Desde la Secretaría de Promoción Social y Desarrollo Inclusivo de Tafí Viejo, Daniela Bravo plantea la necesidad de hablar de pobreza y también de soberanía: de la política como herramienta de transformación y las urgencias que se imponen. También de ecología, feminismo y hasta Noguerismo, de federalismo y municipalismo como primera instancia de un Estado presente.
Daniela Bravo. (Foto: Twitter @danitucubravo)
“Creemos principalmente en el trabajo de las áreas sociales no tan ligado al asistencialismo, sino a generar oportunidades que transformen la vida de las personas”, sentencia Daniela Bravo, casi como una definición de principios. En 2018 se hizo cargo de la Secretaría de Promoción Social y Desarrollo Inclusivo de Tafí Viejo y desde entonces camina a la par del intendente Javier Noguera, convencida que la política es “una herramienta de transformación” a partir de admitir que existe una situación de “pobreza crítica” que amerita ser abordada de manera integral, tan profunda como urgentemente.
Del municipalismo como “primera ventana” del vecino con un Estado presente, principalmente ante las necesidades que han quedado sobreexpuestas con la pandemia, a conocer en profundidad los cimientos de una gestión que hizo punta en Tucumán con proyectos innovadores que van del Ecobus al Banco de Tierras, pasando por la Hostería municipal Atahualpa Yupanqui al Centro de Interpretación Ambiental y Tecnológico (CIAT) y otras políticas innovadoras que a su vez nos ponen a debatir temas como federalismo, feminismo y la ecología, materias en las que la Argentina y mucho más Tucumán tiene mucho en el debe que en el haber.
Abogada, egresada de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA), donde militó en el NBI (Necesidades Básicas Insatisfechas) en los ‘90, que tiene entre sus principales exponentes a Mariano Recalde y Eduardo ‘Wado’ de Pedro. Arribó a Tucumán y comenzó a trabajar “siempre en áreas sociales, en niñez fundamentalmente y también con víctimas de abusos policiales e institucionales en general”. Ingresó al Instituto Roca para luego hacerse cargo de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia de Tucumán, donde permaneció durante siete años.
Tras su salida de la mencionada dirección, se acercó a Noguera "porque es un referente de la política en Tucumán, por su visión, sus ganas de sumar no solo desde el compromiso y el amor desde lo técnico, sino fundamentalmente desde la ética militante". En octubre de 2018 asumió al frente de la Secretaría de Promoción Social y Desarrollo Inclusivo de Tafí Viejo, que todavía conduce cuando atiende al llamado de eltucumano para hablar de pobreza, soberanía y de la pandemia, y de otros temas varios.
Suena a priori muy ambicioso, muy atractivo, hablar de Secretaría de Promoción Social y Desarrollo Inclusivo.
Principalmente nosotros hemos ordenado la tarea de la Secretaría en tres ejes, que son las principales preocupaciones de nuestro intendente: la emergencia económica en general, pero puntualmente la emergencia alimentaria, la emergencia habitacional y la emergencia ocupacional. En esos tres ejes articulamos nuestros programas.
Creemos principalmente en el trabajo de las áreas sociales no tan ligado al asistencialismo, sino a generar oportunidades que transformen la vida de las personas. Entendemos que la única transformación posible tiene que ver con ir generando fuentes de trabajo, pero en el camino entre el desempleo y la pobreza crónica, hay un camino largo que seguir hasta llegar al objetivo ‘trabajo’, y es por eso que abordamos distintas dimensiones que tienen que ver con garantizar el acceso a derechos universales, sobre todo.
En nuestro programa de Emergencia Alimentaria Municipal (PEA) abordamos principalmente la emergencia alimentaria, desde un abordaje integral a las familias, que permita acercarlas a oportunidades de las que han quedado fuera. Creemos que es un trabajo muy ‘con el otro’, con la otra persona presente, en un proceso que va más ligado a garantizar la Justicia Social, redistribución, pero principalmente y primero una cercanía a ciertas soluciones más urgente.
Siempre en Tucumán, y Tafí Viejo no está exento, es mucho lo urgente, hablar de emergencia alimentaria es empezar por reconocer un problema muy grande. ¿La idea de esa Secretaría es empezar por ahí y a partir de eso proyectar soluciones de fondo?
