La ministra de Salud de la provincia, Rossana Chahla, publicó una carta en Facebook dirigida a los tucumanos, donde brinda detalles de cómo se diseñó el plan de vacunación para Tucumán. Aseguró que las críticas a su gestión responden a "intereses sectoriales" que buscan "desprestigiar las políticas públicas".
En una semana se cumplirán tres meses de la llegada al país del primer cargamento de Sputnik V, la vacuna rusa contra el coronavirus. Casi en tiempo récord, mucho antes de cumplirse un año de la llegada del virus a estas tierras, el Gobierno Nacional anunció la compra de la vacuna fabricada en Rusia.
Desde aquel 24 de diciembre comenzaron a llegar a Buenos Aires vuelos semanales que traían dosis de la Sputnik V para ser distribuidas en todas las provincias de acuerdo a criterios establecidos por las autoridades sanitarias.
A modo de balance trimestral, la ministra de Salud de Tucumán, Rossana Chahla, publicó en su perfil de Facebook una carta dirigida a los tucumanos, donde brinda detalles de cómo se diseñó el plan de vacunación en nuestra provincia y los resultados presentados en la población inoculada.
En el texto, la ministra explica que el programa de vacunación “siguió los protocolos establecidos para asistir y brindar seguridad” a las personas que recibieron la vacuna. Además, resaltó el método adoptado por la provincia para el otorgamiento de turnos, que consiste en un registro online con el número de documento de la persona que recibirá la vacuna, lo que hace más ágil el proceso.
Con respecto a la respuesta de las personas que fueron inoculadas, la ministra sostuvo que “la aplicación de las vacunas no provocó, hasta la fecha, ninguna consecuencia de gravedad”.
En otro tramo de la misiva, Chahla remarcó que, mientras en otras provincias se registraron contagios de gravedad en personas que se desempeñan como personal de salud, en Tucumán los trabajadores de ese sector fueron los primeros en recibir la vacuna.
Por otro lado, explicó que la distribución de la vacuna en el sector privado fue monitoreada directamente por personal del Siprosa, y aseguró que las autoridades de la cartera sanitaria confiaron en todo momento en la veracidad de los documentos presentados por las instituciones del sector privado. “Las instituciones públicas confiamos en la palabra de los organismos de salud privados y en que los profesionales a cargo actúen de buena fe y no engañosamente”, confesó.
En el último tramo de su carta, la ministra ocupó unas líneas para expresarse respecto a los cuestionamientos que surgieron a partir de la difusión de una lista de trabajadores administrativos de su ministerio que recibieron la primera dosis de la vacuna.
“Lamentablemente, algunos optan transitar el camino de la mala fe, de la sospecha permanente hacia las políticas públicas”, fustigó y dijo que desde el Ministerio de Salud actuaron “guiados por la buena fe”. Por último cargó contra los “intereses sectoriales” que, de acuerdo a su consideración, tienen como fin último “desprestigiar las políticas públicas”.