Marianela Ruiz vivió una desagradable situación con el conductor de radio Continental y relata lo que pasó en el momento, después del video y antes de que llegara la noche. La publicación de Sebastián Zamora, su esposo, y las imágenes.
De Décima: el conductor le enrostra un paquete de polenta a la docente en la puerta de radio Continental y le grita: "¡Sucia!".
“Yo soy docente. Soy recibida de la Escuela Normal. Soy interina en mi cargo. Enseño en la Escuela Secundaria Las Talitas y en El Colmenar. No hay nada que le deba a nadie. Las horas que conseguí fueron por las juntas de clasificación, por los puntajes. No soy de La Cámpora. Y desde que empezó la pandemia, al igual que muchos compañeros que saben lo que es la docencia, trabajamos hasta los feriados. Cuando no podíamos ir a la escuela, muchos no teníamos computadoras porque las del Estado que teníamos se habían roto y fuimos a comprar una computadora para dar clases con nuestra propia tarjeta de crédito. Eso por un lado, para que quede claro”.
Quien habla con el diario eltucumano es Marianela Ruiz, la docente que se encontraba en el edificio de Crisóstomo Álvarez al 700, donde entre otras oficinas, funciona Radio Continental, emisora donde Ceferino Décima tiene un programa por las mañanas: “Yo iba a pagar las expensas de un departamento al mismo edificio. Estaba esperando que llegara la administradora cuando aparece este hombre insultando a los hijos de desaparecidos. Yo tengo una amiga que es hija de desaparecidos cuya nieta no pudo conocer a su abuelo. Cuando escucho lo que dice, le pregunto si no le da vergüenza y su respuesta es la que luego se vio en el video: me insulta, me tilda de sucia, y después se burla de todos los docentes”.
“Lo que diga de mí, de verdad, no me interesa. Ni me conoce. Todo lo que opine sobre mí está en su imaginación, pero cuando opina de los docentes como opina de los docentes, cuando habla así de los docentes diciéndolo como si fuera una verdad, cuando dice que somos vagos, que no trabajamos, que somos unos parásitos del Estado, eso es peligroso porque es una persona que está en un medio de comunicación y puede poner a las personas que lo escuchan en contra de los docentes que trabajamos y que educamos. Por eso, además de lo grave de los insultos a los hijos de los desaparecidos, se me sale la cadena cuando insulta a los docentes y le digo: ‘¿Qué tenés contra los docentes?’. A mí no me mandó nadie. Él estaba esperando que alguien lo escrachara, llegó transmitiendo en vivo para ver si alguien lo esperaba, ya con todo el show de la polenta en la mano y a los insultos”.
Después del momento que vivió la docente Marianela Ruiz con Décima, relata lo que pasó a continuación: “Después del video, él entró, pagué las expensas, me fui a retirar un análisis de sangre, volví a mi casa, y le comenté a mi marido: ‘No sabés lo que me pasó’. Pero no tenía idea del alcance del video donde yo no había hecho nada malo: me molesté porque se burlaba de nuestro trabajo y no me pude quedar callada ante ese sentimiento de injusticia, de impunidad. Después me enteré que inventó que yo era de La Cámpora, que era montonera, y una compañera docente me dijo: ‘No podés dejar que te trate así’. Y de verdad lo iba a dejar al tema ahí hasta que después del video esta persona siguió y sobrepasó un límite: se metió con mi familia, publicó fotos con mi marido, dónde vivimos y lo involucró a él como parásito del Estado que trabaja en Cultura”.
