Ángel es padre de familia y su situación en Leales es verdaderamente dramática, pero lo último que ha vivido lo ha llevado a comunicarle una decisión definitiva a su familia.
Fabián y su familia: no saben qué más hacer.
Ángel Juárez está pegado a la pared de la casilla donde vive en Leales con su familia: no puede hablar sin el cargador enchufado. Se le entrecorta la señal, no escucha bien, y entre sollozos cuenta su dura realidad, la que viven muchos tucumanos y tucumanas: “Estoy sin trabajo, me quedé sin trabajo, nunca hubo mucho trabajo aquí en Leales, pero ahora no sale nada. Siempre trabajaba en alguna obra o algo, pero ya ni eso. Y lo último que me pasó fue tremendo, amigo”.
“Siempre estuve en el tema de la construcción, nunca tuve problemas para hacer lo que hiciera falta. Viajé al sur del país como golondrina si salía trabajo, coseché el limón, haché caña. Hasta llegué a tener un medio de movilidad que ya perdí. Yo vivo en Santa Rosa de Leales, pero no sé para dónde ir: acá no hay trabajo. Si trabajás para el municipio o un delegado, te pagan mil pesos cada diez días, o sea, me pagaban 100 pesos por día y no es así: yo ya estoy dispuesto a cualquier cosa”.
“No es por menospreciar, pero ya parecía una burla cuando cada 10 o 15 días venían a pagarte y te daban 1000 pesos. ¿Qué hago con 1000 pesos dos semanas? Como te dije: ya no tengo movilidad y hago dedo o pido que alguien me lleve a Bella Vista a pedir trabajo, o comida, o algo más que nada para los chicos. Macheteo calles, cunetas, lo que me pidan, pero ya me angustia cuando tengo que salir a pedir para comer. No es digno”.
Desesperado por la situación que atraviesa, Ángel insiste: “Yo estoy buscando cualquier trabajo, me especializo en albañilería, pero hago lo que haga falta. Vivimos los cinco en una piecita: yo, mi señora, Celeste Melody de 6 añitos, Jairo Sair de 4 y Santino de 4 meses. Mi señora no trabaja porque le da la teta al bebé y ya ha presentado los papeles en la Anses para que le salga alguna ayuda, pero nada”.
“Yo sé que no soy el único y no quiero que se malentienda, pero ver a mis chicos que me piden y no tengo me hace sentir muy mal. Yo ya no importo, pero no quiero que les falte la educación como a mi hija. La llevo caminando 10 kilómetros hasta la escuela 232 de Los Campero y si la abuela puede ayudarnos y cargarnos una tarjeta puede tener la clase virtual: le gusta pintar, estudiar, y quiero darles un futuro, ¿pero qué hago?”, se pregunta Ángel.
La situación, de seguir así, ya se la ha comunicado a su familia: “Yo estoy dispuesto a todo: si me sale un trabajo de lo que sea voy adonde sea, agarramos las pocas cosas que tenemos y hasta nos vamos a otro país. Dejo todo y me voy con mi familia. Ya no sé qué hacer, yo no quiero que sean como soy yo, pero ya no sé qué más hacer”.
Quienes deseen comunicarse con Ángel y ayudarlo en su búsqueda de trabajo pueden hacerlo al: 3815 82-0875