Si hay un técnico que hizo feliz a San Martín ese hombre se llama Carlos Alberto Roldán. Y si hay un hombre, desde sus tiempos en Pompeya, que disfruta de un café, de la charla, del fútbol, es él mismo. Incontables son los cortados que el Negro pidió en un bar al mozo haciéndole la seña de la C, pero con los bares cerrados y los cuidados del caso, hace unos días estaba en su casa y se preparó un pocillo con un café de filtro y no le sintió el gusto al torrado, al tostado, al sorbo:
“Nunca había tenido tuve ninguna complicación, salvo un día que me estaba haciendo el café de filtro y me dí cuenta: había perdido el sabor y el olfato”.
“Mirá que unas horas antes me había bajado de la bici fija, después de hacer mi rutina de 55 minutos, y yo no sentía nada: ni fatiga ni agitación, nada.
Es más: desde que me dieron el positivo de Covid, hablé con mi médico en el acto y me controlé los valores: siempre tuve 35º5 de temperatura, saturé 99, 98, 97, salvo el olfato y el gusto, nada más me pasó”.
Con total normalidad y su vozarrón característico de tantos goles gritados en Ciudadela, Carlos lleva tranquilidad al Pueblo Ciruja, al mismo que lo pidió hace poco, luego de la partida de Orsi y Gómez y antes de la llegada de De Muner:
“Me siento bárbaro: el lunes recobré el olfato. Estoy bien y la semana que viene me dan el alta. No te voy a negar que cuando vi que era positivo, uno queda un poco nervioso, pero en el acto mi médico me tranquilizó”.
“Uno está preocupado, en realidad, por los casos que se están dando, porque no bajan los promedios. La tranquilidad, además de lo personal, es que se sigue vacunando de la manera que se está vacunando.
Yo el 24 de abril recibí mi primera dosis de Sputnik, y creo que fue justamente la vacuna lo que me permitió transitar este momento sin problemas”.
“Antes de que me llamaras estaba hablando con mi hijo que vive en Córdoba y me decía lo colapsados que están allá, lamentablemente. Acá se está sufriendo lo comercial, pero tenemos la posibilidad de frenarlo y combatirlo, con los cuidados, con el tapabocas.
No hay secretos: aún sin salir, con un cuidado máximo, si no tomamos conciencia definitivamente de que somos parte de la solución, va a ser difícil. El Gobierno está haciendo bien su trabajo, pese a haberse politizado”.
Metido de lleno en el fútbol, Carlos mira con buenos ojos a San Martín cuya alza se vio interrumpida por la pandemia:
“Siempre sostuve que lo primero era solucionar la defensa y De Muner usó la línea de tres. Si primero no acomodaba la parte defensiva, el gol no iba a llegar: tenía los jugadores para hacerlo”.
¿Por qué Roldán no es el manager del club? “Son cosas que pasan. Yo sé que muchos hinchas me pidieron y sentir ese cariño es impagable. Yo les agradezco mucho a los hinchas. Ellos saben que yo estoy acompañando siempre al club.
Y que siempre digo lo que pienso: si juega mal, juega mal; si anda bien, anda bien. Ojalá que en algún momento pueda regresar al club y acompañar desde adentro. Ese es mi gran deseo y todos lo saben”.