Nosotros con el PEA hemos arrancado en 2018, ya con una situación muy crítica: antes de este gobierno vinimos de cuatro años de mucha devastación social y realmente se han empezado a sentir esos impactos. Ya teníamos una situación muy crítica, sobre todo alimentaria, así que esa fue la primer línea y abordaje desde que hemos asumido el área.
También siempre desde una perspectiva que no queda sólo en la entrega de un módulo de alimentos, en el caso de Tafí Viejo además a esta población se le entrega un ticket de carne, que se canjea, y además hay un equipo de trabajo que aborda todas otras cuestiones como documentación, educación, salud, y el perfil laboral-productivo de la persona como para ir viendo también cuáles son las mayores dificultades.
No toda la gente que está en emergencia alimentaria está completamente sin un trabajo, pero tienen muchísimas dificultades al ser trabajos muy informales, muy del ‘día a día’. La pandemia ha venido a agravar esa situación, sobre todo en gente que vive de una economía muy informal.
En lo inmediato, ¿cómo se aborda a esa familia que vive el día a día mientras se le pide volver al confinamiento? ¿Qué tan necesaria es ahí la presencia del Estado?
Nosotros entendemos que la presencia del Estado en este momento es fundamental, y la presencia de los estados municipales se ha vuelto muy trascendente porque la gente llega a los intendentes y las áreas municipales como la primera ventanilla hacia el Estado con situaciones críticas y urgentes.
La demanda al Estado municipal se ha ido transformando y ha cobrado un tamaño y complejidad distinta a la que quizás en otros momentos atendían las Municipalidades. Por esto hemos diseñado programas municipales y redefinido de alguna manera la dirección de la política pública hacia las principales problemáticas que tenemos que atender a nivel local.
La pandemia ha agravado esto, nosotros hemos tenido que abrir puntos de comida en la peor época de la pandemia, se ha multiplicado los comedores y merenderos a los que les brindábamos asistencia y hemos largado una línea de ayuda directa alimentaria para situaciones más críticas: hablo no solamente de la gente que por ahí históricamente ha tenido algún problema más ligado a la vulneración, sino también gente que trabaja en los bares, taxistas, gente que trabajaba en el turismo, choferes de colectivos de larga distancia; hay un entramado social que ha ido quedando en una situación muy crítica y que se han visto obligados a acercarse a solicitar ayuda al municipio. Para nosotros también ha sido un desafío adaptar rápidamente la política y atención hacia esos sectores que se vuelven vulnerables por un contexto.
¿A cuántos vecinos están asistiendo en este momento?
Nosotros atendemos a 50 merenderos y comedores, tenemos nuestro programa de emergencia alimentaria que tiene un cupo fijo de 850 familias, y atendemos por semana en asistencia directa a más o menos unas 300 personas que hacen unas 1.200 por mes, más la atención que estamos haciendo específicamente a la población Covid. Ahora estamos llegando también a 250 módulos semanas para las familias que están aisladas.
En la dimensión de la emergencia ocupacional tenemos un programa llamado Inclusión Social con Ingresos que va generando herramientas para atender las necesidades básicas desde la entrega de insumos para hacer comidas saladas y dulces, poder venderlas y atender, hasta ir integrando a personas desempleadas en unidades productivas que funcionan en el Complejo Ecoproductivo Municipal.
Acompañamos también a emprendedores a formular sus proyectos, a presentarlos también en Provincia y Nación para garantizar la llegada de herramientas, desarrollar sus propios emprendimientos. El Estado tiene que garantizar un acompañamiento para que después la persona pueda ir lentamente fortaleciéndose y fortaleciendo su actividad para poder salir a flote.
En una publicación en las redes sociales planteabas que había que hablar de pobreza y soberanía. ¿Hay margen para plantear ese tipo de debates?
Se viene debatiendo mucho el tema de la asistencia y realmente si bien uno puede decir ‘no creemos que las políticas sociales tienen que ser sólo asistenciales’ también es verdad que hay momentos donde hace falta esa asistencia mientras se va trabajando otras dimensiones.
