El jueves 24 de septiembre una mujer de Alberdi mantuvo una audiencia pública de apelación contra Bruno Romano, su expareja, denunciado por violencia de género en 2018 y electo como edil de dicha Ciudad en el 2019.
Violencia de género.
Este jueves 24 de junio, una mujer de la ciudad de Alberdi,
Romina Dip, mantuvo una audiencia pública de apelación en el fallo que dejó absuelto en el 2020 a
Bruno Romano, concejal del mismo Municipio. La denuncia que fue radicada por primera vez en 2018 era por violencia de género, y tras apelar a una absolución, Romina le contó a
eltucumano.com el arduo camino que debió recorrer en pos de conseguir que se llegara a este juicio de apelación:
“Lo conocí en 2015, pero la violencia comenzó más adelante, cuando quedé embarazada y comenzamos a vivir juntos”. La denunciante relata que por el conocido círculo de violencia que atraviesan las víctimas de violencia de género, mantuvo mucho tiempo esta situación en el anonimato, hasta que un hecho sucedido con su hija en brazos generó que decidiera denunciarlo ante la justicia.
“Yo me vine a trabajar a la farmacia y me puso barrales en la puerta de la casa con su familia y me dejó en la calle con mi bebé. Ahí empezó todo”.
Romina, con frustración en la voz pero con mucha fuerza interior relata que desde su opinión, la vinculación política de Romano podría ser el motivo por el cual su causa no se movió por dos años en la justicia, algo de lo que el acusado se habría jactado libremente.
Pensaba que al denunciar iba a vivir más tranquila o resguardada y fue peor. Cuando ya estaba por prescribir esta causa, el año pasado, porque el fiscal no le daba causa, y cuando cambió el Código Penal tuve que pasillar por todo tribunales y empezar todo de vuelta. Entonces yo conocí al doctor Morales (su abogado actual), y tras su presión comenzó la causa a manos del fiscal Assad. Yo creo que todo es por contactos políticos. Me llegó a amenazar afuera de Tribunales, me da terror cruzarlo en Alberdi y toda la gente que trabaja con él me hace la vida imposible a mí y a mi familia”, contó.
La esperanza de Romina ahora, está puesta sobre tres jueces: “Cuando fuimos al juicio en Julio, el juez Saracho Daza con las pruebas de la OVIFAM, solamente tuvo en cuenta el testimonio de la psicóloga en el 2018, y lo absolvió por el beneficio de la duda. Apelamos y después de 8 postergaciones y un año de espera, el jueves 24 hubo un tribunal de impugnación. Ellos deben revisar la sentencia de Saracho Daza y tienen que analizar todo. Según mi abogado van a darse cuenta de todas las omisiones que hubo en la sentencia”.
Además, la entrevistada explicó la estrategia de su expareja para poder ser electo en la ciudad de Alberdi, pese a tener denuncias por violencia de género y a haberse desentendido de la pensión alimenticia de la hija que tienen en común, desde que la menor tiene 8 meses de edad:
“Cuando yo radiqué la denuncia él no era concejal, me indignó saber que se postuló sabiendo que estaba procesado. Yo fui a la junta electoral a poner esto en conocimiento, porque tampoco me pasaba los alimentos para mi hija. Allí en la junta deciden bajarlo porque certifican que aunque no estaba en el padrón de padres deudores, yo tenía todos los papeles para demostrarlo. Pero él presentó un amparo electoral y se permitió que se presente en las elecciones, salió electo y no pudo asumir hasta no resolver la situación. Y de buenas a primeras los jueces le han dicho que podía asumir y todo quedó en la nada. Siendo Concejal durante el 2020 el cursó todo el proceso de juicio oral, una situación de descaro y desvergüenza total”.
Finalmente, Dip confesó que teme por su padre, que habría sido el más señalado como un punto de ataque del edil de Alberdi, y que es un hombre mayor, en tanto Romano sería según ella una persona de gran porte y que hasta practicó boxeo. El día de la audiencia de Romina (cuya resolución estaría entre el 6 y el 7 de julio), mujeres auto convocadas de “Concepción Feminista” la acompañaron a tribunales para hacer saber que están expectantes a la resolución de los tres jueces tucumanos, que tienen en sus manos el poder de condenar o absolver nuevamente a quien fuera su pareja, tornado en agresor.