"El Estado es responsable", subraya en este 8 de Marzo Ana Luisa Coviello, docente secundaria, universitaria y vocal de la Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de Tucumán.
"No me guía la esperanza, sino la convicción de que es en las calles donde debemos estar".
Recibo este 8 de marzo como una jornada de lucha feminista en la que visibilizamos los múltiples reclamos que venimos llevando adelante los movimientos de mujeres, llena de sentimientos encontrados pero con la voluntad firme de hacer realidad lo que creíamos imposible. No me guía la esperanza, sino la convicción de que es en las calles donde debemos estar, porque esa es la legítima plataforma que nos permitirá transformar este mundo patriarcal.
En especial el 8 de marzo de este año me convoca el femicidio de la docente Paola Tacacho. Como docente y como representante gremial de docentes, no puedo empezar bien el ciclo lectivo: Paola ya no está, y nosotras nos propusimos que nunca más una menos. El caso Tacacho ha puesto sobre la mesa la cruda realidad de la “Justicia” tucumana, clasista, servil al Poder Ejecutivo, y, sobre todo, patriarcal. Da vergüenza que el Poder Judicial sea sordo a los pedidos de auxilio de las mujeres, determine que no hay peligro alguno y que eso no tenga ningún tipo de consecuencia para el juez que posibilitó el asesinato.
Me entero, además, de que Juan Manzur ha sido invitado por el Presidente Alberto Fernández a un acto por el Día de la Mujer en Buenos Aires, precisamente él, que acaba de decidir el retiro de privilegio del juez Francisco Pisa, a pesar de los pedidos de juicio político de las víctimas y de una enorme masa social harta ya de los favores de ida y de vuelta entre poderosos. La hipocresía no puede llegar ya más lejos.
Cada femicidio en Argentina pone de manifiesto lo poco que valemos las mujeres para los Poderes del Estado, ni hablar de travestis y de transgéneros. Se multiplican las oficinas contra la violencia de género, pero cada asesinato de una mujer a manos de un hombre está precedida de innumerables denuncias en múltiples dependencias, sin que una de ellas siquiera haga algo efectivo para evitarlo.
Como representante gremial de la Asociación de Docentes e Investigadores de la UNT (ADIUNT) mantengo firme mi convicción de que es la lucha colectiva la que nos permitirá revertir el estado de cosas que vivimos hoy. Individualmente poco podemos hacer ante Poderes sordos, pero colectivamente llegaremos a cada rincón impensado. Con esta idea, la de armar una enorme hoguera de luz con cada fósforo encendido individualmente, convoco a todas las mujeres trabajadoras de esta provincia a unirse a la manifestación que el lunes 8 llevaremos adelante los movimientos de mujeres, donde denunciaremos los femicidios, travesticidios y transfemicidios, y la responsabilidad del Estado, exigiremos reivindicaciones laborales y la implementación efectiva de IVE e ILE.