Para trabajar otras dimensiones también hay que discutir no sólo la pobreza sino la salida de la pobreza; para eso hace falta un plan más macro que ya no es solamente de las áreas sociales, nosotros participando siempre por supuesto, pero no solamente puede quedar en el ámbito de las áreas sociales.
Se tiene que discutir un modelo de país y de desarrollo tanto local como regional que nos permita realmente ir pudiendo clarificar la salida de la pobreza, sobre todo porque nosotros tenemos el privilegio de vivir en un país que tiene esas condiciones pero para eso hay que discutir qué país queremos, qué modelo económico queremos, qué salida vamos a encontrar para que a medida que uno va generando ciertas soberanías a nivel productivo y económico también puede ir pensando que la situación crítica o por lo menos la pobreza crítica podría ser superada.
¿Genera tensiones dar esas discusiones? ¿La política se anima a hablar de la pobreza, de lo urgente?
Hay que hablar de pobreza, generar proyectos concretos: nosotros ahora de la mano de nuestro intendente Javier Noguera estamos dando nuestros debates, interpelando las políticas públicas, poniéndonos a pensar estos problemas.
Estamos armando comisiones desde el Instituto Patria como un impulso para también empezar a pensar estas temáticas, generar ideas, porque hay que poder pensar y a ese pensamiento traducirlo en acciones concretas, políticas concretas.
Hemos generado un programa municipal de mejoramiento del hábitat social que es bastante amplio, tiene líneas de mejoramiento de vivienda, del hábitat en la cuestión del acceso a servicios, también la reubicación de familias que están hoy viviendo en lugares que no van a estar habilitados para vivienda y un asesoramiento técnico de áreas que también necesitan involucrarse en lo social, como ser las áreas de arquitectura y urbanismo.
Necesitamos gente que esté mirando la dimensión social, pudiendo entender que para salir de la pobreza hay que hablar también de riqueza, cuestionar estos privilegios, estas marginaciones, entender de dónde vienen y abordar esto de la mano de la gente, de manera participativa.
Nosotros nos metemos en los barrios y empezamos a trabajar y escuchar a las personas, para saber por qué han llegado a dónde están, cómo es vivir hace 30 años sin acceso a servicios como agua y cloacas e ir solucionando también estos temas que son profundos. Sin revertir esas situaciones tampoco vamos a salir de la pobreza.
La pobreza tiene un montón de dimensiones, no solamente la alimentaria o la del ingreso en sí mismo, sino todas estas dimensiones en las que la gente va quedando cada vez vulnerable porque no tiene agua, porque no tiene un baño, no tienen accesos a servicios básicos, todo eso va generando que la vida se haga cada vez más dificultosa y que queden cada vez más ‘afuera’ de determinadas oportunidades.
Abordar la cuestión social es complejo y requiere que nos sentemos muchas áreas a pensarlo y tenerlo como prioridad en nuestras agendas para poder superar estas situaciones de pobreza crítica.
Daniela Bravo junto al intendente Noguera. (Foto: Prensa Municipalidad de Tafí Viejo)
Del municipalismo a las áreas metropolitanas y un federalismo que ‘cale más hondo’
Tafí Viejo hizo punta en muchos programas o iniciativas muy enfocados en un abordaje municipal, más allá de la pandemia, como en su momento el Ecobus, el Centro de Interpretación Ambiental y Tecnológico (CIAT) o el Banco de Tierras, entre otros proyectos. ¿Es este municipalismo un primer paso hacia esas soluciones?
Javier es un referente en lo que hace al municipalismo, lo vive y transita cotidianamente y entendemos la política realmente como una herramienta de transformación, entendemos que hay que poner en agenda los temas más críticos: las municipalidades tenemos una cercanía muy concreta con las problemáticas del día a día de nuestra gente y hay que animarse a plantear soluciones que pueden parecer algún momento muy lejanas pero que, si no se arranca en algún momento, no suceden nunca.
La planta de reciclaje, que en un momento podía parecer una utopía, realmente hoy está dando trabajo a más de 200 personas y se ha hecho extensivo a unidades productivas que hemos empezado a armar a partir de la existencia de la planta de reciclaje.
