Una familia de Rumi Punco rescató un osito que fue devuelto a su hábitat por nuestro guardaparque y sus compañeros. "Vivo en el campo, me gusta la naturaleza", admite al cierre de otra ardua jornada. VIDEO
Emidio Olea.
"Recién vuelvo del cerro, estaba sin señal". Emidio Olea estaba colocando unos carteles en la reserva del río Los Sosa, unas de las 15 que visita a diario por su trabajo en la subdirección de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos que depende de la Dirección de Flora, Fauna Silvestre y Suelos. Junto a sus compañeros, días atrás, completaron el rescate y liberación del oso melero que apareció en el domicilio de la familia Padovani en Rumi Punco, La Cocha.
"Yo soy guardaparque", afirmó orgulloso, y detalla que pidió el cambio de funciones tras desempeñarse como encargado del vivero La Florida. Su nueva tarea, que cumple hace ya cuatro años, le permite "estar donde ande solo", lejos del grupo de jóvenes que ingresó al vivero a los que "le costaba hacerlos arrancar". "A veces se decomisan animales silvestres, la gente no entiende", lamenta, pero celebra que en el caso de este osito melero "lo han rescatado y nos han llamado".
"Fui con un veterinario. Se trata de volverlo a meter en la naturaleza, cuando menos contacto tenga con las personas, mejor. Tenemos esa costumbre de humanizar a los animales, pero en la naturaleza ellos son autosuficientes", sentenció Emidio. El osito fue devuelto en zonas del dique Escaba, en un área protegida de la Provincia.
Sobre estos osos meleros (Tamandúa Tetradactyla), nuestro especialista apunta que "no son carnívoros, comen larvas, hormigas" y que incluso pueden "abrir troncos con sus garras". "Son peligrosos de manejar, al veterinario le han propiciado una herida más o menos", alertó.
"Desde hace muchos años siempre digo que tengo el mejor laburo del mundo. Vivo en el campo, me gusta la naturaleza", destacó, y recordó que "a los 17 años había hecho la documentación para ser guardaparque, iba a estudiar en la escuela nacional en Bariloche, pero mi vieja no me quiso firmar un consentimiento".
Partió rumbo a Corrientes para estudiar Veterinaria, pero tuvo compañeros desaparecidos y al ser su padre un "militante activo del peronismo" entendió que estaba "muy marcado".
"Si estos milicos me hacen mierda, que me hagan mierda a la par de ustedes", le dijo a sus padres antes de emprender el regreso. "Qué te vas a ir a meter en el monte", le decían, y desde hace 42 años que vive en Monteros, "a la par del río".
"Estoy chocho de la vida, hago lo que me gusta y me pagan, no me voy a hacer rico pero hago lo que me gusta", confesó, como una definición de vida.
En su día a día, a Emidio le ha tocado ver cosas que resultan realmente insólitas: "Hay animales que no toda la gente tiene la voluntad de entregar, como una mona carayá aulladora recuperada en Yerba Buena. La tenemos hace meses y la vamos a llevar a Misiones para su rescate y adaptación"
"Es lindo rescatar un animal, es muy lindo para nosotros. Uno adora la naturaleza. Con este osito nos hablaron a las cuatro de la mañana, era sábado, pero 'qué vamos a hacer', los bichos no tienen fin de semana ni feriados. Por suerte la mayoría de la gente tiene conciencia sobre los animales, especialmente los niños", cerró, antes de ir a descansar y prepararse para otra jornada donde la naturaleza lo llame.
La familia Padovani, que rescató al osito.
Emidio en la naturaleza.