puesta en valor

La Plaza Independencia volverá a ser de los tucumanos

La Plaza Independencia fue el escenario donde transcurrió buena parte de la vida social y política de los tucumanos. A finales de 2019 la municipalidad cerró el principal paseo público con chapas para comenzar con su remodelación. Un año y medio después, la plaza volverá a ser habilitada este 9 de Julio.

08 Jul 2021 - 02:00

Fotos: Municipalidad de San Miguel de Tucumán.

Los adolescentes dieron rienda suelta al amor a la salida del colegio. El achilatero agitó las mañanas a puro cuarteto. Los taxistas rurales buscaron el mango diario al grito de “¡Famaillá!, ¡Aguilares!, ¡concepción!”. Los vendedores ambulantes jugaron al truco durante las siestas de verano, acurrucados en un pedacito de sombra. Los skaters deslumbraron con sus piruetas. Los desocupados pelearon por su dignidad abrazados al calor de las ollas populares. Los jubilados plantaron bandera los miércoles y las Madres de Plaza de Mayo, los jueves. Los radicales denunciaron fraude en 2019 y un pueblo amnésico avivó a Bussi en el ‘95.

La Plaza Independencia fue el escenario donde transcurrió buena parte de la vida social y política de los tucumanos. Y una noche, a finales de 2019, una cuadrilla de empleados municipales cerró la plaza con chapas para comenzar con su remodelación. Y al año siguiente vino el paréntesis de la pandemia, una especie de agujero negro que se tragó todo lo bueno y todo lo malo y nos puso frente a una realidad para la que no estábamos preparados. Y con el paso del tiempo nos acostumbramos a ese paisaje desolador, un pedazo de nuestra historia reducido a escombros.  

Este viernes, cuando celebremos un nuevo aniversario de la Declaración de la Independencia, la plaza de los tucumanos volverá a ser patrimonio de los tucumanos. Y ojalá que algo, aunque sea algo, se parezca a eso que algún día supo ser. Ojalá que alguien con tiempo libre repose sobre un banco devorando las empanadas del suchuco de la San Martín. Ojalá el achilatero esté ahí, con su parlantecito y sus enganchados de cuarteto. Que los pañuelos blancos alrededor de la escultura de Lola Mora nos sigan marcando el camino. Ojalá que los abuelos puedan quedarse los miércoles en sus casas, y que los desocupados no tengan que volver a pedir trabajo.

La Plaza Independencia volverá a ser de los tucumanos. Con su reinauguración comenzarán a escribirse las nuevas páginas de la historia de esta provincia sufrida, húmeda y llena de contradicciones. 


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