Nosotros no hablamos de basura, hablamos de que eso residual tiene un valor que debe ser importante para todos y de alguna manera eso se va transformando, y es una transformación muy profunda, cultural. Lo mismo con las áreas sociales, con la Secretaría de Cultura, con la de Educación. Damos esos debates y entendemos que la herramienta para transformar es la política, pero sobre todo la decisión política y es un Estado presente, asumiendo esos desafíos y animándonos a probar alternativas.
El Banco de Tierras es una gran alternativa para abordar el déficit habitacional, que no es sólo de Tafí Viejo ni de Tucumán, sino que es un problema a nivel nacional. A partir de la asunción del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner hoy hay políticas muy activas al respecto, la Nación está realmente poniendo una perspectiva muy interesante en la resolución y abordaje de esta problemática: que tengamos lotes con servicios para ofrecer, que eso desincentive las ocupaciones irregulares y podamos proponer una política que integre, que incluya, entender que dentro de un desarrollo de los barrios tiene que estar contemplada la cuestión productiva que les de cercanía y herramientas de trabajo a la gente que está con más dificultades, que vive de la economía popular y necesita tener esas herramientas, necesita que el Estado facilite algunas instancias.
Estamos trabajando en un Complejo EcoProductivo, donde tenemos carpintería social, herrería social, hacemos bloques y estamos empezando con la producción de alimentos porque estamos a punto de abrir el Mercado Municipal y para todas esas políticas el impulso inicial, sobre todo en épocas como las que estamos viviendo, lo tiene que poner el Estado porque es mucho más difícil que en estos momentos, en estos escenarios, los privados inviertan.
Ahí es donde el Estado tiene que salir principalmente a proponer no sólo una asistencia sino transformaciones profundas, generar nuevos trabajos, ver qué va a pasar con el futuro del trabajo también, ponernos en escena de ‘así estamos, esto es lo que tenemos, ¿qué hacemos a futuro? Y animarnos a hacerlo’.
La pandemia introdujo a nuestras vidas al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y ya en su momento desde Tafí Viejo al plantear el proyecto del tren elevado metropolitano se puso el eje en justamente un área metropolitana de Tucumán, del Gran San Miguel de Tucumán. ¿Hay problemas que exceden a los municipios y demandan otros abordajes?
Nosotros creemos que hay algunas problemáticas que requieren de alguna coordinación específica, puntual, que no puede quedar sólo en cabeza de que muchos intendentes se pongan de acuerdo. Se tiene que abordar como problemáticas de toda un área. El tema del transporte es un tema crítico que hay que poder resolver. Venimos planteando que hay que volver a ciertas actividades que teníamos nosotros como la ferroviaria, que se tienen que volver a impulsar.
A esas soberanías también nos referimos. De alguna manera la lejanía que tenemos con los puertos más el encarecimiento a nivel transporte hace que también empecemos a quedar con poca competitividad a comparación de otras regiones. Ponemos en agenda esas discusiones y planteamos hacer desde la política esas transformaciones.
Este federalismo tiene que calar más hondo y tenemos que empezar a discutir problemáticas locales, que tengamos agenda y propuestas locales en relación a la salida de las situaciones más críticas. Soluciones de problemas que compartimos tanto a nivel metropolitano como regional.
En la pandemia también nos dimos con esa imagen tan fuerte del Presidente, el Jefe de Gobierno porteño y el gobernador de Buenos Aires coordinando la política sanitaria nacional, con el interior del país un poco alejado, fuera del debate, y que nos ofrece una noción hipercentralista del país. ¿Desde dónde se levanta Tucumán en ese contexto?
Justamente de eso hablamos, mientras nosotros tengamos una mirada tan centralista, no discutamos la democratización de la comunicación, de los medios de comunicación, de las pautas, de todo lo que hay que discutir en relación a porqué todos tenemos que estar tan informados de zonas que nos quedan tan lejos y no de lo que pasa en nuestro propio lugar, de lo que le pasa al vecino, de nuestros problemas.