“Pensó que yo lo iba a denunciar y lo puso a mi marido en el medio, como si yo no pudiera defenderme sola: no necesito que nadie me defienda. Eso es una construcción machista de esta persona que además de decir que trabajaba en La Cámpora me relacionó con la Casa de Gobierno. No conozco a nadie en Casa de Gobierno. Y si tiene dudas, que vaya y pregunte. Y la casa que tenemos que dice que nos regalaron, esta casa que tenemos, no nos la dio nadie. La pagamos todos los meses y la hemos construido con nuestras propias manos. Nuestros amigos nos cargan porque con mi marido, Sebastián, sabemos hacer todo y ni siquiera pagamos albañiles ni pintores: hemos puesto paredes, cielorrasos, hemos armado muebles de cocina aprendiendo en YouTube. Ni un flete contratamos para cargar ladrillos. Y la foto con mi marido que publicó es una foto con mi marido: estábamos en la cama. Era el día de su cumpleaños. ¿Qué tiene? Todo esto que te digo no pensaba que hiciera falta decirlo, pero cuando del otro lado te atacan como lo hacen hace falta responderle”.
“También atacó a mi marido que se llama Sebastián Zamora y a quien le dijo que también vivía del Estado: se lo debe haber confundido con Oscar Zamora, quien trabaja en el Ente, a quien conocemos porque al igual que mi marido es actor. Todo lo que hizo conmigo, con nosotros, lo hizo tratando de engañar a la gente”, relata la docente, quien luego de la publicación de sus datos por parte de Décima, respetó el deseo de su esposo Sebastián Zamora, quien sí realizó un descargo en las redes sociales.
“Sebastián me dijo que sentía la necesidad de aclarar estas cosas y así lo hizo. Yo lo leí cuando fue publicado. Él cayó solo por ser mi esposo en una publicación que tiene un tono mafioso, donde avisa que sabe dónde vivo, amenazando con ese tono mafioso que tiene y a quien le aclaro: no tengo miedo de nadie ni de nada, no hice nada malo, no tengo nada que ocultar. Eso sí: como educadora me he sentido en una obligación de no fomentar y avalar este tipo de accionar cuando estamos tratando de cerrar una herida abierta en la sociedad porque la Justicia no ha actuado en los momentos necesarios. No soy hija de desaparecidos, pero como miembro de un país que recuperó su democracia no podía dejarlo pasar. Lamentablemente todavía hay mucho resentimiento”, agrega la docente.
“No soy una persona agresiva. no funciono a través del odio, creo en el amor del prójimo. Lamento cuando en algún momento pensamos que como sociedad, después del inicio de la pandemia, iban a mejorar algunas cosas. Y ese video es una muestra: no creo que esté bien que nadie vuelva a revivir algo tan doloroso como lo que ha vivido nuestro país. Pero, bueno, así pienso yo: sería bueno que la Justicia funcione como tenga que funcionar así no somos las personas las que tengamos que enfrentar a estas personas impunes. Si él se maneja de otra manera, no sé, pero no quita que se tenga que hacer cargo de lo que dice como lo que dijo contra los docentes: calculo que la docencia repudiará su accionar. Él habló de todos los docentes y nos trató como vividores del Estado. No somos vividores del Estado: creemos en la educación pública y gratuita y en la igualdad de oportunidades”, agrega.
“De todas maneras no me sorprende: siempre ha lucrado con la docencia. Se vestía de docente para sus shows. Esa es la imagen de la docencia que tiene él: parecía que era algo con humor, pero evidentemente tiene cosas contra la docencia. No sabe lo que es una escuela ahora, nosotros sabemos lo que es una escuela. Los veo a mis compañeros docentes cómo trabajamos. Yo misma trabajo en una escuela en una zona muy complicada donde nos esperan los alumnos que son recibidos con amor, con respeto, por eso nos quieren. ¡Nuestros alumnos nos quieren!”, concluye la docente Marianela Ruiz, el día después de la situación que le tocó pasar, y aclara: “Ah, y no lo tomo como una ofensa a lo que quiso hacer dándome el paquete de polenta. Me encanta la polenta. El clima está ideal para comer polenta. Anoche comimos polenta con salsa. Estaba riquísima”.
La Pochola: la docente, según Décima.