Oriunda de Lastenia, desde hace cinco años se dedica especialmente al cuidado de cejas y pestañas. A sus locales de San Miguel de Tucumán y de la Banda de Río Salí llegan mujeres y hombres que atraviesan tratamientos de quimioterapia, episodios agudos de estrés que se manifiestan en la caída del pelo y clientes que eligen la técnica del 'lashing' por una cuestión estética. En abril representará a Tucumán en un campeonato internacional.
“Yo pensaba que no iba a salir nunca de Banda del Río Salí”, se sincera Marcia Herrera (29) al mirar hacia atrás y ver el camino que recorrió desde que se inició en el mundo de la estética seis años atrás. Oriunda de Lastenia, estudió profesorado de Matemáticas pero comenzó a trabajar en un centro de belleza en donde conoció diferentes técnicas que la condujeron hasta el ‘lashing’. Así se convirtió una especialista en el cuidado de cejas y pestañas.
“Es algo que me apasiona, me atrapó el hecho de poder convertirme en una
‘lashista’ que, traducido del inglés, sería una
‘pestañista’”, explica la joven que, pese al embate de la pandemia en marzo del pasado, desembarcó en San Miguel de Tucumán
con la inauguración de un local exclusivo en la zona de Tribunales, por lo que divide su tiempo entre el
Centro de Capacitación que creó para las bandeñas y el trabajo paciente sobre los rostros en la Capital.
“Empecé como depiladora, luego estudié cosmetología y después maquillaje, hasta que conocí a una capacitadora que venía de Buenos Aires a traer la técnica del ‘lashing’ a Tucumán. Ahí me di cuenta que estábamos quedados en el pasado, con una técnica muy básica. Gracias a ella conocí las novedades en extensión de cejas y empecé a investigar. Como se me hacía difícil viajar a otras provincias o a otros países, me capacité online con distintos referentes de esta técnica”, recuerda Marcia sobre sus primeros pasos en un mundo que, además de fascinante, le brindó la oportunidad de montar su propio emprendimiento, dar trabajo, enseñar a generar ingresos y ayudar a personas que atraviesan tratamientos oncológicos, episodios agudos de estrés o que buscan esta técnica para sentirse satisfechos con la imagen que les devuelve el espejo.
“Me tocó un año difícil. Al Centro de Capacitación de Banda del Río Salí sumé un local en la zona de Tribunales porque en la ciudad hay más demanda de este tipo de servicios. De esto hace unos siete meses y, pese a todos los pronósticos con la pandemia a cuestas, logré instalarme”, celebra la esteticista, quien reveló que durante la cuarentena aumentó la clientela. “Yo pensaba que en la cuarentena las chicas no se iban a preocupar tanto por arreglarse, teniendo en cuenta que estábamos todos en la casa y no había eventos, pero sucedió todo lo contrario: por un lado, hubo quienes aprovecharon para arreglarse las cejas y las pestañas como un mimo y también comencé a ver muchos casos de personas que, producto del estrés, perdieron pelo de las cejas y las pestañas y buscaron alternativas para tapar esos ‘huequitos’ que les aparecieron”.
El trabajo de Marcia, en estos casos, consiste en aplicar una técnica para lograr que el folículo vuelva a irrigar sangre para que vuelva a comenzar el ciclo de vida del vello. "Durante la cuarentena vinieron muchas maestras y profesoras estresadas por el desafío que implicó la virtualidad y la sobrecarga de trabajo; producto del estrés, aparecieron muchos casos de pérdida de cabello y 'huequitos' en cejas y pestañas", comentó la especialista.
Estética al servicio de la salud
Marcia aplica dos técnicas en el cuidado de las pestañas: extensión y lifting. Para las cejas, en tanto, hace microblanding, una suerte de ‘tatuaje’ con pigmento para crear nuevas cejas en caso de personas que las hayan perdido por completo, para rellenar huecos o solamente hacerlas más tupidas. Debido a que es una técnica definitiva, sólo es apta para los audaces. Sin embargo, Marcia aclara que el diseño de las cejas lleva más tiempo que el trabajo en sí mismo, debido a que su prioridad es que los clientes queden satisfechos con el cambio en su rostro.
Por su parte, la extensión de pestañas sirve para alargarlas y darle más volumen, mientras que el lifting está indicado para quienes ya tienen pestañas largas pero buscan darle un efecto ‘infinito’, como el del rimmel, aunque sin utilizar maquillaje. Así, el lifting es el tratamiento ideal para elevar y acentuar la curvatura de las pestañas de manera natural.