A eso vamos con poner en agenda política los problemas locales y empezar a generar propuestas de transformación de la organización que tenemos en nuestro país, que está muy centralizada y esa lógica se reproduce también en cada provincia, donde todo se centraliza en las áreas metropolitanas.
Creemos que ahora se está poniendo en agenda porque la pandemia ha puesto sobre la mesa estos temas de una manera en la que no se puede mirar para otro lado. Realmente si vamos a hablar de igualdad de oportunidades para el territorio tenemos que empezar a ver cómo salimos de ese tipo de organización y cómo democratizamos todas las dimensiones, democratizar para tener un país federal.
En cualquier lugar del país te despertás o entrás a un bar y en la tele te enterás cómo está el tránsito en la avenida General Paz.
Nos enteramos del clima, del tránsito, de los cortes, todo de allá. Es tremendo. Es porque está monopolizado y esas son las discusiones que tenemos que poder dar, de alguna manera nos tenemos que comprometer a dar esas discusiones, pero darlas en un plano de posibilidad de concreción.
Nosotros planteamos que no es sólo discutir las ideas, hay que discutir y hay que crear, hay que poderlas implementar. Eso es fundamental. Tenemos que ver cómo concretar eso que planteamos, cuáles son las propuestas reales y cómo se van concretando.
En ese sentido Javier en Tafí Viejo demuestra que con decisión política, discusión de ideas y con animarse a hacer se puede ver esos resultados. Si se puede a nivel local se puede replicar, ampliar, realmente nos parece que va por ahí.
Tenemos como generación una responsabilidad histórica, ética, de transformar esas cosas porque las vemos, las sabemos, las sufrimos, y tenemos que comprometernos justamente a ponernos eso al hombro y concretar esos cambios.
Mujeres en la política, agenda verde y Noguerismo
Hace unos días vimos al intendente inaugurando un Punto Verde en la sede capitalina del Partido Justicialista con un grupo de mujeres militantes peronistas. ¿Es ‘mucho’ para la vieja política?
Estamos hablando de feminismo, ecología, medioambiente. Hay nuevas voces, los y las jóvenes vienen con toda la fuerza y hay que darles lugar. Esta es la nueva agenda, nuestro "imperativo ético", como dice Javier. Tenemos una responsabilidad extra con estas temáticas, sobre todo los funcionarios y funcionarias, que hemos asumido ese desafío y ese rol.
En Tucumán hay poca representatividad de mujeres en la política, con pocas mujeres en la Legislatura provincial o intendencias. ¿Creés que se puede revertir esta situación?
El tema de la paridad se está discutiendo de la mano de las mujeres que representan diferentes espacios, lo cual es prometedor: hay temas transversales que tenemos que abordar todas juntas. Y además de pedir leyes, tenemos que bregar por las oportunidades de ejercer otros roles, otros cargos.
Tucumán está atrasada en este sentido y hay que abrir las posibilidades no solo a propuestas como la de las Muchachas Peronistas y del feminismo en sí, que está planteando un montón de desafíos, sino que hay que abrir espacios de formación, de oportunidades, y de confianza en el potencial que le puede dar a la política la participación de las mujeres en igualdad de condiciones.
¿Piensan que algunas esas políticas que impulsan desde Tafí Viejo se podrían replicar a nivel provincial?
Me parece que es un poco lo que venimos discutiendo. En el Estado hay niveles: está el nivel nacional, el nivel provincial y el nivel municipal. Cada uno debe tener roles propios. El nivel de ejecución lo tienen que tener las municipalidades, por la cercanía a las problemáticas. A nivel planificación, planes a largo plazo con objetivos, tiempos de ejecución y partidas presupuestarias, entendemos que la discusión debe darse en los niveles provincial y nacional, con el insumo que damos desde las municipalidades en cuanto a problemáticas profundas.
Es pensar un proyecto de provincia, de país, del lugar en el que uno vive y como quiere vivir. Hay temas que urge poner en agenda política, como el ambiental, la paridad, la soberanía, la inclusión social, la salida de la pobreza. Tafí Viejo los viene discutiendo y viene generando políticas públicas para atenderlos. Creemos que son temas que deben impactar en la agenda provincial y replicarse en otras localidades.