Policías de Yerba Buena recibieron una denuncia que alertaba sobre una fiesta clandestina en un country. Cuando los efectivos llegaron a la vivienda, los propietarios dijeron que se trataba de una pijamada y que el resto de los asistentes "entraron a la casa saltando el alambrado".
Foto: Comunicación Pública Tucumán.
Como cada fin de semana desde hace casi 17 meses, la policía desplegó operativos en todos los puntos de la provincia para desarticular fiestas clandestinas, en cumplimiento del decreto presidencial que prohíbe las reuniones masivas por la pandemia de coronavirus.
Durante este fin de semana, efectivos policiales intervinieron en dos encuentros que concentraron un número importe de asistentes en Las Talitas, Famaillá y Yerba Buena.
El primer operativo ocurrió en El Colmenar, cuando vecinos reportaron en la comisaría que se estaba realizando una fiesta clandestina en el barrio Pinar de Roca. Efectivos de esa dependencia, junto a personal de Infantería y Patrulla Motorizada se hicieron presentes en el lugar, donde constataron que se estaba desarrollando una fiesta con más de 250 personas. Desde la Unidad Fiscal de Decisión Temprana se dispuso que se secuestren todos los equipos de sonido.
Sin embargo, los policías que intervinieron en el lugar se toparon con la resistencia de algunos de los asistentes, quienes se negaron a abandonar el lugar y arrojaron piedras a los móviles policiales.
El segundo operativo se concretó en dos fiestas que se realizaban durante la madrugada de este sábado en Famaillá. En una de ellas, en la calle Lavalle al 400, desalojaron un encuentro con 150 asistentes. En la otra, en Barrio San Miguel, los efectivos encontraron a más de 100 personas reunidas consumiendo bebidas alcohólicas. Ambos encuentros fueron desalojados y los propietarios de las viviendas notificados sobre la infracción al artículo 205 del CPN.
Por último, en Yerba Buena, más de 70 personas fueron desalojadas de una propiedad ubicada en el country Los Álamos. Cerca de las 2 de la madrugada de este domingo, cuando personal de la comisaría de esa ciudad se apersonó en el domicilio luego de recibir una denuncia, se encontró con una respuesta insólita de los dueños de la casa: le dijeron que se trataba de una “pijamada”, y que “inesperadamente comenzaron a llegar más adolescentes saltando el alambrado de la parte trasera”. La Unidad Fiscal de Decisión Temprana dispuso que no se adopten medidas privativas de libertad.