Actualmente, las tres técnicas (microblanding, extensión y lifting) son buscadas por pacientes oncológicos para recuperar su mirada luego de la quimioterapia. “Si amo esta profesión es porque también me deparó sorpresas, como por ejemplo acompañar a chicas a las que se les habían caído las cejas y las pestañas mientras luchaban contra la enfermedad haciendo las quimios. Para el cuero cabelludo tenían la solución de las pelucas, pero hasta hace poco tiempo no había alternativas para las cejas y las pestañas. Para mí se transformó en un reto, porque se hace una reestructuración del folículo para que vuelvan a crecer esas pestañas y, a partir de allí, hacer las extensiones. Estoy feliz de poder ayudarlas y animarlas a verse lindas después de la enfermedad. Si bien se tratan de cuestiones estéticas, no es menor la mirada de los otros y la de uno mismo al enfrentarse al espejo. Hace al aspecto psicológico del paciente”, analizó Marcia, no sin antes aclarar que es necesario “tener paciencia”.
“Yo les explico que hay que tener paciencia porque es un tratamiento que, después de salir de las quimios, demora un poco. Pero, mientras tanto, se puede aplicar una técnica que se llama ‘puente’ y que no hace peso sobre las pestañas que aún están débiles. De esta manera se hace una extensión de pestañas leve para que ese folículo piloso vuelva a tener fuerza y que vuelvan a crecer las pestañas sana con el tiempo. Obviamente, siempre vienen dudando y con muchas inquietudes, por eso fundamental entenderlas, contenerlas y pedirles paciencia en el proceso”.
Sin género
La ‘lashista’ que por estos días se prepara para participar de
un campeonato internacional en representación de Tucumán comentó que en los pacientes oncológicos y en aquellos que perdieron vello a causa del estrés se hace “un tratamiento para fortalecer las pestañas que han quedado debilitadas y se las estimula para que el folículo vuelva a tener un crecimiento; de esa manera vuelve a comenzar el ciclo de vida tanto en pestañas como en cejas”.
En diálogo con eltucumano.com, la esteticista reveló que entre sus clientes cada vez hay más hombres que se deciden a apostar por un cambio y durante un par de horas ofrecen su cara para que Marcia haga su magia con una serie de pinzas importadas, luz, lupa, protocolo Covid-19 y mucha, pero mucha paciencia.
“Parte de nuestro trabajo es hacer correcciones de la morfología de las personas, ya sean hombres o mujeres. Por ahí me sorprende la cantidad de hombres que se están animando y vienen porque se ven los ojos muy juntos o muy separados. Por lo general, son pocos los que se animan al microblanding, la mayoría se inclina por la extensión de pestañas o de cejas con vellitos súper chiquititos que también permiten crear diseños”, sostuvo la propietaria de los locales, quien afirma que la tendencia va en aumento y que, incluso, existen clubes especializados en ‘lashing’. De hecho, ella pertenece a uno de ellos e insiste en la necesidad de la formación para terminar con el mito de que las extensiones o el lifting de pestañas hacen daño a las pestañas naturales.
Las extensiones de pestañas duran entre un mes y medio y dos meses y su colocación dura entre una hora y media y tres horas, según el caso. El costo oscila entre los $1200 y los $2000 pesos. El microblanding, en tanto, es definitivo y se realiza entre tres y cuatro horas. El precio va de los $4.000 a los $8.000 pesos.
Recuperar la mirada
Marcia actualmente está en contacto con chicas de Córdoba y de Salta para iniciar proyectos vinculados a las soluciones que estas técnicas pueden brindar a pacientes oncológicos. “La verdad que nunca me imaginé que llegue tan lejos, he estado con mujeres que estaban buscando algún tratamiento para verse con cejas y pestañas porque no encontraban solución”, resaltó.
“Una clienta me emocionó muchísimo porque creía que no había forma de recuperar su pelo. Finalmente, con los meses y con mucha paciencia recuperamos ese folículo piloso y volvió a tener pestañitas. Cuando se miró al espejo después que terminamos el trabajo estaba sorprendida y súper agradecida. Había cambiado totalmente su mirada. No es menor teniendo en cuenta que estamos en pandemia y, al usar el barbijo, sólo se nos ven los ojos”, explicó Marcia, quien también reparó en la mirada que muchas veces “sufren” los enfermos oncológicos al perder el pelo tras la quimioterapia. “La mirada cambia, nos da otro aspecto ante la vida, otra seguridad para nosotros mismo y frente a los demás”, no duda en afirmar la emprendedora, quien recordó otro caso que la conmovió y la enamoró aún más de un trabajo que comenzó siendo estético pero que, poco a poco, deja asomar su veta social.
“Mi clienta más joven tiene 21 años. Cuando llegó al local ya venía con un tratamiento desde hace años que, gracias a Dios, lo ha podido afrontar. A ella le gustaba verse bien aún con la enfermedad a cuestas y ayudarla a salir de esa etapa tan difícil fue muy importante. Vi cómo el tratamiento la ayudó en su vida cotidiana: ya no se sentía tan observada como antes, la extensión la ayudó desde ese aspecto que hace más al aspecto psicológico de la enfermedad, por más que se trate de una cuestión estética”, consideró Marcia quien atesora para sí "el resplandor de las personas cuando se enfrentan nuevamente al espejo y se reencuentran con su mirada”.