"Pensaba que lo que me pasaba era porque me gustaba jugar con los varones o que capaz por andar en short los 'provocaba'", recuerda sobre su infancia Merry Anastasio, referente de la Fundación Mujeres de la Patria Grande y de la Cooperativa de Recicladoras Urbanas Aquí Nadie Se Rinde.
"Por todo eso y muchas otras cosas más que viví y vi a lo largo de mis 55 años, es que puedo decir que hubo un cambio como mujeres".
Soy Nélida Anastasio, pero yo decidí en mi adolescencia convertirme en Merry Anastasio, que es como la mayoría me conoce. Esto responde a que no tuve una infancia fácil: sufrí de violencia intra familiar. Padecí el abuso por parte de un hermano, de la que fue mi madre y de tres sobrinos de ella.
Durante muchos años callé. Primero, porque creía que era un juego. Segundo, porque si su mamá había visto lo que me hacía y no decía nada, "reafirmaba" que todo era un juego. Más tarde porque mi mamá decía que eran "como mis hermanos", entonces tal vez mi cabecita creía que era "normal" jugar así con los hermanos. Sabía que no me gustaba, que me sentía incómoda. Pero siempre callé, pensando que capaz era porque yo andaba en bombachita, o porque me gustaba jugar con los varones. Capaz que yo por andar en short los "provocaba".
Sigo pensando hasta el día de hoy si Hugo y el otro lo sabían. ¿Será que, como yo era la prima mayor, tenían que "aprender" conmigo a besar y a tocar a una mujer?. ¿Por qué su mama cuando los vio no dijo nada? ¿Por qué insistían en que me lleven a su casa? Y mi mamá, pese a que yo no quería ir y me portaba mal para que no me lleven, ¿por qué me seguía dejando ahí?.
Cambie mi forma de vestir, me escondí usando ropa de varón por mucho tiempo.
Entré muy joven a trabajar al Poder Judicial, adonde me jubile por problemas de salud, depresión y pánico.
POR TODO ESO SOY MERRY ANASTASIO, UNA SOBREVIVIENTE.
Por todo eso y muchas otras cosas más que viví y vi a lo largo de mis 55 años, es que puedo decir que hubo un cambio como mujeres: empezamos a involucrarnos, a participar más. Luchamos para que se nos reconozcan derechos, por ser visibles. Empezamos a participar en las distintas temáticas de género, lo cual es muy importante.
Mis hijas junto a muchas otras adolescentes, y las mujeres de los barrios populares, son quienes me enseñan dia a dia a reconstruirme.
Este año marca un hito en la historia de nuestras conquistas de nuestros derechos porque se aprobó la IVE, todo gracias a que millones de jovencitas salieron a defender el derecho a la vida, un tema que durante años criminalizó a muchas mujeres, donde murieron muchas otras. Era a las mujeres pobres, muchas de ellas niñas, a las que obligaban a “jugar con unx muñecx de verdad” y "a ser mamás".
En el 2020, una pandemia que nos aisló, y que no sabemos cuanto tiempo durará, sacó lo mejor y lo peor de las personas. En lo personal, fue un año que me afectó mucho, por que soy del abrazo, del beso, del compartir mateadas. También me tuvieron que colocar un stent en la carótida.
En este 2021, más allá de que continuamos con el aislamiento, me quedo con la conquista de derechos. Si bien este 8 de marzo será distinto, no por eso bajaremos los brazos, porque este 8 de marzo debemos, lamentablemente, seguir gritando por las mujeres que ya no están, por las que fueron olvidadas, por las que no pueden y por nosotras que todavía podemos gritar ¡¡¡VIVA NOS QUEREMOS!!!