizacion del abuso sexual, nunca va a haber justicia.
En la fundación, trabajamos en su mayoría mujeres: abogadas, psicólogas, psicopedagogas, acompañantes terapéuticas y comunicadoras sociales que aúnan todos sus esfuerzos al servicio de acabar con este flagelo social que es el delito de abuso sexual. Como mujeres creemos en el cambio social, en el rol de protectoras de los niños y velamos por la aplicación de tratados internacionales, así como también, la sanación de las victimas
Los Pañuelos Amarillos se han convertido en un movimiento nacional e internacional. Nos encontramos en todas las Provincias del país, además, tenemos mamás españolas, italianas, rusas, mexicanas y peruanas, a las que acompañamos y quienes son madres que se organizaron defendiendo a sus hijas para conseguir protección en primer lugar y, luego, la condena al abusador.
En consecuencia, cada vez que van a las fiscalías, logran que las atiendan, avanzar en una
cámara Gesell o una indagatoria, una imputación, una prisión preventiva o fecha de juicio. También, logramos condenas ejemplificadoras.
Somos miles de miles de mujeres que creen que el mundo debe cambiar y no se puede consentir la violación a mujeres, ni de niños, niñas y adolescentes.
CADA MUJER O MADRE QUE LLEVA EL PAÑUELOS AMARILLO PONE LUZ A LA OSCURIDAD MÁS TERRIBLE DE LA HUMANIDAD QUISO ESCONDER SIEMPRE. EL DESEO SEXUAL DE LOS ADULTO POR LOS NIÑOS.-