Diego Ploper, microbiólogo del Instituto de Investigación de Medicina Molecular y Celular Aplicada (IMMCA), en charla con Meta!, reveló datos sobre un estudio realizado en nuestra provincia sobre la durabilidad y eficacia de la vacuna Sputnik.
Esta mañana, el programa Meta!, que se emite por el streaming de El Tucumano, charló con Diego Ploper, microbiólogo del Instituto de Investigación de Medicina Molecular y Celular Aplicada (IMMCA), quiénes viene realizando un estudio para determinar la durabilidad de los anticuerpos inducidos por la vacuna Sputnik.
Según explicó, el Instituto que depende del CONICET, UNT y Siprosa, comenzó a trabajar en los primeros meses de la pandemia para poder medir el grado de inmunización en las diferentes personas: “Todo esto surgió apenas surgió la cuarentena y el aislamiento obligatorio del año pasado, cuando vino gente del COE (Comité Operativo de Emergencia), de la Facultad de Medicina y del Siprosa a pedirnos si podíamos desarrollar un kit para dosar anticuerpos de Coronavirus. Nos pusimos a trabajar, aquí había equipamientos, plataformas y recursos humanos y con el ayudo de mucha gente e instituciones lo pudimos hacer”.
“El año pasado logramos poner apunto este kit y logramos dosar a muchísima gente y cuantificamos los anticuerpos del Coronavirus. Luego, ya en diciembre, cuando el personal de salud se empezó a vacunar, la ministra Rosanna Chahla nos propuso seguir con ensayos clínicos a lo largo del tiempo para analizar cómo eran los anticuerpos inducidos por la vacuna Sputnik. Hay que recordar que Argentina fue el segundo país, después de Rusia, por lo que no había mucha información. Con el correr de los mese se fueron sumando más de 70 países que también están haciendo sus estudios, pero como nosotros fuimos los primeros, somos los que tenemos datos más avanzados” explicó Ploper.
En este sentido, el investigador explicó que “el estudio continúa hasta el día de hoy, pero hemos cerrado una primera etapa y hemos mandado a publicar, tomando en cuenta los primeros seis meses”.
“Los primeros datos que tuvimos fue que muchos trabajadores de la salud tuvieron una buena respuesta de anticuerpos antes de vacunarse, esto se da porque estuvieron en contacto con el virus y lo contrajeron aún sin saberlo, asintomáticos”.
“Nosotros hemos examinado a más 600 trabajadores de la salud, y alrededor el 40% ya tenían anticuerpos y la mitad de ellos habían cursado la enfermedad de manera asintomática”, añadió.
En tanto, sobre las personas vacunadas, el científico comentó que “dos semanas después de la primera dosis, el 50% había elevado sus anticuerpos, y una semana después de la segunda dosis el 97% de los vacunados tenían los anticuerpos detectables, lo que está en línea con los que reportaron en Rusia, en otras provincias y otros países”.
“Hay que decir que tres meses después el 90% de las personas seguía teniendo antecuerpos localizables, a los seis era el 30%, es decir que bajan con el correr del tiempo, como es esperable. Pero no hay que asustarse por ese número, porque nosotros medimos una cantidad muy pequeña de anticuerpos, y el cuerpo ya tiene la información guardada en la memoria y ante una nueva infección sabría producir anticuerpos rápidamente para detenerla”, finalizó.